El Médico Que Me Llamaba Con El Dedo
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 5 min de lectura calendar_today Enero de 2017

El Médico Que Me Llamaba Con El Dedo

El consultorio tenía un ventanal grande tras el escritorio donde entraba mucha luz, el ambiente olía a cardamomo, sándalo y ciprés, el perfume que usaba el médico que me iba a realizar los exámenes para mi nuevo empleo. ¿Les había contado que un hombre que huele rico me pone cachonda? Creo....

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El consultorio tenía un ventanal grande tras el escritorio donde entraba mucha luz, el ambiente olía a cardamomo, sándalo y ciprés, el perfume que usaba el médico que me iba a realizar los exámenes para mi nuevo empleo. ¿Les había contado que un hombre que huele rico me pone cachonda? Creo que sí.

35 años le puse, barba frondosa cuidada, muy hispter, manos grandes, dedos… gruesos, y lo más sexy de todo, un anillo de matrimonio en su mano derecha. Concentrado en sus papeles me invitó a sentarme sin dirigirme siquiera una mirada. Y yo <<¿este cree que llegó cualquiera o qué?>>. Me senté obediente. <>

-Señorita, Carolina, ¿Verdad?

-Catalina. –Le corregí.

Levantó la mirara por primera vez de soslayo, para luego volverla a levantar de inmediato y escanearme discretamente. <> Le dediqué una sonrisa inocente pero aun así se puso algo intimidado. Volvió a ponerse “profesional”, me hizo varias preguntas relacionadas con mi edad, mi estado civil y antecedentes médicos en mi familia y luego me pidió que pasara a la camilla. Me puse frente a la misma, dando la espalda a él que seguía escribiendo en el computador.

-Me quito ya la ropa. -le dije con voz de actriz porno (me reía a carcajadas por dentro) y descolgaba la tira de mi vestido por el lado derecho de mi hombro.

-No. Yo le indicaré más adelante si es necesario. –Apresuró a decir mientras se ponía en pie rápidamente como quien trata de evitar un desastre. Lo sé, soy mala.

Me senté en la camilla. Tomó mi presión. Me auscultó. Y todo él me embriagaba. Su aliento era fresco y no había forma que él evitara que yo me pusiera tensa. (Si, también me pongo nerviosa a veces con los hombres). Sus manos pasaban por mis brazos, sus dedos tocaban mi espalda, y me tomaba la cara para revisar mis sentidos. Me puse de pelos en punta y supe que notó mi piel de gallina. Lo supe porque intensificó su contacto físico conmigo, sin ser inapropiado. Su mirada me decía que yo le gustaba pero no estaba segura a cómo reaccionaría si me ponía directa con él.

-¿Algún síntoma inusual que quiera comentar? –Dijo mirando su reloj mientras me tomaba el pulso.

-Me mojo mucho, demasiado, por el simple hecho de estar junto a un hombre que me guste mucho. –Lo dije así, tajante, sin titubeo.

[Silencio incómodo]

-Tendré que revisar eso. –Contestó sosteniéndome la mirada. Pero su mirada era diferente, estaba acompañada de una ligera sonrisa socarrona.

-Por favor. –Fue mi súplica.

Abrió mis piernas lentamente, pero el doctor profesional y puesto en su sitio había desaparecido. Sus manos acariciaron mis piernas e hicieron un recorrido muy lento por la parte interna de mis muslos hasta llegar a mis bragas. Todo esto mientras me sostenía la mirada.

-Tienes razón, estás muy húmeda. –Dijo mientras palpaba la tela empapada.

Con una mano corrió hacia un lado mis bragas con la otra hizo maravillas.

Usó todos sus dedos acariciando mi vulva, la sobaba una y otra vez. Su pulgar friccionaba mi clítoris con insistencia y mis piernas temblaban. Sentía una corriente eléctrica que me atravesaba la vagina hasta mi corazón. El doctor Manotas me besó suavemente y su barba raspó mi cara. Ese hombre sabía a gloria. Me quitó las bragas por completo, me subió el vestido hasta la cintura y observó mi concha. Pasó su mano por ella como examinándola, la abría, la sobaba, la exploraba y por último metió un dedo. Lo más profundo que pudo. Yo me comencé a agitar, pero tenía entendido que no podía hacer mucho ruido o nos escuchaban de afuera. Comenzó a buscar mi punto G y lo encontró. El maldito empezó a mover su dedo como si me estuviera llamando y la sensación era indescriptible. Metió un segundo dedo y luego un tercero. Creí que me iba a desmayar. Con su otra mano me tapo la boca cuando supo que yo ya estaba incapaz de contenerme. Me retorcí, convulsioné, mis piernas perdieron el control y todo lo que mis sentidos sentían era puro y único placer. Sus dedos gruesos entraban y salían con rapidez con movimientos constantes que llamaban mi orgasmo. Lo agarré de los bíceps fuerte, luego de la cintura y arañé su camisa que casi rompo. Sentía electricidad desde la punta de los dedos de mis pies hasta lo más profundo de mi vagina. Los chorros comenzaron a salir y tuve un glorioso squirt en el consultorio de mi médico. Los chorros calientes salían sin parar bañando mis piernas y salpicando sus zapatos. Parecía no importarle. Su concentración estaba en darme más placer. Por momentos volvía a introducir sus dedos pero luego terminaba dándole paso a mis fluidos que seguían saliendo profusamente.

Cuando terminé estaba exhausta, casi desmayada sobre la camilla, me temblaban aún las piernas. Quitó su mano de mi boca y me preguntó que si me sentía bien.

-Con esto, el síntoma del que me hablaste se te pasara por un tiempo. –Dijo sonriendo levemente, pero sin intención de seguir la conversación.

Se quitó el anillo de matrimonio, se lavó las manos, lavó el anillo y limpió sus zapatos, todo esto mientras yo me limpiaba y me vestía. Su erección por debajo del pantalón era enorme y no se le quitaba. Afortunada la esposa, le tocó un vergón.

Yo adopté la misma postura, como si nada hubiera pasado. Terminamos la consulta, me despedí con un “gracias doctor” y salí directo a contarle a mi esposo. Espero yo haya sido para el doctor una fuente de inspiración para una paja más adelante con mucha leche al terminar.

— cata25

21 de enero de 2017

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Comentarios

2 comentarios

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  • trompetero
    trompetero · 18 de jul de 2017

    Siempre he creído que los ginecólogos deben pasar espectacularmente bien...... Obviamente no todas las pacientes son lindas como nos las pintan las películas de porno, pero que hay muchas lindas y que les gustan las cositas que saben los médicos, seguro que las hay....

  • arley38
    arley38 · 21 de ene de 2017

    Que delicia Que afortunado medico tus relatos tienen un picante especial. FELICITACIONES

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