Es mi primer relato, no sé si será tan bueno o malo, lo cierto es que ocurrió en una de las tantas calles de una ciudad noctambula y amena del centro del país, ciudad en la que confluyen tantos sentimientos por la belleza de sus paisajes.
Laura, la llamó así en este relato, aunque su nombre verdadero es otro, ella una mujer de 26 años de edad, cuerpo delgado, estatura baja, cara perfecta, sonrisa aún más hermosa, mirada picaresca y conversaciones completamente liberadas y deliciosamente pervertidas a la hora de hablar y chatear de sexo; ella tan linda y sexi, fue compañera de trabajo años antes, época en la que siempre me gustó pero la condición de compañeros de trabajo fue la excusa para esconder la timidez que albergaba mi sentimiento hacia ella.
Ya trabajando en otra parte del país y ella en otra empresa, un día decidí chatear y correr el riesgo de la indiferencia como respuesta. Sin embargo, su saludo fue amable y hasta los emoticones me parecieron divertidos. Siempre la molestaba pidiendo que saliera conmigo a sabiendas que los dos sabíamos que nos separaba una distancia de cientos de kilómetros de país colombiano. Un día estando de visita en mi natal ciudad de Manizales volví a chatear contándole que estaba allí y con la conversación bien caliente acordamos una cita en una de las tabernas de la zona rosa del cable.
El tema hot en el chat trató de las conversaciones que sobre el porno teníamos tanto ellas como nosotros en el trabajo, causando risas y comentarios aún más picantes. Ella me confesó que le encanta ver películas de lesbianas en las que las caricias y el sexo oral son lo predominante. Qué tema tan interesante…ufff bueno…qué más puedo pedir…ella me confesaba aún más y más intimidades entre ellas su participación en un trío con una pareja de esposos y su relación amorosa y secreta con la esposa. Yo más inocente, por decirlo así, si había estado en un trio, pero con dos chicas prepago, cosa que considero no es lo mismo que con dos niñas a las que no se les haya pagado; le comenté mi fetiche por la ropa interior de las mujeres, que me encanta oler y besar sus pantis y practicar sexo oral hasta lograr el orgasmo en mi boca…Laura solo me escribía que le gustaba todo eso, que, aunque le gustaban mucho los hombres no podía ignorar que pensar en hacer sexo oral a otra mujer le excitaba mucho. Se imaginarán como me encontraba… tenía una erección que creo rompió el pantalón debido a la fuerza con que mi pene empujaba pidiendo a gritos salir y encontrar a aquella chica para tener una loca noche de sexo, pasión y fantasías.
Como hombre, tengo mucho de pervertido sexual, aclaro dentro de los limites racionales y legales, pero Laura me ganaba, era sexo real y sincero, quería que le siguiera contando todas las cosas que yo le hacía a las mujeres, de mis fantasías, de mis gustos, de mis fetiches, del gusto mío por el sexo oral y ella solo me prometía hacer todo eso conmigo el día siguiente en la cita…no saben ustedes que fue la espera la que me impidió dormir… las imágenes del deseo que tanto tenía a esta mujer, se iban a cumplir… no eran pensamientos… era la realidad… no sabía cómo actuar… que tal fuese tanto el deseo que una eyaculación prematura tirase todo al traste y quedara como un tonto ante semejante lolita hermosamente pervertida. ¡No! …tenía que pensar en otra cosa, pero el sexo es más fuerte que la cordura y tuve sueños húmedos toda la santa noche… pobre bóxer al otro día… recordaba cada línea del chat en la que me escribía sus sensaciones cuando sentía el sabor de la vagina de otra mujer en su boca, de su olor característico, de los besos que solo las mujeres saben dar a otras mujeres, de la suavidad de la piel femenina, del sentir los pezones en su boca y frotar los suyos contra los de otra mujer y sentir que el clítoris se para en medio de las piernas de su amante.
Lo más precioso de la noche de chat fue interés por mí desde el trabajo en el que nos conocimos, de su deseo de ver y tocar mi sexo cuando me confesó que a escondidas trataba de mirarme entre las piernas… hasta una vez que descaradamente me miro y manifestó su gusto por mi gran “bulto”, algo que me halagó porque considero que mi bulto es normal solo que el pantalón ayuda mucho; más aún mi excitación aumentaba cuando me confesaba su bisexualidad y deseo de practicar conmigo todo lo descrito en WhatsApp … amigos lectores … se imaginarán cuantas vueltas dieron estás palabras en mi cabeza toda la noche y día siguiente?... miles… era verdad … a mi… ufff no lo podía creer… Algo tengo que confesar… soy casado y la vida sexual con mi pareja no es de las mejores debido a algunos paradigmas de mi esposa que pese a mis peticiones y consideraciones… no he podido hacer que ella acepte y participe de las fantasías que le he propuesto. Bueno… el tema acá no es mi esposa, sino ella …Laura… la chica del chat… la amante invisible que no podía tocar pero que sus letras en una pantalla lograron más excitación que una película del cine rosa… ¡En mi próximo relato contaré la noche de pasión que viví… hummm… que rica esa noche… bendita noche…amante noche de octubre nunca te olvidaré!








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login Entrarhace tiempo que no leia un relato con tanto morbo como éste, a la vieja le gusta mucho el sexo y sobre todo lésbico, eso me recordo un relato de hace 5 años de un hombre mayor y una chica que queria tener sexo hace tiempo.