Laboro en la ciudad de Villavicencio, el pasado 16 de enero, siendo las 02:00 a.m, recepcioné runa llamada de una ciudadana que alertaba de un posible 9-21 (Violación de domicilio). De inmediato mi compañero Hernández y yo nos dirigimos a una lujosa casa ubicada en una zona poblada de estrato alto. Al llegar nos atendió una hermosa mujer de 26 ó 27 años aproximadamente, 1.68 centímetros de estatura, labios delgados, ojos con iris color miel, piel color canela, unos senos prominentes y un culo paradito.
Aunque llegué con toda la disposición de atender el caso, fue imposible pasar por alto los atributos de esta mujer, pues nos había recibido en la puerta de su casa en una pijama de encajes de tela fina que permitía observar por encima que no tenía sostén y su ropa interior se limitaba a un diminuto hilo dental que se perdía en unos hermosos glúteos, que provocaron en mí una enorme erección, que creo ella notó de inmediato pues miraba directamente a mi entrepierna mientras me comentaba el motivo de su llamada.
Siguiendo los protocolos de establecidos mi compañero Hernández y yo procedimos a hacer una inspección al interior de la residencia y en el patio donde según lo manifestado por la ciudadana, había escuchado ruidos extraños. Después de unos 20 minutos de revisar de manera minuciosa la vivienda, concluimos que no había razón para preocuparse pues no se halló evidencia de que alguien hubiese estado merodeando en el lugar. Por lo cual procedí a informar a la central que había hecho 5-38 en los alrededores y no había algo que representara peligro para esta hermosa ciudadana.
Cuando procedía a retirarme con mi compañero, la joven nos ofreció algo caliente para tomar, pues hacía frio y en el ambiente se tornaba helado por una ligera brisa que amenazaba con una fuerte lluvia; aspecto que observé al salir al patio de la casa y ver como en el horizonte las luces de relámpagos anunciaba una tormenta.
Al ver esta situación y teniendo en cuenta que a esa hora no se recibía ninguna solicitud de atención acepté el ofrecimiento de la joven quien se dirigió a su cocina y trajo un chocolate caliente y pan con mantequilla, al recibirlo pensé que la llamada había sido una excusa, pues una persona asustada no se habría puesto a preparar alimentos a esa horas.
Mientras tomábamos la merienda en la sala de su casa, nos contó que su esposo estaba de viaje y que se sentía sola, en ese instante mi compañero Hernández me miró y sonrió, tal vez pensando lo mismo que yo, pues en este trabajo cuando se pasa tanto tiempo con un compañero de patrulla se aprende a entender muy bien el lenguaje no verbal.
Hernández miraba de reojo los senos de la joven y también tenía una erección difícil de esconder, por lo que Karen no dejaba de mirarnos la entrepierna. En ese instante sonó un fuerte trueno y un fuerte aguacero empezó a caer. Me pare en la ventana para observar la patrulla que estaba parqueada frente a la casa, al volver la mirada pude observar que mi compañero Hernández y Karen se besan de una manera furtiva, yo me quedé pensando “ esto no está bien debemos irnos ahora”, en ese instante me dispuse a abrir la puerta cuando mi compañero me dice Ruíz, venga que ella quiere estar con los dos, al dirigir la mirada al sofá donde estaban Karen ya le estaba haciendo un oral a mi compañero quien se había sacado la verga y estaba recostado de espaldas en el sofá mientras sostenía a Karen de cabello y la obligaba a tragar toda su verga.
Sin pensarlo dos veces me acerque y empecé a acariciar esos senos que me encantaron desde que llegue, me quité la reata (cinturón donde de cuelgan los accesorios del servicio) y me arrodille detrás de ella acariciando su espalda. En este instante ella se quitó la pijama y quedó en ese hilo dental que se perdía en sus glúteos; palpé con mi mano su vagina y la sentí húmeda y caliente por lo que pensé que estaba lista para ser penetrada. Mi compañero ya se había bajado el pantalón del uniforme hasta la rodilla y yo procedía a hacer lo mismo entonces Karen nos chupaba la verga a los dos y nos acariciaba las bolas.
Se levantó se puso en cuatro y Hernández que es muy perro, sacó dos condones del bolsillo de la camisa y me entregó uno, ella al ver eso tomó el condón de mi compañero y con una agilidad que me sorprendió se lo puso con la boca, pensé “Esta mujer es muy perra” mi compañero la inclinó en cuatro sobre el sofá y se lo mandó todo en un solo empujón yo me reí y dije este “man” es muy bestia de razón las viejas no le aguantan su estilo sexual.
Cuando ella lo sintió adentro se desesperó y gemía rico yo me arrodille en el mueble pues era algo incómodo con el uniforme aun puesto y ofrecí mi verga para que continuara “mamando” después me senté y ella a horcajadas sobre mí se daba placer y yo juagaba y lamia sus senos. Por su parte Hernández se mantenía a una distancia prudente esperando su turno de seguirle dando, cuando ella lo mira dice: “Los quiero a los dos dentro de mí”, mi compañero puso una cara de diablo y sonrisa maleva entonces ella dijo pero tú por delante y el por detrás refiriéndose a mí; entonces Hernández se acostó en una alfombra y ella lo cabalgó yo espere que se acomodara bien y escupí saliva en su culito y empecé a metérsela suavemente hasta que entro la cabeza de mi verga y se sentía muy rico apretadito, la verdad era la primera vez que hacia una doble penetración y sentía el roce de la verga de mi compañero y me incomodaba un poco pero me concentré y me enceguecí dándole duro por ese culito hasta que sentí que me venía y descargue toda mi leche dentro de su culo pero en el condón.
Hernández quería terminar en su culo y la acomodó de nuevo en el sofá quedando ella en cuatro, para ese entonces mi compañero se había quitado casi toda la ropa solo había quedado en medias y la camiseta del uniforme y la cogió por detrás y le daba duro, desde atrás se observaba como le entraba la verga de mi compañero y como las guevas se agitaban rápido con cada embestida, Karen se quejaba delicioso y en un momento mi compañero le sacó la verga la sentó en la silla y se vino en su cara y en sus senos, fue una escena muy rica y caliente.
Después nos limpiamos con pañitos húmedos que ella trajo de su habitación, y pensé “Que casualidad son de los mismos que le compro a mi bebé”.
Nos organizamos el uniforme y salimos después de hora y media de haber llegado, fue una experiencia deliciosa. Ella me dio su número de teléfono y me envía fotos de ella desnuda por el WhatsApp, he querido repetirlo con ella pero por mis turnos de trabajo ha sido difícil y cuando pude el esposo de ella había llegado de viaje. Al escribir este relato recibí un mensaje que decía que la próxima semana estaría sola y podría ir a visitarla, lógicamente no lo hare en el turno y me inventaré un apoyo servicio de “refuerzo nocturno” para que mi esposa no sospeche, espero pasar muy rico con esta hermosa mujer. Luego les contaré esta experiencia……
Ah lo interesante es que me toco regresar porque un proveedor se me había extraviado y allí estaba, tal vez se había caido al quitarme la reata. Lo reclame esa madrugada antes de finalizar el turno.








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login Entrary se desperto y tijo un pajazo