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Relatos y Experiencias

Hola a todos los amigos de esta página la cual leo constantemente y por eso he decidido escribir un poco de mi propia historia y es real 100%. Quiero aclarar que es mi primer relato. 

Quiero contarles que actualmente vivo en Cali, Colombia, tengo 37 años de edad soy soltero y de gay closet. Nadie sabe mi condición. Algo que a ratos me hace sentir  solo de no poder contar mis gustos y preferencias.  Que los hombres me vean en tanguitas y así me claven. Me considero un hombre normal. He leído varios relatos donde hablan de cuerpos de modelo y vergas de 20 cms, yo soy real, cuerpo normal y un pene de 15 cms Eso sí, muy morboso para el sexo y sus formas de expresarlas. Me encanta ponerme lencería femenina,, hacer tríos, mamar verga, que me claven y dar también.  

Desde que tengo 14 años inicie mi vida gay con un hombre de 40 años aproximadamente que me chupo la verga y quería q me viniera en su boca pero el susto y la edad no me dejaron terminar. Ese fue el punto de no retorno para mí. Seguí buscando y frecuentando sitios donde ibas hombres mayores que se sabían eran gay. Uno de ellos, Jorge un hombre de 35 años aproximadamente, estatura media algo de panza, me empezó a hablar y nos hicimos “amigos”. En medio de la charla me invito a su casa el siguiente  domingo. Vivía solo. Fue muy atento y amable conmigo, me ofreció jugo y algo de comer. 

Después del protocolo me pidió que me quitar la ropa. Se acostó en la cama y solo me miraba, decía que le gustaba mucho ver un niño. Para la época lo era, inocente y lleno de miedos.  Me  invito a la cama, el estaba en ropa interior. Yo también. Me empezó a besar, metía su lengua y me encantaba, me sentía muy excitado sintiendo los labios de aquel hombre.  Seguimos así un rato más. Empezó a bajar la mano a mi culo. Lo acariciaba y apretaba, yo sentía morir quería mas.

Para ese momento había agarrado con mis manos su rica verga. Tenía la mano debajo de su calzoncillo y lo jalaba arriba y abajo. Mi primera impresión fue de un pene delgado y no muy largo. Trate de bajar y quise chupar ese rico miembro pero no me dejo quería besarme más. Quería meter su dedo en mi culo y me dolía mucho, el se dio cuenta y me puso boca abajo. Metió su lengua y empezó a darme pasarla suavemente.  Algo que jamás nadie había hecho, me sentía en el cielo. Estaba entregado a mi macho. Una vez más empezó a meter su dedo y mi ano se fue acostumbrando al nuevo visitante. Seguimos así por un rato más y me dijo, estás listo para que te coma esa cola. Era tierno y romántico, eso me gustaba. Acto seguido bajo su calzoncillo y me dijo: Debes ayudarme y bajo su mirada a su verga, lo cual tome como invitación a meterla en mi boca. 

Era mi primera verga, real y muy dura, deliciosa y algo mojada. Abrí mi boca para dar mi primera mamada.  La empecé a chupar y su sabor me gusto, tomo mi cabeza con sus manos y empezó a hacer el movimiento y así fui aprendiendo, despacio y con ritmo mi hombre se fue excitando. Dure un momento porque me dolía la boca. Me pidió recostarme en la cama y me beso nuevamente. Beso mi cuello y bajo a mis pequeños pechos  de niño de 14 años. Me puso de lado y empezó a penetrarme suavemente. Me dolía y yo me movía para sacar su pene. Lo intento un par de veces más hasta que me dijo que me quede quieto mientras se acostumbraba mi culo a su rica verga. Empezó un movimiento suave y fue aumentado poco a poco. Me dolía pero lo disfrutaba.  Estuvimos en esa posición algunos minutos. Después lo saco y sentí su vacio, quería más. Mi culo ardía pero me gustaba. Me puso al filo de la cama y lo metió nuevamente, entro despacio  y una vez más ardió pero lo disfrute. Empezó a tomar ritmo y vi su mirada penetrante. Me masturbaba con la otra mano y sentí  hasta que acelero y yo me vine primero. Mi leche salía en abundancia y mojaba mi pecho y su mano. El siguió clavándome hasta que tensiono su cuerpo y sentí  su leche tibia dentro de mí. Algo inolvidable para mí. Un hombre mucho mayor me había quitado la virginidad. Me sentía suyo. Poseído y feliz. El sonrió y me beso nuevamente. Disfrutábamos cada beso y el roce de sus manos en mi piel. 

Su pene de a poco  perdió fuerza y cayó encima de mí. Era un hombre grande y ancho. Se puso de pie y nos acomodamos en la cama a ver televisión. Un rato después nos dormimos. Una hora después me bañe y salí feliz de su casa con la promesa de volver una semana después. Pero ese será otra historia. Tuve varios encuentros con él, al final no supe más de su vida. Escríbanme [email protected]


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