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Relatos y Experiencias

Una de las leyendas urbanas o mitos ampliamente difundidos, es que los negros la tienen grande y que son muy buenos amantes. 

En contraste, mi esposa es delgada, bajita, de piel blanca, con pecas, tetas pequeñas, pezones oscuros y grandes, piernas lindas y cara bonita, y sobre todo para efectos del relato: amante de la salsa.

Yo siempre he sido buen bailarín, pero lo cierto es que como se baila salsa en las salsotecas de manizales y del mundo las cosas han cambiado mucho. A mi esposa sabe y le encanta bailar salsa choke con todo y su manoseo disimulado y a mi como esposo cornudo me encanta ver como le soban la verga en este tipo de bailes.

En alguna oportunidad, decidimos mi esposa y yo jugar un poco con este escenario. Era viernes, todo estaba listo para irnos de fiesta esa noche, mi esposa vestía una falda de cuero negro muy cortita, unos tacones de aguja altos, una blusa destapada totalmente por detrás de esas con las que no se usa brassier (prácticamente un pedazo de tela por delante sujetado desde su cuello, un mal movivmiento y las tetas se ven por los lados).

Decidimos que ibamos a llegar por caminos separados, yo me instalaría en una mesa lejos de la de ella pero sin perder la perspectiva de lo que pasara con ella, yo tenía toda la visibilidad pero para cualquier otra persona ella había llegado sola y pasaba el rato como mujer casada que se había volado.

Mi esposa pidió de entrada una media de aguardiente y empezó a tomarse los tragos. Apenas una media hora después, ya la habían sacado a bailar en varias oportunidades, hombres solteros y casados que le preguntaban de todo un poco. Ella decía que era casada, pero que había aprovechado que su esposo estaba de viaje para salir con un amigo que hace tiempo no veía pero que aun no llegaba.

En un momento, entró un grupo de tres amigos todos negros al parecer del choco o costeños que sin dudarlo se fijaron en la dama sola tomando aguardiente. La situación no se hizo esperar, uno de ellos de mas o menos 1,70, cuerpo atletico, barba bien cuidada y buen baile la sacó a bailar.

Luego de que mi esposa le dijera quien era y que hacía el negro que se llamaba Milton le dijo que una mujer tan linda no debería estar sola, que porque no se hacía en la mesa con ellos.

Ella declinó la invitación argumentando que esperaba a su amigo y le parecía maluco, pero que mientras tanto podían bailar. Milton le preguntó que si el amigo era algún amante o algo así, a lo que ella le contestó que para nada, que a ella no le gustaba el amigo pero que no quería salir sola del todo y que por eso lo había invitado.

Los piropos y lances no paraban, Milton hacia gala de sus dotes de bailarín y no la dejaba descansar ofreciendole también unas cuantas copas.

Sus dos amigos también esperaron turno y como ocurre en la mayoría de estos casos, mi esposa era tema de conversación para quienes no estaban de turno en el baile.

En una oportunidad Milton le dió varias vueltas y en una de ellas metió la mano por un costado y por la velocidad del baile le sobó practicamente una teta completa. 

El le dijó que lo disculpara pero que estaba muy buena. Mi esposa simplemente dijo: "tranquilo, bailas muy  rico"

En cada oportunidad que bailaban Milton y sus amigos no perdían oportunidad de sobarle la verga hinchada de excitación por todos lados lo que sin lugar a dudas hizo que mi esposa se empezara a mojar de excitación pensando en aquellos hombres super dotados.

Apenas había transcurrido un par de horas desde que mi esposa había llegado y muchas piezas de baile y Milton no cesaba de decirle cosas al oído y de manosearla ya no tan disimuladamente.

Como habíamos acordado, mi esposa me hizo una seña y yo salí por una puerta lateral y entré al bar como si recién llegara.

Entré saludé a mi esposa y ella me puso al tanto de lo conversado, me dijo que Miltón y sus amigos tienen pensado rematar en un apartamento que tiene alquilado uno de sus amigos, allá tienen licor y podían quedarse hasta tarde. Milton le propuso que si me despachaba rápido que podían pasar bien rico y que ellos me invitaban. Mi esposa le dijo que en realidad le daba embarrada sacarme por un volado, que mejor porque no nos invitaban a los dos y que yo era de los que me dormía con apenas unas copas encima, que no había nadie que me despertara.

También le dijo que para ser sincera ir con tres hombres a un lugar desconocido, le parecía peligroso entonces que si iba era conmigo (el amigo).

Milton lo converso con sus dos amigos, el del apartamento aceptó y el otro dijo que ya tenía una chica conversada que el se armaba otro plan con ella en otro lado.

Simulando que me contaba la historia y habiendonos puesto de acuerdo, mi esposa llamo a Milton, me presentó y le dijo que cuando ellos quisieran podíamos irnos, (lo cierto es que mi esposa ya estaba sintiendo el rigor de los tragos y ya estaba tan mojada que era mejor dar paso al plan)

Salimos de la discoteca y nos fuimos para el apartamento en cuestión, nos sentamos en una sala muy espaciosa y cómoda, nos sirvieron unos tragos, charlamos varias tonterías. Milton no dejaba de mirar descadaramente a mi esposa, le hacía gestos con la boca y a mi me servían licor a cántaros.

En un momento Milton apago las luces que para bailar un poco y yo aproveche el momento para hacerme el dormido (hasta simule roncar después de unos minutos).

En medio del baile y la oscuridad ambos negros pusieron a mi esposa en la mitad mientras la sobaban por todos lados, ya  las manos de Milton que era quien la abrazaba por la espalda estaban metidas adentro de su blusa sobándole las tetas a placer mientras mi esposa solo cerraba los ojos y se dejaba llevar por aquel par de hombres.

Yo con los ojos entrecerrados sentía como mi erección crecía.

En un momento Milton le dijo a mi esposa que mejor se fueran para uno de los cuartos, a lo que mi esposa les dijo que mejor allí que "ese pendejo ni se da cuenta". Ese comentario encendió más mi erección, me excitaba saber que no podía mover ni un dedo, ni moverme para tocarme la verga, era en ese momento un cornudo, consentido y sumiso.

Los dos negros empelotaron a mi esposa y luego cada uno se quitó su ropa sin quedar puesto ni un calcetín.

Las vergas de ambos negros eran inmensas y ya se percibía un líquido saliendo de la punta de ambas.

Mi esposa miró estupefacta aquellos dos miembros erectos y listos para penetrarla, y sin pedir permiso, se abalanzó sobre la verga de Milton para metersela en la boca y saborear aquel semental. 

Su boca apenas podía albergar la mitad de aquella monstruosidad y este hacía lo posible por follarle la cara a mi esposa. El otro amigo no se quedó atrás, se agachó detrás de mi esposa y empezó a lamerle con una lengua grande todo el chochito. Mi esposa retozaba de placer, se retorcía con cada lamida que el amigo de Milton le pegaba y este cogiéndola del cabello la traía cada vez más profundo metiéndole la verga en la boca.

Así estuvieron durante varios minutos hasta que Milton decidió pasar a la acción.

Con el chochito totamente empapado por las lamidas del amigo y los flujos de mi mujer se acostó en el sofa muy cerca de mi e hizo que ella se pusiera encima.

Lentamente mi esposa se fue clavado aquella verga monumental en su chochito mojado, sentía como aquella pollota le llenaba la humanidad, como recorría cada espacio de su coño mojado llenándola cada vez más arriba, mientras  que yo lo único que podía hacer era mirar con los ojos entrecerrados y seguir fingiendo el sueño.

El otro negro con brusquedad le dió un beso a mi esposa, mientras esta brincaba en la verga de Milton, y luego le puso la polla en la boca para que se la metiera de lleno.

Imagínense el cuadro, mi esposa encima de un negro corpulento siendo follada sin compasión, mientras el otro negro le metía la verga en la boca.

Milton le decía de todo, "zorrita ya verás como te calmamos esas ganas", "hoy no te vas de acá sin que te hayamos pegado una buena culeada", "ojalá el putito de tu esposo viera como es cuando dos hombres te dejan satisfecha puta", "apuesto a que tu esposo no te coge así".

Mi esposa decía que no, que yo nunca la cogía así, que yo era un pene chiquito, gemía y le pedía que se viniera adentro, que le diera toda su leche adentro.

Milton no pudo más, mi esposa y el se agarraron frenéticamente y este la hundió hasta el fondo, mientras le descargaba todo en su interior y rugía de placer, mi esposa no se quedó atrás y gritó con la cara desfigurada del inmenso placer que le proporcionaba aquel negro.

El amigo de Milton ya había tenido suficiente de una mamada y ahora reclamaba también su parte del botín, así que cogiendo a mi esposa más brusco de lo esperado la recostó al lado mío, en el mismo sofa y abriéndole las piernas le metío su enorme polla hasta que los huevos chocaron con la nalgas de mi esposa, la penetraba con salvajismo, le agarraba las tetas y le pellizcaba los pezones mientras mi esposa de nuevo empezaba a gemir y luego a gritar, Milton desmayado en el sofa veía con una sonrisa como su amigo destrizaba a mi esposa a pollazos, como la embestía y sacudía como si fuera un muñeca inflable.

El amigo de Milton no duró mucho, ya la mamada de mi esposa lo tenía muy cerca, en un momento aumentó de manera acelerada la clavada y también empezó a descargar su leche adentro de mi esposa, justo al lado mío.

Los tres se sentaron en el sofa, descansaron un momento y escuche cuando Milton le decía a mi esposa "uy pero el marica este se tiene confianza para dormir".

El amigo de Milton se puso de pie, se metió a uno de los cuartos y se encerró, Milton se dirigió al baño, en ese momento aproveche para abrir los ojos, mi esposa y yo cruzamos miradas y ella me sonrió agradeciendo la aventura. De pronto desde el baño escuche que Milton le dijo "mami, camine pa la cama seguimos la fiesta allá".

Mi esposa sin mediar palabra me miró y yo le sonreí dándole mi aprobación.

Después de eso Milton salió del baño, la cogió de la mano, le dió un beso y se fueron para un cuarto al fondo del pasillo, allí a puerta cerrada pase hasta la madrugada escuchando los gemidos de mi esposa y las puteadas que le pegaba el negro hasta que me quedé dormido de tanto masrturbarme.

Al otro día me asome a la puerta y me encantó el paisaje, el negro desnudo con su verga flácida durmiendo y mi esposa encima desnuda también, con su chochito lleno de la leche del negro. La desperté con un sonido suave, ella se puso de pie, se vistió y nos fuímos.

Espero que visiten nuestro perfil y podamos charlar y conocernos en persona, soy un cornudo feliz y siempre lo seré. Sigan leyendo nuestros relatos. 


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