Era un día normal en la universidad, mis clases eran algunos días en la mañana y a veces en la noche, por lo general dedicaba las tardes a hacer servicios a domicilio reparando computadores y dando clases de sistemas en las casas.
Recuerdo que era la última clase de emprendimiento, Yenny se acercó y me saludó. Ella estudiaba una carrera diferente a la mía, compartíamos solo esa clase, escasamente nos saludábamos en el salón y no existía entre los dos nada más que eso. Luego de un saludo normal me preguntó si era cierto que yo reparaba computadores a domicilio, ya que el de ella tenía muchos problemas y no le permitía trabajar. Inmediatamente le dije que sí, que era cierto y concretamos una cita para el siguiente día a las 9 de la mañana en su casa.
Yenny, tenía una cara bonita, de aproximadamente 1.6 metros de estatura, cabello liso tinturado rubio, ojos cafés, con una contextura gruesa, troza, resaltaban de su cuerpo dos hermosos y abultados senos. La había observado varias veces durante las clases, pero nunca le presté mucha atención ya que tenía un novio en la misma universidad.
Al siguiente día llegué puntual, ella vivía en un segundo piso, en una casa unifamiliar de esas que son independientes entre primero y segundo piso. Cuando toqué el timbre se asomó por la ventana y me dijo que subiera, que me estaba esperando.
Al abrir la puerta, me sonrío, me invitó a seguir mientras se cubría aun con la puerta, tan pronto entré, cerró la puerta y pude verla bien. Se encontraba aún en pijama, era de dos piezas, una blusa de tiritas bastante amplia dejaba ver mucho de su busto sin revelar los detalles importantes y dejaba al descubierto media espalda, la blusa flotaba al movimiento de su cuerpo, la parte inferior eran unos cacheteros cortos que dejaban ver unas piernas deliciosas desconocidas por mi hasta ese momento y unas nalgas que se marcaban muy bien debido a lo ceñido de la tela.
En ese momento tragué saliva, sentí morbo por cómo se veía, pero inmediatamente pensé que era normal por la hora.
Ella se adelantó, mientras me describía el apartamento, un espacio de dos ambientes, uno era la sala, comedor y cocina y el otro una habitación y estudio con su correspondiente baño, nada lujoso y más bien muy práctico, típico de estudiante universitaria.
Yo presté poca atención a lo que decía, iba mirando el movimiento de su blusa. Desperté cuando me dijo, este es el computador, por favor revisa bien que tiene, mientras yo reviso unos documentos para un trabajo de la universidad y se ausentó.
Veinte minutos más tarde ya había resuelto todo y me disponía a llamarla para que revisara que todo estuviera bien, cuando entró no me permitió que me levantara de la silla, sino que me pidió que me corriera un poco hacia atrás, ella se paró justo frente a mí, se agachó un poco apoyándose en el escritorio, me dejó al frente sus nalgas muy templadas en esa pijama, la blusa que quedó un poco colgada me dejo ver desde donde estaba unos senos deliciosos que colgaban debido a su posición ahí me di cuenta que no usaba sostén, tuve una erección inmediata quise ocultarla un poco para que ella no notara que yo estaba viendo cuando del escritorio se cayó algo que me hizo mirar a otro lado.
Ella inmediatamente se sentó en el piso, con la intención de recoger lo que se había caído, giró su cara y me miró a los ojos, inmediatamente me dijo, “pensé que yo no despertaba nada en ti”, y sin cruzar más palabras ni nada empezó a soltar mi correa y a desabrochar mi pantalón mientras acariciaba mi bulto.
Yo estaba ahí en pausa, congelado, sorprendido, tratando de despertar ante lo que sucedía, pude ver como lentamente sacó mi pene y se lo llevó a la boca inmediatamente. La mamada era deliciosa, su lengua recorría mi pene con una habilidad impresionante, cuando reaccioné por fin me puse de pie, me quite la camiseta y deje caer mi pantalón mientras ella seguía mamando. Podía sentir como lo llevaba hasta lo más profundo de su boca e iba intercalando con una suave masturbación con su mano derecha.
Quise tocarla, empecé por su cabello, estaba muy suave, con cada mamada yo causaba una embestida que ella trataba de controlar con sus manos, mi otra mano buscó sus tetas, sus pezones estaban duros y su piel se sentía muy caliente, quedé desnudo frente a ella, ya no contaba con nada de ropa, su lengua recorría mi pene y mis bolas, sus labios chupaban mi glande, lo sentía a punto de reventar, sus manos me agarraban de las piernas y de mis nalgas mientras que sus ojos me miraban coquetos, eróticos, invitadores.
Se detuvo, se puso de pie, yo solo atiné a besarla, mientras acariciaba su cabello, luego metí una de mis manos bajo su blusa, de un solo movimiento se la quité, sus tetas estaban muy bien, grandes paradas, delineadas y torneadas de forma casi circular, naturales, sus pezones y aureolas eran café oscuro, pequeños, redondos, muy pulidos, inmediatamente los besé, pude sentir como su respiración empezó a acelerarse y a gemir suavemente mientras ella me seguía masturbando lentamente con sus manos, aproveché el momento y llevé mi mano por dentro de su pequeño short, descubrí que no tenía nada debajo, solo en ese momento me di cuenta lo que significó su saludo “te estaba esperando”.
Su vagina estaba totalmente depilada, con la piel tan suave que puedo asegurar que lo había acabado de hacer, la humedad ya había empapado su short, mis dedos se deslizaban tan fácil entre sus pliegues que empezó a gemir más fuerte, estuvimos así unos cuantos minutos, yo turnaba sus tetas y pezones en mi boca, mientras mis dedos la masturbaban suavemente hasta que sentí como temblaba, me agarró fuerte de un brazo como para no caerse y pude sentir como sus líquidos empapaban mi mano.
La llevé con pequeños pasos hacía la cama, le quité el short, estaba empapado, por sus piernas se resbalaban unas gotas transparentes y espesas mientras que su cara me pedía que siguiera. Me encanta el sabor del sexo de las mujeres, me arrodillé al lado de la cama, y empecé a besar sus labios más mojados, sus jugos llenaban mi boca, sus manos apretaban las mías, sus piernas en mi espalda me mantenían ahí, abrazado, podía sentir su clítoris duro con mi lengua, recorría primero un pliegue, luego el otro, mi lengua iba desde su ano hasta el borde superior de su clítoris en movimientos lentos y otros rápidos, chupaba suavemente la piel de cada pliegue, y de esta manera no tardó mucho en tener un segundo orgasmo, mi boca llena de placer y mis ojos disfrutando como su cuerpo se estremecía sobre la cama.
No aguanté más, me subí en la cama, bese sus pezones nuevamente y mientras subía a besar su boca empecé a penetrarla suavemente, tan mojada estaba que de un solo empujón se fue hasta el fondo, el calor nos tenía ya sudando, me arrodillé frente a ella, puse sus piernas en mi pecho y empecé a empujar, mientras con mis manos jugaba con sus tetas, y me deleitaba con su cara de placer, al vaivén del ritmo ella empezó a gemir de nuevo, mi pene se emparamaba y mis bolas mojadas goteaban de sus líquidos, yo seguí empujando hasta que con sus manos me dijo no más, lo saqué, la puse en cuatro y la empecé a clavar desde atrás, mientras mis manos recorrían sus caderas, podía sentir su interior caliente y húmedo y cada gemido que lanzaba me animaba a darle con más ganas y profundidad, ella me buscó con su mirada, sin parar de moverse, al ver su cara de placer no pude aguantar más, justo cuando iba a venirme lo saque y me puse de pie, ella se arrodilló y se puso de frente a mí, el semen empezó a caer en su cara, su cuello y sus tetas en ese momento ella me tomo el pene con sus manos y me masturbó buscando sacar de mi hasta la última gota mientras con su boca me limpiaba el pene de arriba abajo.
Caí temblando a su lado, estábamos ambos extasiados y sin aliento. Nos quedamos en la cama unos cuantos minutos, cuando ya pudo incorporarse se levantó, envolvió una toalla en su cuerpo y paso a ducharse, yo mientras me vestí y me preparé para salir, ella salió de la ducha, buscó una cartera y me pagó lo convenido por el arreglo del computador, me despidió con un beso mientras me decía te veo luego en la universidad.
Salí de su casa y mientras bajaba las escalas, ya casi al final me encontré con su novio, solo atinó a preguntarme si había arreglado el computador y yo en mis nervios solo le dije que sí y me alejé rápidamente. No supe que pasó después.








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