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Relatos y Experiencias

Hola quiero contarte que ayer volvieron los recuerdos de tantas y ricas cosas que hicimos y por eso te escribo, para darte las gracias porque ese momento me provocó una gran calentura que terminé con una enorme paja en la que te dediqué mi derramada…

Me imaginé morboseándote… acariciándote, besándote esa linda espalda, esas ricas nalgas… metiéndote la lengua entre ellas, buscándote el culito para un delicioso beso negro, buscando desde atrás tu deliciosa cuca para pasarte la lengua por ella, para comértela, para sentir el rico sabor de tus jugos… 

Luego me acerque a una tina en la que te habías metido, como la de Bogotá, y en la que estabas tocándote y qué rico fue ver y sentir cómo me pajeabas mientras te metías uno y dos y más dedos y cómo te acariciabas el gallo… A punto de derramarme te lo puse en la boca para que me lo mamaras… cómo lo chupas, cómo lo lames, cómo te lo metes en la boca, haciendo garganta profunda… que rico lo haces y qué rica se siente esa boca… más caliente que tu propia cuca… Al final, sin más remedio, y sin otra pretensión, me derrame en tu boca, vi mi semen chorreando por tu mentón y tus ansias de lamerlo todo, de tragarte todo, de no desperdiciar una sola gota… qué delicia, qué hembra… que sensación tan espectacular fue verte con el semen en los labios, atragantada con otro poco de mi leche y verte poseída por el morbo.

¡Qué calentura! Tanta, que la verga no se agachó y, por el contrario, pidió penetrarte, por eso te pusiste “en cuatro” dejando a la vista, desde atrás, esa enorme y deliciosa cuca pidiendo chimbo… el cual te di lentamente, procurando, desde el comienzo, no perder la oportunidad de sentir cada centímetro que te introducía, cada centímetro recorrido dentro de ti… luego, tomándote de la cintura empecé un ritmo de meta y saque, el cual fue aumentando con nuestra calentura, con tus gemidos, con tus palabras pidiendo más y más, pidiendo golpes de pene hasta el fondo y luego movimientos leves para volver a arremeter con un movimiento mayor de mi pelvis…

Fue espectacular sentir tus contracciones, sentir tu cuca mojando mi pene, caliente, ardiente, y tú arrecha, más arrecha moviéndote fuerte queriendo estacarte y deseando que el momento no acabara… después me tumbé bocarriba y te sentaste en él para cabalgar cual la mejor jinete… Lo hiciste espectacular: subías, bajabas… te lo metías todo, te metías un poco, te movías adelante y atrás, hacías círculos con tu ágil cintura… Yo te acariciaba y te mamaba las tetotas que tienes…¡qué rico todo! cómo se sentía tu caliente cuca en mi pene, y eso lo ponía punto de reventar nuevamente!… Repetías uno a uno los movimientos y más y más te arrechabas… Pasado un tiempo, que uno quisiera interminable, empezaste a venirte, otra vez… lo mostraba tu cuerpo, te ruborizabas. Y lo gritabas… “Amor, amor”, decías… Tus contracciones fueron arma letal para mí y sentirlas en mi verga, apretándola, soltándola, humedeciéndola, acalorándola, hicieron que me derramara nuevamente, pero esta ocasión dentro de ti… Impulsando mi cadera hacia arriba, te cargué, en un empalme total que fundió nuestros cuerpos, sudorosos, calientes e hizo de tu cuca y mi pene un solo órgano, un órgano fundido por altas temperaturas y espesos y calientes líquidos… ¡qué delicia verte y sentirte sobre mí tras la total entrega y en el tranquilizador trance que sobreviene a un rico polvo…

Eres rica, tan rica, que nunca he podido olvidarte y, como hoy, has sido mi inspiración para muchas pajas y lo seguirás siendo…

Que si un día volveré a tenerte, volveré a poseerte físicamente solo tú y Dios lo saben…


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