El premio.
“Siempre me ha intrigado, porqué somos como somos y porqué hacemos lo que hacemos”
Mi esposa y yo nos conocimos cuando éramos muy jóvenes, ella tenía unos 15 años y yo aproximadamente 18, ambos éramos un par de colegiales criados dentro de una estricta moral cristiana.
El sexo no era un tema común y corriente en nuestras conversaciones. En el Medellín de esa época, la corriente cultural de las parejas cornudas no se conocía y mucho menos una palabra que las nombrara y de hecho, aún ahora la mayoría de las personas desconocen el significado de la palabra cuckold y nuestra sociedad no está preparada para este tipo de relación; sí existía la denominación de infieles, para la esposa o esposo que le montaran cuernos a su pareja. Era la época del asesinato por “ ira e intenso dolor”.
Nosotros fuimos descubriendo el sexo juntos, aunque ambos ya habíamos iniciado nuestra vida sexual con nuestras primeras parejas, pero fueron cosas nada importantes, besos, caricias y toqueteos simples y normales de un par de jóvenes buscando nuevas experiencias.
Las primeras experiencias subidas de tono, que en ese momento no nos imaginamos donde nos iban a llevar, empezaron a pasar desde muy jóvenes. La semilla del fruto más gustoso y que más hemos disfrutado, siempre ha sido de una u otra forma alrededor del placer que sentimos cuando otros hombres se interesaban por mi novia, hoy esposa. Comenzamos así ….muy a menudo, mi novia me recibía la visita vestida de minifalda y sin “pantys”. En una ocasión mi novia y yo estábamos en la sala de televisión de su casa; en esta sala estaba solamente el televisor, el piso estaba cubierto en toda su extensión por un tapete café u otro amarillo que intercambiaban y además, había en el piso una serie de cojines de diferentes formas, colores y tamaños para recostarse en ellos.
Cuando mi novia y yo estábamos solos en la habitación nos sentábamos en una esquina, ella se subía la minifalda por detrás y se sentaba de tal forma que yo pudiera meter mis dedos por su vagina. Nos fascinaba hacer esto.
Mi novia, fue novia de 3 hermanos. Un día, uno de ellos llegó a casa de mi novia estando yo allí, entonces mi novia no lo entró a su casa sino que le recibió la visita, sentados en un murito que tenía la casa en el frente. Allí estaban mi novia sin pantys y de minifalda sentada con su amigo, mientras yo veía televisión. Pasados unos 45 minutos, yo salí donde ellos y le reclame a su amigo y él me explicó que mi novia no lo había enterado de mi presencia, entonces, él se disculpó, se despidió y se fue; cuando yo le pedí una explicación a mi novia, me dijo con toda tranquilidad que ella no le veía nada de malo a lo que había pasado. Desde ese momento, siendo muy jóvenes y sin imaginarnos hacia donde nos llevaría su forma de actuar, dimos el primer paso hacia el exquisito disfrute de las parejas cuckold.
Yo hasta relacionarme con ella dejaba a mis novias por cosas sin importancia, tales como que salieran a bailar con otros chicos, los noviazgos más largos eran de tres meses. Como se decía en ese momento “era más buen novio Tarzan”.
Mi novia tenía la tendencia a volverse muy amiga de sus amigos, para ella eso era lo usual. Hubo uno muy especial que marco nuestra vida. Esa relación le dio un gran revolcón a nuestra vida. Nos la cambio. Nos abrió una puerta a un mundo que mi esposa y yo nunca más quisimos volver a cerrar, principalmente yo que siempre he sido el de las fantasías. Después de él nuestra vida sexual nunca volvió a ser la de antes. Porque nos enfrentó a otra realidad . Los cuernos por placer.
La familia de mi esposa hace unos 40 años tiene una cabaña al lado del mar. A nosotros particularmente siempre nos ha excitado sexualmente el solo pensar que íbamos a pasar la temporada de vacaciones allí. Todos los años soñábamos meses antes de las vacaciones con lo que haríamos cuando estuviéramos allí y siempre se incluían los juegos sexuales; siempre comprábamos los vestidos de baño de Beatriz, de acuerdo al límite de la tolerancia moral de su familia, sus shorts los comprábamos específicamente con modelos que permitieran que una vez estuviéramos alejados de la familia, estos se pudieran modificar para que fueran más cortos o más abiertos y así robarles miradas a otros hombres, nos fascinaba que los demás hombres, no se resistieran a sus shorts cortos; cuando en las noches salíamos solos a bailar y yo veía a un hombre que estaba fascinado con ella, bailando nos arrimábamos a su mesa para que mi novia le hiciera disfrutar con la vista de sus nalgas; además llevábamos productos para teñirle sus bellos púbicos de rubio o le depilábamos en parte o totalmente su pubis. Cuando las sedas dentales aún no se utilizaban en las playas de Colombia, Beatriz ya las usaba cuando caminábamos solos por la playa. Ella misma las hacía.
Resulta que una temporada se nos apareció en la cabaña, otro novio de ella. ¡Que días tan amargos y aburrido¡; nada era como antes, mi novia no se dejaba coger una mano, no bailaba conmigo, se alejó completamente de mí; entonces en medio de esta etapa tan oscura que estábamos pasando, un día mi novia vio la luz, me convirtió en cornudo y me gusto.
Esta fue su solución: en medio del ambiente tan pesado y maluco porque ni su amigo, ni yo tuvimos la verraquera de decirle adios y volvernos para Medellín, ella tomo las riendas y decidió los papeles que los tres jugaríamos a partir de ese momento. Un día ella me dijo que esa noche iba a salir con su amigo, con el fin convencerlo de que se volviera para Medellín. Yo acepte, pero ella no me contó completo su plan.
A mi esposa nunca le ha gustado escoger, por ejemplo si hay 3 hombres que quieren salir con ella, su elección será buscar la forma de distribuir su tiempo entre los tres. Entonces de acuerdo con su forma de pensar, ella decidió barajar y darnos a su amigo y a mis cartas nuevas de tal forma que todos continuáramos en el juego. Este era un nuevo juego en el que cabíamos los tres y como antes, ella no le veía nada de malo a la presencia de su amigo allí.
Esa noche cuando ellos salieron caminando por la playa, yo los seguí y escondido entre los matorrales , los vi acariciarse y darse un apasionado beso, para mi sorpresa, a mí no me dio rabia sino que me dio una gran excitación, tuve una gran erección, mi pene me dolía de lo duro que estaba, mi reacción mecánica fue cogerme el pene y este inmediatamente estalló arrojando una gran cantidad de semen. De una u otra forma, este juego con su amigo, nos ayudó a vislumbrar una nueva fase del juego de provocar a los desconocidos. Su novio nos hizo pasar a otro nivel en nuestro juego; siempre nos había gustado que otros hombres desearan a Beatriz, pero no habíamos dado el siguiente paso, que tuviera sexo con ellos. Luego de verlos besándose, me devolví para la cabaña, esa noche me masturbe 3 veces pensando en lo que estaría disfrutando Beatriz, nunca me conto que más paso entre ellos, lo cierto es que ella regreso al otro día a las 6 de la mañana; yo sé que a ella le gusta mucho el sexo oral, para mí eso fue lo mínimo que hubo entre ellos esa noche. Al otro día su otro novio se fue, para mi novia, no había motivos para que yo le hiciera algún reclamo. Dos meses más tarde Beatriz se fue nuevamente con su otro novio para la costa, para cumplirle la otra parte del trato que habían hecho el día que lo convenció para que se devolviera para Medellín. A él le debemos mí primera experiencia como cuckold.
Beatriz haciendo su año rural se enamoró de un médico llamado M., pero él tenía una esposa que nunca se le despegaba, además el pueblo era muy pequeño como para que él y ella intentaran algo, entonces algún día, haciendo un viaje de 5 horas, en uso de su descanso mensual, Beatriz conoció en el bus a un hombre parecido a M. y con el sació el deseo que tenía por M. Cuando llegaron a Medellín se fueron para un motel donde hicieron el amor toda la noche. A las 7 de la mañana me hizo una llamada telefónica y me dijo que fuera a su casa. Yo sabía que ella andaba en algo raro, porque ella había salido del pueblo a las 5 de la tarde y todos los carros habían llegado esa noche normalmente; cuando llegue a su casa estaba llorando, muy perturbada. Escuche su historia fascinado, loco de excitación le baje sus pantalones, tenía semen seco en su pubis, quise hacerle sexo oral y no se dejó, le dio vergüenza. Le pregunte si había disfrutado y me dijo que sí. Para mí, era la mujer más bella del mundo y yo era el cuckold más feliz del mundo. Habíamos pasado a otro nivel, al nivel de las escapadas con desconocidos. Beatriz y yo disfrutábamos mucho nuestras escapadas, ahora habíamos dado el paso a las escapadas de Beatriz con otros hombres y fue riquísimo, muy excitante; porque es absurdo pretender que a una mujer que le gusten las escapadas, solamente le guste escaparse siempre con el mismo. Eso es solamente una mentira que nos permite vivir tranquilos.
A Beatriz siempre le gustó –desde los 15 años- que yo le tomara fotos desnuda. Entonces ya casados, comenzamos a mandar sus fotos a revistas de contactos para buscarle amantes – una vez respondieron 30 candidatos -, pero cuando nos gustaba alguien, siempre surgía algún inconveniente, ya sea porque no lográbamos comunicarnos con el elegido, como nos pasó con un joven universitario, que estuvimos llamando Beatriz y yo por un lapso de casi un mes, pero nunca respondió nuestras llamadas o porque a Beatriz no le gustaba algo del tipo, como en una ocasión con un ingeniero al que Beatriz le fascino, pero él le tenía pavor a su esposa; a ella no le gustó que su futura relación dependiera de la esposa de su amante, no le gustan los miedosos; tampoco hicimos nada por miedo a la falta de privacidad en internet, este fue el caso de un abogado que le mandaba tangas conmigo; él y yo nos citábamos para que yo recogiera la ropa que él quería que Beatriz luciera para él, en las fotos que yo luego tomaría y se las enviaríamos por internet. Tuvimos varios encuentros. Pero todo llego a su final porque él lé mostró a sus amigos las fotos y estos prácticamente quisieron formar un club de admiradores, todos querían mandarle tangas o conocer a Beatriz. Volverse popular la asustó, entonces decidió terminar el juego con el abogado porque todos nosotros somos egresados de la misma universidad y a ella le dio miedo que sus fotos llegaran a alguna persona conocida.
Beatriz en una temporada en la costa quiso hacer el amor con tres amigos que estaban acampando en una cabaña a una cuadra de la de su familia. A los chicos les fascinaba salir a bailar con Beatriz. Ellos desde la primera noche nos habían contado de una mujer, que se les pasaba para la carpa en la noche y hacía el amor con los tres. Al oír esta historia Beatriz y yo enloquecimos de deseo, entonces Beatriz y yo tomamos la determinación de que los 3 chicos serían para ella. Yo me sentaba a ver bailar a Beatriz con los chicos y más tarde me iba para que mi esposa disfrutara principalmente con uno que no era capaz de disimular su interés por ella. En esas ocasiones Beatriz no llevaba ropa interior, para que nuestros amigos se pusieran más atrevidos, Beatriz, que no se cansaba de sacarlos a bailar a todos aprovechaba su corta estatura, se pegaba fuertemente a ellos e introducía y balanceaba su cadera en la entrepierna de ellos. Beatriz es experta en ese tipo de movimiento, lo hace tan perfecto que uno siente como si lo estuvieran masturbando a medida que va bailando. Cuando ellos regresaban a la mesa, ninguno lograba disimular lo que Beatriz les había hecho, porque todos regresaban a la mesa con una gran erección. Pero finalmente Beatriz no pudo llevarse a ninguno a la cama porque nunca se separaban y Beatriz los quería a todos para ella, pero de a uno. Solamente pudimos disfrutar de algunas caricias de uno de los chicos que, como el camino a la cabaña era oscuro y largo, de unos 20-25 minutos, aprovechó esa oscuridad para meter su mano entre los shorts de Beatriz y acariciarle su vulva mientras los cuatro iban de camino a casa. Esos momentos eran precisamente los que más calientes nos ponían, para eso salíamos con ellos. Lo que a otras parejas los hacía pelearse, a nosotros nos hacía disfrutar.
A Beatriz siempre le han gustado los hombres altos y atléticos –yo mido 1.78 ms.- en una temporada un amigo que tiene una academia de artes marciales invito a 3 compañeros, profesores de su academia a la cabaña. Beatriz y yo ideamos un plan unos seis meses antes que incluyo ejercicio, prendas sexys y estrategias para seducirlos y lograr que al regreso a Medellín Beatriz, llegara con un recuerdo de la temporada en la cabaña: Tres amantes. Ya les he contado que a Beatriz no le gusta escoger. El plan falló, nuestro amigo no pudo ir por compromisos con su academia.
Desde el principio de nuestra relación, por nuestro gusto de tomarle fotos a Beatriz o por regalos que le han hechos sus enamorados o prendas que hemos comprado para que se las ponga en alguna salida con sus amigos, hemos ido acumulando gran cantidad de prendas. Entre ellas hay algunas que tienen un obvio contenido sexual, pero además hay unas que a primera vista no revelan nada, este es el caso de una falda, a la que yo la llamo “la falda del atrevido”. Esta es una falda de tela de blue jean, larga hasta sus tobillos, que en su parte delantera, en su amarre en la cintura, ajusta con un cordón. Ese amarre permite ser modificado a voluntad para que la vulva de Beatriz quede totalmente expuesta, desnuda, para que se la acaricien mientras baila. Esta falda fue comprada especialmente para que ella la use para disfrutar con extraños, nunca conmigo.
Una noche fuimos a bailar a un lugar ubicado en el parque del municipio de Envigado. Entre las características que tiene este lugar, es que la pista es bien pequeña y que desde la mesa donde nosotros estábamos sentados, no se veía la pista de baile; Beatriz fue vestida con una blusa camisera y la falda del atrevido. En algún momento de la noche fui al baño y al regresar Beatriz me contó que un chico la había invitado a bailar, pero que como yo no estaba, ella no había aceptado. Ella estaba emocionada con el chico y quería bailar con él. Cuando nosotros salíamos a bailar teníamos que cruzarnos con el chico y Beatriz con sus actitudes y movimientos coquetos, no lograba disimular que el chico le interesaba. Entonces yo decidí hablar con el chico. Cometí el error de identificarme como el esposo de Beatriz y le dije que ella quería bailar con él y que a ella le gustaban los chicos jóvenes. Mientras yo hablaba con el chico Beatriz fue al baño de damas y se quitó la ropa interior, se desabotonó la blusa y amplió su escote, además, se organizó la falda del atrevido para que su vulva quedara desnuda y dispuesta para las caricias del chico. Cuando Beatriz regresó a la mesa, se veía excitadísima, coqueta, radiante, hermosa. Se sentó dándole el frente a la mesa del chico, yo quedé de espaldas al chico. Ocasionalmente yo le preguntaba a Beatriz por el chico y ella me contaba que el chico estaba feliz mirándola, pero no se atrevía a sacarla a bailar, entonces yo le dije que se abriera más la blusa. Beatriz mirando fijamente a los ojos al chico y con una coqueta sonrisa en los labios, abrió más su escote, ya el escote era tan profundo que casi era posible que se le viera el ombligo; esto hizo que los acontecimientos se pusieron a nuestro favor, el chico llegó a la mesa y respetuosamente me pidió permiso para bailar con Beatriz; estuvieron bailando aproximadamente una hora. Cuando Beatriz regresó a la mesa, no lograba disimular su excitación, sus ojos revelaban un gran cansancio. La falda había cumplido, nos había hecho disfrutar a Beatriz, a su amigo y a mí.
Beatriz siempre ha sido una mujer ejemplar como Mamá, hija, esposa, amiga y una gran trabajadora y hoy, aunque los valores morales que nos han inculcado nos digan lo contrario, la vida le ha recompensado, le ha dado su premio. Su premio es que Beatriz por motivo de trabajo está llevando vida de soltera en un municipio a 8 horas de su familia y cerca de la cabaña que siempre nos ha hecho imaginar muchos juegos sexuales y esta no es la excepción. ¡ QUE FANTASIA ¡ para una pareja cuckold. Las mejores aventuras sexuales ocurren en los paseos y Beatriz está en un “paseo con trabajo”.








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