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Relatos y Experiencias

(5) PARTE - POR CULPA DE UN TRÍO, PERDÍ A MI MARIDO.

(5) POR CULPA DE UN TRÍO, PERDÍ A MI MARIDO.

Ya había pasado tres días desde aquel terrible pero delicioso trío, y ni mi marido, ni Miguel daban señas de vida, ¿en eso suena mi teléfono y era mi prima Cecilia para recordarme que teníamos una cita, nos juntamos en un café, Cecilia es el tipo de mujer con quien una se siente acomplejada, reconozco que soy bonita y con buen cuerpo, pero ella con su 1.75 y sus largas piernas torneadas, me hacía parecer como una adolecente flacucha, le pregunté por su hermano y me dijo que estaba muy enojado conmigo, pero peor aún, estaba decepcionado porque él tenía la esperanza de que yo terminara con mi marido e irnos a vivir juntos, lloré desconsoladamente, me preguntó qué había pasado y le conté puras mentiras, ella sonriendo me dijo: -Lo sé todo- Entonces lloré con más intensidad, le conté que mi marido me había abandonado, me consoló maternalmente, luego como para hacerme olvidar mi dolor me dijo que era lesbiana, yo vi la oportunidad de recuperar a mi marido, se lo insinué, pero dijo que ella era lesbiana de verdad y que sexualmente los hombres le daban asco, en eso suena mi teléfono y era Rita, que le urgía hablar personalmente conmigo, me despedí de Cecilia prometiéndonos volver a vernos, cosa que nunca sucedió.

RITA: ¿Cómo te sientes?

YO: Fatal, pero ¿qué es eso tan importante que tenías qué decirme?

RITA: …pues… me llamó Antonio preguntándome por ti.

YO: ¿Qué te dijo? ¿Cuándo fue? ¿Está bien?

RITA: Solo me preguntó si tú estabas bien, me acaba de llamar y no, él no está bien, se le oye deprimido, se nota que te ama.

YO: Yo también a él, aunque es un patán, así lo conocí y me casé con él, estoy tan arrepentida, me dejé deslumbrar por la hombría de Miguel y ahora me quedé sin la piedra y sin el coyol.

RITA: ¿Amas a Antonio o a Miguel?

YO: No sé, dicen que no se puede amar a dos al mismo tiempo, pero yo creo que sí, a Miguel ya lo perdí.

Y le conté la conversación con Cecilia, entonces Rita me aconsejó que tratara de volver con Antonio, que si él había preguntado por mí, era porque le interesaba, esa tarde nos pusimos una borrachera de pronóstico para olvidar mis penas, Rita, borracha, es simpatiquísima. Así pasaban mis días, yo más sola que la una, ya ni siquiera pensaba en sexo, no me bañaba, no salía, no hacía nada, una tarde sonó mi teléfono y era Antonio, diciéndome que se sentía mal, solo, abatido, que no sabía si podía perdonarme… esa era una buena señal, le dije que lo quería ver y contestó que no era buen momento, que le estaban haciendo un tratamiento para ponerle el diente, le dije que lo sentía mucho, que nada de esto hubiera pasado si él no hubiera insistido en meterme en esos asuntos de tríos, él dijo que por eso me llamó, porque él lo sentía, también se sentía culpable de lo que pasó, pero lo que no me perdonaba era que yo me hubiera metido con Miguel a sus espaldas, le conté toda la verdad de por qué lo había hecho, que para evitar el trío me acosté con él, entonces sucedió lo inesperado, me colgó.

Cuando los días fueron calmando mi tormento recibo una llamada de Miguel, me tuve que sentar para no caer al suelo, me dijo que necesitaba verme, que si podía llegar a su apartamento, yo confié porque vivía con un colega, le dije que mañana llegaría a las tres de la tarde, ese día fui al salón, me puse mi mejor vestido, el dije que me había regalado y me dirigí a su apartamento, afortunadamente estaba solo, se veía demacrado, me sirvió un té y me dijo que me amaba, pero que no podía perdonarme lo de Lico, yo pensé: -que de ahuevo, ellos no me perdonan, como si fuera yo la que hubiera provocado todo esto- se lo dije y contestó que me amaba pero con rabia, que ahora sí quería tratarme como a una puta, yo en un impulso me paré y lo besé, le dije que hiciera conmigo lo que quisiera

MIGUEL: ¿Estas segura?

YO: Más segura que nunca.

MIGUEL: ¿Qué estarías dispuesta a hacer por mí?

YO: Lo que tú me digas, te amo.

MIGUEL: Solo hay una manera de sacarme esta rabia que tengo.

YO: ¿Me quieres golpear? Hazlo.

MIGUEL: Ganas no me faltan pero no lo voy a hacer.

YO: ¿Qué quieres que haga entonces?

MIGUEL: La única forma en que podemos estar juntos… es que… te conviertas en mi sumisa.

YO: ¡¿Estás loco?! Ese fue solo un juego sexual para retar la insolencia de mi marido.

MIGUEL: Entonces vete, si en tres días no me llamas entenderé que no te vas a someter a mis caprichos, y te advierto, si aceptas espera lo peor, te pienso tratar como a una perra.

Me fui… no sabía que hacer… iba en mi Toyota último modelo, llorando sin parar, sin rumbo, el mundo se me caía a pedazos, mi situación era terrible, por un lado mi marido no me perdonaba por ser infiel y por el otro Miguel tampoco lo hacía por la misma causa ¿Cómo había llegado hasta aquí? Entonces decidí invitar a Rita a unas copas, a este paso nos íbamos a convertir en alcohólicas, pero cuando una está triste es una buena excusa para ahogar las penas. Le conté la llamada de Antonio y la conversación con Miguel, abrió los ojos y me dijo que ni loca contemplara ser la sumisa de Miguel, que si a un hombre común le encanta tener a una mujer sumisa, un hombre como Miguel, que está dolido es su macho, sería capaz de hacerme pasar las peores humillaciones de mi vida, que ni siquiera lo contemplara.

Llegó el día de mi cita con Miguel y como me sentía débil, indecisa y frágil, llamé a Rita para que me diera fuerzas, Rita me contó todos los problemas que tenía con su marido, eso me distrajo de mi pena, y de nuevo a beber como mujeres de la mala vida, me contó que hacía más de dos meses que no tenía sexo, que dichosa yo que tenía donde elegir, le dije, tú lo dijiste: TENÍA… porque ahora estoy igual que tú, ya borrachas me contó , muerta de la risa, que su marido la tenía chiquita, me preguntó como la tenía Antonio y Miguel, le dije que Antonio la tenía normalita, me confesó que antes de casarnos a ella le gustaba mi marido y que a veces fantaseaba con él, en otra oportunidad se lo hubiera reclamado, pero en ese momento le dije: -te lo regalo- y vuelta las risas… ahora la verga de Miguel sí es diferente, es un obelisco delicioso, coge como los Dioses, bueno yo nunca he cogido con uno, pero me entiendes… Rita se relamió los labios y me dijo -ese Miguel ha de ser un toro cogiendo-

Tocaron a mi puerta y fui a abrir… era Miguel, venía indignado, furioso, despreciado… me soltó una zarabanda de insultos que me dio miedo, Rita se levantó para irse pero yo me aferré a su brazo.

YO: No tienes ningún derecho a tratarme así, si no fui es porque no estoy dispuesta a sufrir más humillaciones, ni de ti, ni de mi marido.

RITA: Mejor los dejo solos.

YO: De ninguna manera, Miguel está tan rabioso que tengo miedo de quedarme a solas con él.

MIGUEL: Perdónenme, yo nunca he sido así, ¿Pero, qué quieres? Me enamoré de ti y me volví loco de celos, ya bastante tenía con imaginarte haciendo el amor con tu marido, pero lo de Lico…

RITA: ¿Qué pasó con Lico?

MIGUEL: Ah, tú tampoco lo sabías y eso que eres su mejor amiga.

YO: Luego te cuento, Rita.

MIGUEL: Perdóname, Vero, me porté como todo un patán, perdóname, por favor.

YO: No voy a permitir ser tu sumisa, ya bastante daño me han hecho.

MIGUEL: De acuerdo… reconozco que vine con la intención de someterte, pero ahora quiero volver contigo por las buenas, dame tiempo, sé que poco a poco voy a ir olvidando lo de Lico, pero por favor, vámonos a vivir juntos.

YO: ¿Qué te has creído? Primero me amenazas aprovechándote de mí vulnerabilidad, luego me pides perdón… ¿y crees que ya con eso es suficiente para que me vaya a vivir contigo?

RITA: Por lo menos deberías de pensarlo.

YO: Te lo agradezco, Rita, pero este no es un asunto tuyo.

RITA: Perdón.

MIGUEL: ¿Por qué no escuchas a Rita? Dame una oportunidad, muero por tenerte entre mis brazos.

YO: Yo no, las mujeres somos diferentes, ustedes hacen cualquier cosa por un par de nalgas…

MIGUEL: ¡Y que nalgas!

YO: ¡Miguel! Respétame. (Pausa larga)

RITA: Hola, Miguel, me llamo Rita de Cansinos… es lamentable el momento para presentarnos pero…

MIGUEL: Hola, Rita, seguramente sabes todo sobre nosotros, Vero me había contado sobre ti, pero no me había dicho que eras tan hermosa.

RITA: Sé que eres todo un caballero… pero no necesitas mentir sobre mi aspecto, a la par de Vero, soy un espantapájaros.

YO: Ahora se van a poner a coquetear delante de mí.

MIGUEL: ¿Te molesta?... ¿Estás celosa?

YO: Por supuesto que no… hagan lo que quieran.

RITA: Es mejor que me vaya.

YO: No, Rita, no me puedes dejar con este hombre de Cromañón calenturiento.

RITA: Es que no quiero que te enojes conmigo.

YO: ¿Y por qué me voy a enojar? ¿Porque éste me quiere dar celos contigo?... es más, también te lo regalo… sirvámonos unas copas para brindar por la nueva pareja: Miguel y Rita FOREVER.

MIGUEL: Vero, dame otra oportunidad.

YO: Nada de otra oportunidad, entiéndelo, yo amo a mi marido y voy a regresar con él, contigo solo fue un acostón, ¡¿Lo entiendes?!

MIGUEL: …que pena, no sé si siento lástima por ti, o por mí…

YO: Será por ti, porque yo estoy segura de lo que siento por mi marido.

MIGUEL: Ok. Entonces déjenme ponerme a tono con ustedes, ya están muy avanzadas, hoy haré lo que hacía mucho tiempo no hacía: me voy a emborrachar.

RITA: De verdad, prefiero irme, ustedes necesitan hablar en paz.

YO: ¿Y vas a dejar solo a tu Romeo? ¡De aquí no te vas!... te dije que Miguel era guapo… ¿No te gusta?

RITA: Vero, por favor…

MIGUEL: Vamos Rita, déjala, se está muriendo de celos y por eso nos provoca.

YO: ¿Celosa yo? (Ríe) Les voy a demostrar que amo a mi marido y que tú ya no me interesas… ¿Qué clase de música les gusta?... ¿Romántica?... Armando Manzanero es perfecto… Vamos Miguel, saca a bailar a tu Julieta… Rita, te juro que nunca me enojaría contigo por un hombre… vamos, bailen, mientras yo los observo romantiquear.

Miguel se paró y le tendió la mano a Rita y la muy desgraciada la aceptó, yo sonreía muerta de coraje, los invitaba a que bailaran más pegaditos y cuando se terminaban sus copas, se las volvía a llenar, realmente estábamos muy borrachos, en eso veo que Rita se rindió ante sus encantos y apoyó la cabeza en su hombro, Miguel aprovechó para abrazarle la cintura y con la otra mano le frotaba la espalda:

MIGUEL: Eres una mujer preciosa y eres una pluma bailando.

RITA: Gracias, Miguel, tú también eres muy guapo, mejor de lo que me había dicho Vero, y eres tú el que me hace sentir como una pluma.

YO: Vamos, dejen de romantiquear y dense un beso.

RITA: ¡Verónica! Soy una mujer casada.

YO: …que tiene dos meses sin sexo.

RITA: ¡Verónica!

YO: Y ahora estás en brazos de un macho calenturiento.

MIGUEL: Déjala, después se va arrepentir de todo lo que dice.

YO: ¿Arrepentirme yo? (Ríe) Rita, hazme un favor, bésalo, porque Miguel es tan “caballero” que no se atrevería a hacerlo delante de mí.

Herido en su orgullo de macho, tomó a Rita por el rostro y le plantó un beso apasionado, yo veía atónita como sus lenguas se entrelazaban sedientas de deseo, Miguel la apretó más a su cuerpo y vi como Rita giraba su pelvis para sentir mejor la verga de su macho, estuve a punto de agarrar a Rita de las mechas y sacarla a patadas, pero una reacción enfermiza se apoderó de mí, quería ver hasta donde llegaban, aunque eso me causara el mayor dolor de mi vida, yo dejé de beber y emborraché a ambos, ahora Rita estaba relajada, reía como puta barata, y Miguel se aprovechaba tocándole las tetas, no sé por qué lo hice, pero empecé a tomarles fotos y vídeos sin que ellos se dieran cuenta.

Ya los besos no eran en la boca, se comían los cuellos y las orejas, eran un par de bestias sedientos por sentirse ¡Qué asco!, entonces Miguel bajó sus manos a las nalgas de Rita y la muy puta, en lugar de ofenderse como la mujer casada que es, le agarró la verga sobre el pantalón… ¿Serían capaces de coger delante de mí? Por un lado odiaba la idea, pero por otro los alentaba a que se siguieran metiendo mano, Miguel me veía de reojo como para comprobar que no estaba celosa… ¡estaba como la gran puta!, pero por nada del mundo se lo iba a hacer notar:

YO: Vamos Miguel, sácate esa verga que tu Julieta te está apretando con mucho placer.

RITA: ¡Cállate, Verónica! Si en verdad no te molesta, déjanos hacer lo que nos da la gana.

MIGUEL: ¿De verdad quieres que me la saque? ¿Quieres vérmela de nuevo? ¿Me la quieres mamar?

YO: (Río) ¡Estás loco!... si quisiera te tendría a mis pies… pero no quiero… dale a mi pobre amiga la cogida de su vida porque está sedienta de verga.

RITA: (Borracha) No te preocupes, amiga, que yo misma se la saco, a ver si es cierto que la tiene tan grande… ¡Dios mío! De verdad que es un obelisco…

MIGUEL: Que rico me pajeas… vamos, dame una rica mamada… haz lo que tu amiga se muere por hacerme.

RITA: ¿Puedo?

YO: Dejen de pedirme permiso, compórtense como adultos, es más, me gustaría verlos coger, eso nunca lo he hecho, por favor, regálenme esa fantasía.

Miguel se guardó la verga y pidió permiso para ir al baño, cuando nos quedamos solas, Rita lucía como toda una puta, el cabello despeinado, la blusa fuera de su pantalón y los botones desabrochados enseñando su sostén, muerta de la risa y la calentura me confesó que se moría por mamarle la verga a Miguel, yo la quería matar, pero le dije que se diera gusto, que por mí no había problema, Miguel salió del baño y Rita se le tiró como una colegiala rodeándolo con brazos y piernas, él la agarró del culo y la volvió a besar, eran tan patéticos los pobres, ella parecía perra en celo y él un perro desesperado por vaciar sus bajos instintos en esa puta callejera.

Rita lo llevó al sofá, lo sentó y le sacó la verga, lo pajeaba con ganas, primero solo se la veía, luego acercó su cara para olérsela y tenía una cara de gustosa degenerada, luego lo dejó desnudo de la parte baja, le lamió los huevos y Miguel me miraba fijo con una sonrisa maquiavélica, yo me senté en el otro sofá, crucé las piernas y los brazos y le sonreía como si en verdad no me importaba, el cerró los ojos cuando Rita se tragó toda su verga, debo reconocer que Rita era una gran mamadora, a mí no me cupo toda, y ella ni siquiera lagrimeaba, que zorra era mi ex amiga, cuando pasara todo esto, me las iba a pagar, tenía suficientes fotos y vídeos para joderla con su marido ¡PERRA!

Miguel le pidió que parara, que mamaba tan rico que no quería terminar, eso me provocó un calambre en el estómago, pero yo seguía con mi sonrisa hipócrita, entonces Rita fue al equipo de sonido y puso Corazón Partío, ¿Por qué tuvo que elegir esa canción? Me hizo mierda, pero yo ahí, como los árboles, dispuesta a morir de pie… la muy puta empezó a bailar, no lo hacía del todo mal, se movía como las clásicas putas de bar de mala muerte, primero se quitó los zapatos, luego terminó de desabrochar su blusa, con mucha paciencia se fue quitando el sujetador, como solo lo saben hacer las putas borrachas como ella, luego se quitó las manos de las chiches y saltaron esas tetas enormes que por su manera de vestir, nunca imaginé que fueran tan bonitas, bueno, bonitas no es la palabra, era vulgares, demasiado grandes para mi gusto, pero Miguel le silbó en gesto de aprobación, eso la animó más y se quitó el pantalón, a mí me dio pena ajena ver su calzón de abuelita, yo nunca me hubiera atrevido a hacer un striptease con esa ropa interior… ¡Pobre!.

Estaba tan borracha que se sobaba las tetas y se nalgueaba ella solita, yo no sabía qué hacer, ¿De verdad se iba a desnudar enfrente de nosotros? Como jugaba con las orillas de su calzón haciendo como que lo bajaba para enseñar medio culo, yo me levanté en un impulso y se lo bajé hasta los tobillos, ella muerta de la risa me dio las gracias, Miguel no quitaba la vista de su cuca peluda ¡Qué asco!... al verla detenidamente no tuve más remedio que reconocer que tenía buen cuerpo, como cosa rara tenía buenas tetas y buenas nalgas, aunque su aspecto dejaba mucho que desear… se acercó a él y lo terminó de desnudar mientras Miguel le magreaba las nalgas:

RITA: Así, papito rico, ábreme y ciérrame las nalgas, me encanta como me acaricias el culo.

MIGUEL: Tengo tantas ganas de mamarte la panocha, ven acuéstate en el sillón, que rica se te ve, bien mojadita, bien rosadita…

RITA: Es toda tuya, corazón, hazme lo que quieras, me tienes tan caliente que sería capaz de hacer cualquier cosa.

MIGUEL: ¿Cualquier cosa?... ¿Serías mi sumisa?

RITA: Yo soy lo que tú quieras.

MIGUEL: Quiero que beses a Verónica.

YO: ¡Váyanse a la mierda par de malditos! Ya te dije que nunca más seré tu sumisa, eso solo fue un juego.

MIGUEL: ¿Entonces por qué te estás tocando?

RITA: Deja de molestar a mi amiga, pídeme lo que quieras y lo haré, pero solo contigo.

MIGUEL: Harías un trío con el amigo con quien vivo.

RITA: Si es tan guapo como tú, no lo dudaría.

MIGUEL: Así me gusta, putita, pero ahora quiero cogerte delante de Vero, como a ella no le importa…

YO: Si me importara ya los hubiera echado a la calle… sigan… quiero verlos coger…

Miguel la terminó de acostarla en el sillón y le mamó la cuca como el experto amante que era, ella se contorsionaba como a gusano vivo que le echan sal, luego le dio vuelta y le chupó el culo ¡QUE ASCO! Peor si no se había limpiado bien, seguramente Miguel estaría probando caca y no le importaba. Me felicitaba a mí misma por haber roto con un hombre tan asqueroso:

RITA: Ven, papito, ya no aguanto las ganas de que me cojas, ponte el condón y méteme toda la verga en la panocha, estoy escurriendo por culpa tuya… ay… que vergota… me llena toda… ningún hombre había llegado tan adentro como tú… dame sin compasión, destrózame la cuca, muérdeme las chiches, así, papito, que rico me coges.

MIGUEL: Eres toda una puta sedienta de verga.

RITA: Y pronto te lo voy a demostrar cuando tenga esas dos vergas para mí solita.

MIGUEL: Mueve ese culo, que rico coges, eres la mejor amante que he tenido, así putita, trágate toda mi verga.

RITA: Que rico siento tus huevos en mis nalgas, ay papito, que rico, dame más… dame más… dame más verga… toda… ¡toda!... me vengo… ya… ¡AY-QUE-RI-CO!

Y el par de cabrones se vinieron juntos, Rita quedó destrozada por la gran cogida que le habían dado y como siempre Miguel seguía con la verga bien parada, la puta de Rita gateó para limpiársela con la boca y luego se dirigió al baño, Miguel se me acercó y tuve su verga a centímetros de mi boca, pero hice como que no me importaba y lo aventé para que sintiera mi desprecio, se me quedó mirando y la verga le cabeceaba como si tuviera vida propia, me moría de ganas por mamársela, cuando estaba a punto de rendirme apareció Rita y se fue directo a mamársela, la tenía tan cerca que pude oír perfectamente los sonidos de su mamada más sus pujidos guturales del gusto que le daba tener ese mástil en la boca.

Miguel la levantó en brazos y la puso en cuatro frente a mí, le escupió el culo, le metió los dedos en la raja y le sirvió de lubricante para meterle dos dedos entre las nalgas, Rita trababa los ojos, en eso le puso la punta de la verga en el ojo del culo y se la enterró de una sola estocada, la puta de Rita pegó un alarido de dolor, no pude evitar sonreírme del gusto de ver sufrir a esa puta, pero poco me duró el gusto, luego de unos instantes, Rita empezó a pedir que le rompieran el culo, Miguel la taladraba a su antojo, hasta que subieron el ritmo de la cogida, los dos gemían como animales heridos y Miguel le lleno las entrañas de leche.

Ella rodó hasta el suelo, Miguel le puso la verga goteante en su boca y ella se la limpió complaciente, que asco, le mamaba la verga cuando hace unos instantes la tenía metida dentro de su culo, que sucia perra era Rita, pero como aún la tenía dura y parada, le violó la boca y por tercera vez se vino, atragantándose de semen, Rita tosió de la gran acabada que le inundó la garganta, era tanto el asco que sentía que fui al baño, me tardé más de la cuenta, no quería verlos, en esos momentos sería capaz de matar, cuando salí ya no estaban, me bajé el pantalón y me masturbé con un pepino, cuando quedé satisfecha, vi que mi sillón tenías manchitas de fluidos, como la Cenicienta fui a buscar con que limpiar y mientras lo hacía, lloré desconsoladamente ¿Qué sería de mi vida?

CONTINUARÁ…


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