Guía Cereza
Publicado hace 9 años Categoría: Fantasías 386 Vistas
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Mi boca completamente llena, hasta la garganta. Siento la dureza carnosa en mi paladar, en mis mejillas internas… en mi lengua. Me detengo un momento y siento que palpita dentro de mi boca. La saco y queda enteramente húmeda, cubierta de baba, tan venosa, tan gruesa, tan larga. Un hilillo de líquido sigue conectando la punta de su glande con mi labio inferior; mi lengua lo recoge y saborea lo salado de su líquido pre-eyaculatorio. Su prepucio es grueso y aprovecho para jugar con él. Con la mano recojo la piel cubriendo un poco su glande rojo e introduzco mi lengua en los pliegues girándola en círculos sintiendo glande y prepucio al tiempo. Él también lo siente, lo dicen sus manos entre mi cabello y sus gemidos profundos. Mi mano izquierda está prendida de sus huevos, unos huevos cargados que planeo vaciar y mi derecha acaricia sus piernas duras, gruesas y velludas… sus nalgas tienen las mismas características. Mi lengua se desliza recorriendo todo el cuerpo del pene, mi labios también, regreso a la punta al tiempo que con mi mano bajo la piel de su forro para descubrir por completo la cabeza. Es una verga hermosa, recta, proporcional en grosor y longitud. Una tranca acostumbrada a bocas femeninas y masculinas por igual. Pretendo ser memorable. El mejor. Me esmero en ello. Me penetro nuevamente la boca hasta el fondo y continúo un coito frenético. Todos mis sentidos en ello: el tacto, el gusto, la vista, el oído… el gemir masculino es demasiado placentero para mí. Mi boca se detiene por un momento por sus huevos, los lamo, los introduzco en mi boca, mi lengua se desvía un poco más allá y el abre más las piernas para permitir el paso. Se estremece, mi lengua estimula su zona perianal y me encanta. Vuelvo a su verga, mi boca quiere más, él quiere más, su verga sabe deliciosa. Luego viene mi turno, mi verga espera.
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🍒 Pregunta Cereza

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