Conduje 50 km rumbo a la mejor mamada de mi vida!
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 4 min de lectura calendar_today Diciembre de 2018

Conduje 50 km rumbo a la mejor mamada de mi vida!

Respirabamos agitados mientras ella, ruborizada, limpiaba de su cara, los ultimos rastros de mi corrida...

Manuhot88

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Respirabamos agitados mientras ella, ruborizada, limpiaba de su cara, los ultimos rastros de mi corrida...

Su nombre es Marcela, yo solía mirar su perfil social, admiraba sus fotos, se le notaba una picardía unica, una seguridad enorme. Cabello negro, a la altura de su cintura, ojos negros, mirada intimidante, voz sensual, un cuerpo de infarto. Era la hija de uno de mis socios, nos vimos cara a cara por primera vez, en una ciudad al norte del Valle, ella para ese entonces era la novia de un empleado de mi socio, y yo lideraba personalmente una comisión de obra en dicho lugar. Wilmer, su novio, hablo conmigo para solicitarme hacer una excepción y permitirle traerla una noche, algo asi como una visita conyugal; por mi parte, muy a pesar de odiar ese tipo de conseciones, accedí, finalmente era la oportunidad de conocerla en persona, o por lo menos de tenerla a pocos metros...

Soy casado, felizmente, tengo una mujer hermosa a mi lado, inteligente, leal y exitosa, pero jamás he podido ser fiel 100%, me puede el deseo, la lujuria y el morbo.

Llegó el fin de semana y consigo la hora de la llegada de Marcela, salimos a comer con todo el equipo de trabajo y ella estaba ahí, nos presentamos, cruzamos un par de miradas y eso fue todo. Durante la madrugada, escuchaba como Wilmer desfogaba con ella los muchos días sin sexo, la oía gemir, bueno, todo el hotel la escuchó, eso encendió de forma irreversible mi deseo hacia ella...meses despues de terminada nuestra comisión, me enteré de que estaba soltera, decidí contactarla e iniciamos semanas y meses de charlas, risas, llamadas, coqueteos, imagenes pícaras, ambos queríamos, ambos lo necesitabamos...

Un día, el anhelado día, decidí escribirle y decirle sin más, que la deseaba, que queria besarla, sentirla, hacerla mia. Fue grata mi sorpresa al leer que ella tambien lo deseaba, el unico detalle, nos separaban 50 km, sin más decidi emprenderlos, supongo que los recorrí en unos 20 minutos, pero fueron eternos. La recogí en un parque, encendímos el auto y anduvimos sin rumbo alguno, charlando, riendo, hasta llegar al mismo punto, estacioné y la cosa se puso sería, la besé, al fin probé esos labios carnosos, rosados, sus besos eran húmedos, cálidos, su aroma, único, nuestros besos y nuestras manos ya querían más, y ella pudo notarlo en mi pantalón, y quizo comprobarlo con sus propias manos, me agarro el pene, lo acaricio de una forma muy sutil pero deliciosa. Detuvo sus caricias para preguntar si a través de los vidrios podían vernos, yo sabía que eso no era posible, pero le dije que sí, solo con la intención de llevármela a otro sitio, la queria solo para mi, quería consumar todo mi deseo. Me hizo conducir, siguiendo sus indicaciones, en mi mente creí que me dirigía a un motel, pero me guiaba a las afueras, una vía alterna, poco transitada. Me indicó parar, me miro fijamente, sonrió con su picardía única, nos besamos, con tanta legua y caricias que mi pantalón quería estallar, le rogué por ir a algún lugar pero me dijo: "No podemos, pero te daré algo mejor, un recuerdo de mí, algo que jamás olvidarás". Acto seguido bajó, corrimos el asiento, y empezó su trabajo, lo lamía, lo succionaba de forma única, jamas dejo de mirarme, su mamada me estaba llevando al cielo, yo agarraba esa cola de diosa, jugaba son sus bragas, le introducía mis dedos, podía sentir su humedad. Me dio tanto placer como pocas veces, y cuando llegó el momento, trago cada gota de leche, tanto como le fue posible. Le suplique que me dejara penetrarla, lamer su sexo, no lo quiso. Y yo, estúpido, creyendo que tendría otra oportunidad, no insistí. La dejé en su casa, y esa fue la última vez que la vi, y hablé. Me bloqueo de todas las redes sociales posibles. Meses despues me enteré que jamás terminó con Wilmer, y que para el día de nuestra cita estaba embarazada de él. Quizá su celo de madre o sus ganas de cuidar su hogar fueron la causa de no querer que consumáramos todo. Sin embargo, cumplió su cometido, me dio un regalo que hasta hoy recuerdo...

— Manuhot88

6 de diciembre de 2018

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Manuhot88

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