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Relatos y Experiencias

IV

Quise dejar éste relato para lo último porque tenía dudas de si contarles o no. Resulta que una tarde estaba Xime muy cansada y se quedó durmiendo mientras yo iba a tomar unas fotos por el barco. Me fui después al bar a hablar con un barman muy hábil en su trabajo y viajero de muchos puertos. Ahí estaba tomándome una cerveza cuando aparecieron los gais de la otra noche de la discoteca. Estaban entre los 40 y 45 más o menos, muy bien plantados y no tan locas. Se me acercaron y me invitaron a una mesa a tomar whisky o ginebra, que era lo que les gustaba.

Acepté con mi flexibilidad de siempre pues no soy homofóbico. Eran masajistas de un Spa en Medellín. Les dije que yo nunca había estado en una sesión de masajes profesionales. Me invitaron entonces a su camarote, que también era en la zona VP. Allí tenían muchas cremas, aceites y hasta música suave, de relajación. Yo iba de bermudas y mocasines. Ellos estaban de bermudas y sandalias de esas tres puntadas blancas..., muy gais pero como finas...Me dijeron que me quitara la ropa y me pusiera una toalla en la cintura...

Con tragos todo es posible y lo hice así. Me acosté boca abajo en la cama doble, similar a la de nuestro camarote. Me preguntaron qué tipo de masaje quería y les dije que suave pues fisioterapia no era precisamente lo que quería.

Uno de ellos que se llamaba Heber comenzó a rociarme en la espalda un aceite con olor a yerbas. Se sentía un calor agradable y el tipo sabía lo que hacía...Me masajeó por los hombros para sacarme las tensiones de la espalda y fue bajando por la columna. Luego se pasó a las piernas, deteniéndose en la entre pierna, alcanzando a rozarme el ano, donde se detuvo para masajearmelo, sin meterme el dedo, produciendome todo tipo de sensaciones y mucho placer, y luego llegó al perineo, esa zona entre los texticulos y el ano. Muy sensible les cuento. Eso ya me puso alerta…

El masaje de los pies era una maravilla. Luego me hizo voltear, me masajeó el cuello, el pecho, los brazos y el estómago, llegando hasta la zona genital. Esta vez sí sentí mariposas en el estómago, para qué negarlo. Luego otra vez las piernas por delante para completar hasta los pies, haciéndome flexionar las piernas para soltar los músculos. Ahí se soltó la toalla pero ya no me preocupaba por eso...Tenía una erección imposible de controlar. Heber me lo acarició suavemente y se lo metió a la boca. Qué mamada la que me pegó. Me hizo ver estrellas…

Me regresé rápido donde Xime sin contarle la visita a los gais. De ahí salimos a comer y al espectáculo de la noche para luego ir a la discoteca...Ahí estaban nuevamente ellos pero esta vez nos hicimos caras de que Xime no debía enterarse que los conocía. Fue una buena experiencia pero no sé si la repetiría...

Aún para los libre pensadores y hasta heteroflexibles como yo es fuerte dar ese paso de interactuar con ellos...  Y no por eso me voy a volver gay.

Lo cierto es que fue un crucero muy caliente y con mi novia disfrutamos recordando todos esos momentos, menos esta última… 


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