SOLAMENTE JAIME
Relato de comunidad Sexo con madurosschedule 2 min de lectura calendar_today Octubre de 2016

SOLAMENTE JAIME

SOLAMENTE JAIME Una vez en Transmilenio hace ya varios años. Venía yo en un articulado por la calle 13, ese día había escasez de vehículos así es que en el que yo venía se dio una apretura de gente impresionante. Yo soy alto y fornido, así que en esas situaciones me sé defender bien.....

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SOLAMENTE JAIME

Una vez en Transmilenio hace ya varios años. Venía yo en un articulado por la calle 13, ese día había escasez de vehículos así es que en el que yo venía se dio una apretura de gente impresionante. Yo soy alto y fornido, así que en esas situaciones me sé defender bien. Varias personas me cercaron en estrecho y apretado nudo humano, cuando el vehículo frenaba duro nos íbamos hacia adelante estrepitosamente. Y pasó varias veces. Mucha gente me tocaba, me apretaba, en fin… Era normal en semejantes condiciones de escasez de espacio. En una de esas percibí una mano que intencionadamente me tocaba los genitales. Volteé a mirar y me hallé con los graciosos ojos color miel de un chico de escasos 20 años, quien me miraba fijamente y me sonreía con lascivia. Percibí hasta entonces que me tenía prácticamente abrazado. Y que además me apercollaba desde atrás, empujándome su enorme bulto masculino en uno de mis costados. Nos pusimos a hablar en voz baja, porque había mucha gente ahí. Llegó la estación donde debía bajarme pero no lo hice, seguí para continuar hablando con ese bellísimo chico. Nos bajamos en una estación venidera y cuadramos una cita en una residencia dos días después. La cita se cumplió, era un chico de 19 años que apenas iniciaba la universidad. Era delgado pero esbelto y muy agradable. Aquella noche en la residencia pude verlo desnudo… ¡Dios mío! Parecía el mismísimo dios Apolo de la mitología griega! Glúteos firmes y levantados, pectorales marcados, desarrollados bíceps. Y un pene monumental que llegaría quizás a los 20 centímetros, que se levantaba arqueadamente de su cuerpo como un asta de bandera. En esa hermosa tranca masculina que él sabía manejar con toda maestría, me enganché un buen rato, hasta que él se descargó en mí. Eso sí, con condón. Era un chico cien por ciento activo, besaba con frenesí, era un macho dominante y sabía hacer muy bien lo suyo. Nos despedimos, nunca más nos volvimos a ver, porque yo extravié su teléfono. Pero yo lo recuerdo como una aparición celestial. Solo sé que se llamaba Jaime.

— luchitocarlos

10 de octubre de 2016

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luchitocarlos

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Soy hombre heterosexual

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