¿Golpe Con Golpe Yo Pago?
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 11 min de lectura calendar_today Diciembre de 2016

¿Golpe Con Golpe Yo Pago?

Era otro día aburrido en la oficina, la misma oficina donde había pillado a una compañera enviándole nudes a su novio. Pero esto había ocurrido hace ya un par de meses, y después de eso, no había pasado nada emocionante. El reloj marcaba las cuatro y media de la tarde, yo estaba retraído....

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Era otro día aburrido en la oficina, la misma oficina donde había pillado a una compañera enviándole nudes a su novio. Pero esto había ocurrido hace ya un par de meses, y después de eso, no había pasado nada emocionante. El reloj marcaba las cuatro y media de la tarde, yo estaba retraído en mi silla pensando en el día que había desperdiciado haciendo nada en el trabajo, cuando recibí un mensaje en el grupo de whatsapp de la empresa, era un mensaje de Julián, un compañero, invitándonos a una cena navideña que había organizado en su casa. Inmediatamente respondí que no podía ir, porque no me la llevaba muy bien con Julián y además ese plan me sonaba aburridísimo; pero él escribió que la idea era todos o nada, que si una sola persona de la empresa no iba, cancelaba la cena. Entonces todos comenzaron a presionar a los que habíamos declinado la invitación, por lo que concluímos que iríamos todos a la cena después del trabajo. A las seis de la tarde, me alisté rápido para pasar inadvertido al salir, pero justo cuando iba pasando por la puerta me llamaron: ¡Tomás, no te vas a escapar de mi! Recuerda que quedamos de ir todos - Me gritó Martha. Martha, una madura (~30 años), bonita, alta, de piel trigueña, cabello castaño y a la altura de los hombros, ojos café, pómulos prominentes, de contextura gruesa, la falda del uniforme resaltaba sus piernas y tenía un pequeño tatuaje en el muslo que muy pocos conocíamos. Éramos muy buenos amigos, sólo nos habíamos acostado una vez, y fue más por experimentar que por cualquier otra cosa, ella me veía como un niño, mientras yo trataba de reprimir el deseo que sentía por ella, aún más en esa época que estaba por casarse. Pero bueno, volviendo al tema, nos fuimos Martha, Alex, Daniel y yo en el carro, en caravana con los carros de los demás, en el camino Alex empezó a decirle cosas a Martha: - Martha, hoy estás muy bonita, tu novio no es celoso, ¿cierto? y luego Daniel, soltando una carcajada, se le unió diciendo: - Huy Marthica, ¿su novio no dice nada si nos la cogemos entre todos? Pero ella no les hizo caso, sólo sonreía y miraba hacia el frente. Yo me quedé callado, lo único que hice fue cambiar la canción que estaba sonando, no tuve las agallas de defenderla, en parte porque no quería empezar mal la noche. Cuando llegamos quedamos sorprendidos con la decoración de la casa de Julián, la casa tenía luces de navidad en todos lados, y tenía algo muy particular, se podían ver elfos de porcelana haciendo diferentes actividades desde la entrada de la casa. Unos armaban regalos, otros subían las escaleras, otros miraban el pesebre, otros se trepaban en el árbol de navidad y otros rodeaban a un Papá Noel que estaba sentado sobre una silla vieja de madera como contándoles una historia. Aunque la casa parecía ser muy acogedora para todos, a mi me resultaba muy incómoda, sobretodo porque me recordaba la vez que seguí a Camila, mi ex, para descubrir que venía a esta misma casa a engañarme con Julián. (De ahí entenderán por qué no quería venir a esta reunión y por qué no me la llevaba bien con él) En el comedor habían botellas de vino, whisky y champaña, platos de natilla, empanadas y buñuelos. Nos invitaron a tomar lo que quisieramos mientras esperábamos el plato principal. Nos sentamos en la sala a hablar... Se nos subieron los tragos a la cabeza mientras esperábamos la comida. Todos elogiaban al narcisista de Julián, quien estaba al otro lado de la sala con las novatas de la empresa, dos muchachas caleñas que habían llegado a la empresa hace menos de un mes. Invité a bailar a Martha y mientras estábamos bailando, sentí que me apretaba hacia su busto, podía sentir sus senos grandes y redondos contra mi pecho, y luego se giró para frotarme con sus nalgas, eso me excitó muchísimo, quería desvestirla allí mismo, arrancarle la ropa y darle todo lo que tenía, pero aún no tenía claro si era parte de su baile, la giré para que quedara frente a mi y me limité a besarla, ella me siguió el beso introduciendo su lengua suavemente en mi boca, acariciando mi lengua. Yo respondí esta vez jugueteando con mi lengua en su boca, rozando sus dientes y explorando su paladar, aproveché para bajar mis manos hasta sus nalgas y apretarlas. Después de eso ella se alejó un poco y bailamos separados, luego me dijo que estaba cansada y que se quería sentar. Yo no podía con la calentura, había quedado iniciado, lleno de rabia decidí salir de la sala e ir al comedor a traer más comida. En el comedor estaba la esposa de Julián, una mujer muy elegante, delgada, de cabello castaño claro y largo, nariz puntiaguda y un poco redondeada, labios delicados, ojos azules, grandes y expresivos, un pequeño lunar adornando su mejilla izquierda. Me saludó: - !Hola! - Hola, mucho gusto, soy Tomás, trabajo con Julián. - Gracias, pero eso no me dice mucho, todos acá trabajan con él. De igual manera encantada, me llamo Luisa, soy la esposa de Julián. Aunque yo ya lo sabía, no acerté sino a sonreir; le dije: - Muchas gracias por la comida, está todo muy rico (aunque sólo había estado tomando). - De nada, aunque yo no preparé nada de eso. - ¿Y entonces por qué has estado escondida? No había tenido el gusto de conocerte. - Porque estaba arriba arreglándome y luego vine a la cocina para ayudar un poco. - ¿Hay mucha más gente de la que esperaban? - No, lo que no esperaba es que mi marido se entretuviera tanto por allá que no nos ayudara acá. - Dime, ¿en qué te puedo ayudar? Noté cierta picardía en su mirada. - Yo si sé quién eres, eres el novio de la muchachita esa que anduvo con Julián. - ¿O sea que lo sabes? - ¡Claro! El idiota ese cree que puede jugar conmigo, pues le voy a demostrar que yo también se jugar. ¿Dijiste que me querías ayudar? Me tomó de la mano y justo cuando nos dirigíamos hacia las escaleras, la empleada y la mamá de Luisa salieron de la cocina avisando que la comida estaba lista. Por lo que ella se tuvo que ir a ayudar, pero esta vez no me iban a dejar con las ganas, fuí detrás de ella a la cocina y le susurré al oído que fuéramos al cuarto de arriba. Pero hizo como si no me hubiese escuchado y salió de la cocina con los platos en una bandeja. Afuera de la cocina nos encontramos a Julián tumbado en la silla del comedor, besándose con una de las caleñas de antes, no podía casi ni abrir los ojos de la ebriedad. Me giré para ver a Luisa (la esposa de Julián) y pude notar sus ojos rojos llenos de ira, dejó caer la bandeja sobre la mesa y comenzó a acercarse con fiereza hacia él, luego se devolvió sobre sus pasos y levantó la cabeza buscándome, la tomé de la mano y la arrastré hacia las escaleras, subimos corriendo juntos. Llegamos al cuarto, cerramos con llave y ella se tiró sobre la cama, estirando su brazo derecho para alcanzar el primer cajón de la mesita de noche. Lo abrió y sacó un condón, me lo tiró y siguió quitándose la ropa. Yo quedé pasmado al ver el salvajismo con que actuaba aquella mujer que me había parecido tan refinada a primera vista, la vi despojándose de su vestido negro, por lo que quedó con su lencería de encaje negro y morado. Me acerqué hacia ella, ella pasó su lengua por mis labios, yo cerré mis ojos e introduje mi lengua dentro de su boca. Continué besándola mientras pasaba mis manos por todo su cuerpo. Solté su sujetador desvelando sus hermosos senos, sus pechos eran largos, delgados en la parte superior y abultados a la altura de los pezones. Los recorrí con mis manos, acariciándolos, sintiendo sus duros pezones entre mis dedos. Seguí besando su cuello, recorrí con mi lengua desde el cuello hacia sus senos, lamí sus pezones, los mordí suavemente mientras sentía como ella desajustaba mi correa y me quitaba el pantalón. Seguí besando su vientre, bajé hasta sus pies lamiendo sus piernas, besé sus pies, introduje algunos de sus dedos en mi boca y los chupé, mientras con mis manos corría su tanga para ver su húmedo coño. Se veía rosado, estaba bien depilado y chorreaba néctar, no pude resistir a su atracción y me acerqué rápidamente con mi lengua lista para saborearlo. Lo sentí, tenía un sabor dulce y me sumergí como loco tratando de saciar mi sed, pasé mi lengua de arriba a abajo y en círculos sobre su clítoris, y la podía sentir cada vez más mojada. Ella me agarraba la cabeza y me tiraba el cabello, mientras se retorcía y gemía muy fuerte, en ese momento no me importaba nada, y a ella mucho menos. Con mis manos apretaba sus senos y ella me arañaba la espalda desesperadamente. En un momento no aguantó más, tiró mi cabeza hacia atrás y gritó: - ¡CLÁVAME! Ella se abrió de piernas completamente, mientras yo terminaba de quitarme el pantalón, me puse el condón y pude apreciar en un segundo todo lo que estaba pasando en ese momento de agitación, ella con sus largas piernas abiertas sobre la cama, su coño expuesto y brillante por el derrame de su líquido cristalino, mordiéndose los labios, con su labial corrido, las mejillas rosadas de la excitación, sus tetas bien paradas y sus pezones como queriendo reventar. Yo me arrodillé sobre la cama, la tiré contra mi, mientras ella me decía que quería sentir mi deliciosa verga, la tomé de las caderas y de un empujón le enterré todo mi miembro, ella soltó un gritó, se sentía delicioso, podía sentir cómo mi pene se deslizaba suavemente por las paredes lubricadas de su vagina, sentí que iba a venirme tan sólo sintiendo eso, pero pude contenerme y seguí embistiéndola, ella me ordenaba que le diera más duro, por lo que fui aumentando la velocidad, podía ver sus tetas bamboleándose y su cara de felicidad. Parecíamos lunáticos en esa cama, yo seguía resistiendo para no terminar, pues esta mujer se movía como ninguna otra. Luego ella se giró acrobáticamente y quedó en cuatro, cuando iba a acomodar de nuevo mi miembro, ella lo tomó, frotó un poco su ano con él y me pidió que lo introdujera lentamente, soltó un suspiro leve mientras lo sumergía, me pidió que me moviera lento, yo comencé a penetrarla suavemente, mientras ella se frotaba su coñito con una mano y con la otra se apoyaba sobre la cama. Yo agarraba su culo con ambas manos y la traía hacia mi al ritmo que ella quería aumentando la velocidad muy lentamente. Era la primera vez que hacía un anal. Ella, mordiéndose los labios, giraba su cabeza de vez en cuando para guiñarme el ojo, y pedirme que la enterrara más duro, era muy rico tenerla así, estaba muy apretado. Podía sentir cómo se mojaba mi pierna con sus flujos vaginales y cada vez salía más, ella comenzó a gritar nuevamente, yo la agarré de los hombros y comencé a empujarla fuertemente hacia mi, podía sentir sus nalgas chocando contra mi abdomen y este sonido la volvía loca, siguió gritando: - ¡DÁMELO TODO! ¡ENTIÉRRAMELO MÁS DURO QUE ME VENGO! Esto me hacía delirar, podía sentirla cada vez más dilatada, hasta que en un último tirón sentí cómo se desvanecía de placer frente a mi. La excitación que sentí, al ver su cuerpo sacudiéndose por el orgasmo, fue tan grande, que también sentí el éxtasis de este orgasmo sobre mí y terminé derramando toda mi esperma en sus redondos gluteos. Descansé un rato del agite de esta faena, luego me vestí, Luisa estaba dormida sobre la cama con una sonrisa angelical dibujada sobre su rostro, le puse su vestido negro y salí de nuevo a la fiesta, abajo la música seguía sonando a todo volumen y todo el mundo estaba ya borracho. Encontré a Martha bailando encima de la mesa del comedor con medio vestido rasgado, y uno de sus senos por fuera, la ayudé a bajar, cargué su brazo sobre mis hombros, salimos al carro y la acosté en los asientos de atrás. Cuando me devolvía a buscar a Daniel y Alex, me llamó, y me confesó que quería volver a estar conmigo, pero que no me había vuelto a decir nada porque no quería arruinar la amistad que teníamos ni quería que se dañaran los planes de matrimonio que tenía con su novio. No le dije nada, no podía ni pensar después de todo lo que había pasado esa noche, entré a la casa buscando a mis amigos y ví a Julián tirado en un rincón de la sala con una botella de Whisky en la mano. Alex me cayó por la espalda y mirando a Julián, me dijo: - ¿Golpe con golpe yo pago? Sólo sonreí, luego me dijo que Daniel ya se había ido, entonces nos dispusimos a salir de la casa, cuando estábamos cruzando por el umbral de la puerta, la mamá de Luisa se acercó ofreciéndome comida para llevar, yo no había comido y tenía mucha hambre, pero Alex acertó por decir: - Gracias señora, pero él ya comió más que suficiente por hoy. * Luego supe que Luisa había planeado gran parte de lo que pasó. * Julián por su borrachera no supo qué había pasado con su esposa. * Sólo Daniel (que a su vez le contó a Alex y a Martha), Andrés (uno de los más veteranos de la empresa) y la mamá de Luisa (que se llama Luisa también) supieron lo que pasó esa noche.

— viviytomas

22 de diciembre de 2016

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viviytomas

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