En la vida vas conociendo personas que te atraen, pero que por diversas situaciones las cosas no se te van dando.
Comencé a trabajar y conocí a María, una de esas chicas que tienen mucho en común contigo; gustos musicales, en películas, comidas, y gustos peculiares. Nos convertimos en amigos rápidamente y las directas e indirectas se hacían de parte y parte. Lastimosamente, llegue tarde (como decimos popularmente) ya se iba a casar con otro hombre, al cual envidiaba mucho.
Muchos amigos nos decían pero y él/ella que? van a dejar así, se notaba por todo el mundo lo mucho que nos gustábamos, y lo evidente de la atracción que solo ella y yo negábamos.
Nuestra amistad continuo por muchos años, yo me case con alguien que conoci tiempo después (a veces pienso que por despecho me case), María y yo salíamos en plan de amigos pero en el fondo, mordía los labios, apretaba las manos para no pasarme, nos quedábamos solos, pero nada pasaba. "Yo si soy severa güeva"
Pasaron casi 7 años, hasta que.....
Una tarde de sábado, aproveche que mi esposa salio de viaje; invite a María a un almuerzo en mi apartamento. No tenia mala intención, creo que con el tiempo comencé a generar tal pensamiento, pero en el fondo "Yo si soy severa güeva" , disfrutamos y nos sentamos a reposar.
Vimos una película, ya en el mueble casi dormidos, mi mente empezó a divagar, "así seria si ella fuera mia". Golpes de pecho comenzaron a agitarme, pensar en el que si hago esto que pasaría. Si lo uno si lo otro, de momento, entre dormidos, María apoyo su cabeza en mi hombro, pero sus labios quedaron cerca a los míos, mirándome entre dormida. Mi corazon a mil, decidí besarla.
Maria me correspondio de la manera mas salvaje posible, ese aguante por que años tuvimos de deseo del uno al otro, se desfogo en un beso profundo.
En un abrir y cerrar de ojos estabamos en mi cama, quite sus ropas rapidamente, queriendo probar lo que por años me había privado. Sus labios, sus pechos, su sexo.
casi a punto de quitarle su tanga negra de seda, Maria me miro por un instante, llevando sus manos a la cabeza , me dijo -"Por dios que estamos haciendo" Un breve silencio, como si ella misma se autorespondio, continuamos quitando nuestras ropas, el remordimiento lo dejamos para después.
Su vagina, estaba ahí para mi, tome lo que por años me espere, mi lengua roso sus muslos, subí poco a poco hasta que llegue a mi deseo, mi lengua comenzó a probar ese sabor, ese néctar, Maria jadeaba lentamente y mi lengua pasaba por sus labios, entraba en su vagina, mi boca entera de gozo y mis ojos veían su placer.
Comencé a penetrarla suavemente, como si fuera un principiante, pero ella lo quería todo, también sintió que quería lo que por años no tuvo conmigo. Aumentamos el ritmo, la penetraba una y otra vez. La tomaba en cuatro, su pequeño culito provocaba un roce genial con mi pene, sus gemidos me incitaban a seguir y me excitaba cada vez mas. Su vagina mojada, mi pene a mil disfrutábamos de ese sexo reprimido que se convirtió en salvaje.
Cuando regresamos a la realidad, no hubo arrepentimientos, era lo que deseamos por mucho tiempo. Ya ella debía regresar a casa.
Al sábado siguiente la que es dama repite, pero esa es otro relato.
Espero que les haya gustado la primera parte. Primera vez que me animo a escribir este relato y tengo muchos más.
Cabrito.








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login EntrarME GUSTO FUERA DE LO COMUN EN LA PAGINA PERO SI BUENO