¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Hola a todos, este es mi primer relato, espero que lo disfruten.

Empezare por decir que soy un hombre joven, estudiante universitario y que en las fechas por las que se dio esta historia no contaba con trabajo fijo, salvo por unos días que mi papá me pedía el favor que le ayudara en el negocio para que él pueda descansar, esto sucedía muy de vez en cuando.

Por lo general, mi papá cuenta con una muchacha que lo ayuda en el negocio, yo no trataba mucho con ella más que como una relación laboral, está por alguna razón decidió renunciar, así que ingreso una nueva empleada. Recuerdo el día que la conocí, mi papa debía hacer una diligencia y me pido el favor de que le colaborara en el negocio, pues no le tenía suficiente confianza a la nueva empleada. Llegue al negocio, eran horas de la mañana, y solo estaba mi papá me puse a hablar con él, cuando a eso de las 11 de la mañana llego, una muchacha joven, debo decir que bonita, era de mi edad aproximadamente, vestía con una blusa ombliguera, cuyo escote dejaba entrever algo de sus senos, los cuales eran pequeños pero se veían bastante estéticos, un jean levanta cola que en efecto cumplía con su propósito y algo de labial rojo, no muy intenso. Mi papá procedió a presentármela, para efectos de este relato voy a cambiar el nombre, Luisa, unos minutos después mi papá dice “bueno muchachos ya me voy o se me hace tarde para realizar las diligencias”. El día de trabajo no estuvo pesado por lo que nos permitió hablar más de nosotros y conocernos mejor, que estudio, si tenía novio, el lugar donde vive, por qué empezó a trabajar con mi papá, etc., lo que más tengo presente es que si tenía novio pero este le era bastante infiel. Entre chiste y chanza la conversación empezó a tener un doble sentido y a ponerse cada vez más caliente, el tiempo conversando se pasa volando, cuando me doy cuenta ya era bastante tarde, y como si lo hubiese invocado mi papá llegó, me dijo “gracias mijo por el favor si quiere ya se puede ir”, quede algo triste porque sabía que podía pasar algo más con Luisa. Creí que ya no la iba a volver a ver…

Era inicio del presente año, yo volvía de viajar cuando al siguiente día mi papá me marco.

“Hola mijo, ¿Cómo está?, lo que pasa es que tengo pensado salir de viaje y me gustaría saber si me puede colaborar unos días en el negocio, es para no tenerlo cerrado ahí, si quiere dígale a su hermano para que intercalen días y no se cansen, igual Luisa los va a apoyar”, yo sin pensarlo dos veces le dije que sí. Una vez yo lo hable con mi hermano, a mí me tocaron los días jueves y sábado.

Me tocaba abrir el negocio y lo primero que noto es que mi papá puso cámaras de seguridad en el negocio, no le di mucha importancia, a eso de las 11 llega Luisa, hablamos, ya teníamos cierto grado de confianza así que empezaron los toqueteos de “cosquillitas”, “empujaditas con la cola”, etc., como era inicio de año, Bogotá estaba bastante solo, así que el trabajo estuvo suave y de esa manera termino el jueves.

El día sábado, yo mentalmente estaba preparado para la misma rutina, fui a abrir el negocio, lo organice de alguna manera, y a las 11 de la mañana llega Luisa, sin embargo, esta vez noto algo diferente, llega vestida con una blusa ombliguera con transparencia, dejaba ver algo de su brasier, un jean levanta cola con algunos rotos entre las piernas, se dejó el cabello suelto, llego un poco más coqueta.

Eran horas de la tarde, no había mucha gente y yo estaba almorzando, Luisa me empieza a decir “tomémonos una foto” y yo le decía que no, realmente no soy muy amigo de las fotos, ella se me acerca con su celular y me susurra al oído “tomémonos una, solo una ¿sí?”, yo indefenso sujetando mi almuerzo le digo que no, ella se torna insistente, me repite “solo una” y empieza a lamer mi oído y baja poco a poco con su lengua hasta que llega a mi mejilla, yo volteo y le doy un beso, y le digo “ahí está lo que quería con una sonrisa” me levanto y me dirijo al mostrador, cuando ella me jala, quedamos en una esquina y me dice “tranquilo, este es un punto ciego, las cámaras no alcanzan este pedazo”, la empiezo a besar de una manera casi salvaje, ella toma mis manos y las lleva hasta su cola, y me dice “yo no era la única que quería esto, ¿o sí?” mientras me mira con lujuria, de repente toma mi mano derecha y la lleva hasta sus senos, así que ya con el consentimiento de ella empiezo a disfrutarlos, levanto su blusa y su brasier, realmente me moría de ganas de ver esos pequeños y bonitos senos, veo sus pezones de color café claro, pequeños con una delicada areola rodeándolos, proceso a lamer suavemente, a chuparlos, a darles una ligera mordida, a palparlos y jugar con mis dedos, ella algo excitada me dice “Te quiero bajar” yo estaba realmente asustado porque en cualquier momento podía llegar un cliente, ella mete su mano entre mi bóxer, empieza a masturbarme mientras me besa, empieza a bajar, baja la cremallera de mi jean y me empieza a lamer el glande mientras me miraba, yo estaba bastante excitado, cuando de repente llega una cliente “buenas”, ella se levanta y me dice “ve tu” yo me alisto voy la atiendo y parecía que todo terminaría ahí, ella me dice “¿qué dices si cuando cerremos nos quedamos un rato?” yo sin dudarlo le dije que sí.

Eran aproximadamente las 6 de la tarde cuando de repente, llama su novio, ella me dice y empieza a hablar con él en el celular, termina y me dice “Mi novio viene a recogerme hoy”.

Eran las 7 aproximadamente cuando llego al negocio, Luisa me lo presenta con una sonrisa pícara, consciente de lo que había hecho, y yo como su más grande cómplice, ya era hora de cerrar, voy ordenando el lugar, Luisa me colabora y cuando estaba a punto de cerrar la reja me dice “¿necesitas que te ayude a contar el dinero?” yo le dije que bueno, entonces ella ingreso, el novio quedo afuera y yo cerré la reja. Terminamos todo lo protocolario y ya nos disponíamos a salir, apagué la luz y me agarra nuevamente y me dice “yo no me iba a ir sin despedirme bien”, me besa y vuelve a abrir mi cremallera me lamio desde la base del pene hasta el glande, fue delicioso, estábamos excitados y ella me dice “quiero que me lo meta”, yo llevo en la maleta algunos condones de los que regalan en la universidad así que procedimos, ella se pone en cuatro, me agarra de mi pene y se lo acomoda, yo empiezo a acariciarla, a besar su espalda, y ella reacciona con gemidos, finalmente, me vine y ella empieza a mover su cadera, como si literalmente estuviera escurriéndome. Me despido con un beso, y me dice “¿no te vas a despedir de mi novio?”, con una sonrisa.

Fue una de las mejores noches, la primera vez que estuve con una empleada de mi papa y tal vez de la manera más loca.

Espero les guste, pronto relatare la segunda historia con Luisa. 


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ