Me encontré con una ex-novia y nos invitamos a tomar un café en un Oma sobre la 15 creo que con 86 o algo así.
Confieso que desde que la vi me pasó eso que siempre sucede con las ex y es que cuando te las encuentras, de nuevo, de casualidad en la calle o en un centro comercial o de rumba, están mucho más lindas, mucho más buenas que cuando andaban con uno... y a mí me toca la parte del "estás gordo" o "como estás de acabado", en fin...
Al ver a mi ex, tuve una serie de imágenes en mi mente en las que recordaba solamente lo bien que la pasábamos sin ropa, en unas sesiones memorables, así que de una lo único en que pensé al encontrármela fue en no dejarla ir.
Fuimos al café a conversar de nuestras monótonas vidas y en ese lugar estuvimos por horas, hablando de todo, hasta que llegamos al tema de lo bien que la pasábamos, ese mismo que me hizo querer retenerla y para mi sorpresa y posterior gusto ella tenía el mismo recuerdo placentero y según me hizo entender andaba como en mala racha al respecto.
Después de unas horas de charla cambiamos el solitario café por cerveza, otra cosa por la que la recordaba, buena bebedora, gran compañía.
Ya venían siendo como las 8 de noche, con algunas cervezas en la cabeza yo ya estaba sentado a su lado con un brazo sobre sus hombros hasta que vi, como ella me autorizó para acercarme, con esa mirada en la que rondan por tus ojos y tu boca, a lo que me animé a besarla... y fue tremendo, como una avalancha de ganas reprimidas... nos besamos muy largo, sabíamos muy bien cómo hacerlo, sentía como chupaba mis labios y metía su lengua, yo respondía igual, se alejó un poco para pasar su lengua por mis labios para después acercarse y morder mi labio inferior despacio, suave... me miraba fijamente y en sus ojos solo vi más mismas ganas que yo tenía.
Al estar sentados juntos pude abrazarla, poner mi mano sobre su pierna y pasarla por tu entrepierna, buscando, sentí como abrió las piernas para permitirme meter la mano más adentro y poder sentir, sobre su ropa, lo caliente que estaba, por su parte ella ya tenía su mano sobre mi pantalón sintiendo lo duro y caliente que me iba poniendo.
Ahí entramos a un dilema, paramos el largo y manoseado beso para preguntarnos ¿y ahora?, resulta que ella hasta ese momento me dijo que vivía con alguien y que no podía tardar en llegar a casa, curioso momento para contar ese pequeño detalle después de tantas horas hablando, pero en el momento no lo pensé mucho y le dije, con el descaro que tenía, vamos al baño, lo pensó un momento y accedió, ella se levantó primero y la seguí, pero la verdad éramos muy ilusos y mucho más descarados pensar en que podríamos meternos a un baño en Oma a tirar...
Tuvimos que salir del lugar porque un mesero desde que nos movimos de la mesa se dio cuenta de nuestra idea y nos siguió hasta que muy cortésmente me dijo, "señor, el baño es para hombres o mujeres", con algo de vergüenza pero con las mismas ganas pagamos la cuenta y salimos, caminamos un poco sobre la 15 hacia el norte pero no nos abrazábamos. ni tocábamos, solo decíamos ¿y ahora que hacemos con estas ganas? no nos vamos a quedar así ¿no?, por ahí fue cuando nos metimos por el virrey hacia el oriente, hacia los cerros, cogimos por ahí porque era algo solitario y podíamos por lo menos, besarnos y manosearnos un poco, estando en ese recorrido nos encontramos con unas poli sombras, las telas esas de color verde que usan para cerrar los espacios de las construcciones, nos miramos y sin mediar nada más nos metimos detrás del cerramiento en pleno parque del Virrey, nos adentramos un poco, estaba bastante oscuro y encontramos un árbol rodeado de escombros... para ese punto nos estábamos besando yo ya tenía el pantalón abierto con su mano entre mi ropa interior halando mi pene con fuerza de arriba a abajo, yo no me quedaba atrás porque ya tenía mis dos manos entre su pantalón, una adelante con la que deslizada mis dedos abriendo sus labios, buscando su calor y humedad, frotando su clítoris que me encontré muy hinchado ( ese es uno de los mejore detalles que recuerdo de ella, tiene un clítoris un poco más grande de lo común y me encantaba tocarlo y chuparlo hasta el cansancio), en eso me empujó hacia el árbol y me hizo sentar, antes entre el afán, el temblor incontrolable, las ganas y los nervios, puse mi chaqueta en el piso. Bajé mi pantalón hasta las rodillas y estiré mis piernas, ella muy de prisa bajó su pantalón hasta sus tobillos y con algo de dificultad se sentó sobre mí mientras cogía mi pene para meterlo en tu piel. En ese momento ella dominó la situación estando encima, sentí como empezó a subir y bajar, respirando con fuerza, empujando hacia abajo para que la penetrara aún más. Luego cambió y su movimiento era hacia adelante y atrás, cada vez más rápido, intenso, fuerte, algo cercano al dolor, vuelvo a decirlo, intenso, muy intenso, entre las sombras vi su cara y reconocí su expresión de placer, siempre que estaba en lo más alto de su excitación me miraba muy mal, como si me odiara, como si le hiciera daño, pero ya que la conocía sabía que esa expresión era porque sentía lo que quería, lo que le producía placer. No pude soportar mucho su ritmo acelerado y tremendamente intenso, y le dije que si seguía de esa forma me iba a hacer llegar en un momento, me respondió entre jadeos, "dame un minuto porque también voy a llegar" y así fue, cuando sentí que apretó con fuerza sus piernas, empujó todo su cuerpo hacia abajo, contra el mío volví a ver su cara transformada, con sus ojos cerrados hasta que me soltó... y en ese lapso de tiempo mientras ella tenía su orgasmo yo hacía lo mismo, apretándola contra mi cuerpo, abrazándola con fuerza para que no es escapara ni una gota.
De una vez nos levantamos, organizamos nuestra ropa y salimos de ese oscuro y extraño lugar, como si nada, con cara de satisfacción. Volvimos a la 15, y ella de un salto me beso la mejilla y me dijo "bueno, hablamos, chao" y se fue...
Llegué a mi casa, algo consternado pero contento, al quitarme la ropa vi como estaba mi chaqueta y pantalón totalmente embarrados, como si me hubiera revolcado en una construcción, pensé.
De ella no supe nada más, así como me la encontré en la calle desapareció del todo. Aún paso por el virrey donde pasó y no niego que sería bueno volvérmela a topar.








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