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Relatos y Experiencias

Otra experiencia en las cabinas de internet

Mi amigo me refirió dos o tres experiencias que tuvo en las cabinas de Maracaibo x Junín, cuando al poner la verga algún joven a su disposición, él siempre optó por masturbarla un rato, en vez de mamársela, que seguramente era lo que el otro pretendía. A mi en cambio, salvo por un par de sucesos desagradables, nunca me pasó nada similar en esas cabinas, que también fueron las que mas frecuenté. Tal como lo referí en otro relato, si se quiere tuve mejor suerte en las cabinas del Parque del Periodista, que quizá cuenta con una clientela diferente.

En una de mis visitas a ese último sitio, cuando ya hacía rato que estaba en mis asuntos, oí que alguien llegó a la cabina de al lado que hasta entonces estaba desocupada y poco después sentí que alguien se asomaba a mirarme por encima del tabique divisorio. No era extraño que quien recién llegaba a una cabina quisiera ver que pasaba en las vecinas así que no le presté atención. Sin embargo, como la cosa siguió, levanté la vista y me encontré con un joven con un motilado punk teñido de amarillo que me miraba la verga. Yo dejé de masturbarla para que la viera bien y le pregunté si le gustaba. Él no dijo nada, pero estiró el brazo, metió la mano por la camisa que yo tenía medio desabotonada y me oprimió con fuerza una tetilla, lo que me excita mucho, luego metió la cabeza por un lado de la cortina y acercó su cara a la mía. Le sonreí y él me plantó un húmedo beso en la boca. Hacía mucho que no sentía una lengua ajena en mi boca y nunca la de un muchacho. De ahí siguió para mi verga que ya estaba al borde del orgasmo y que se vino en cuanto la metió en su boca y la apretó con fuerza hasta que terminó, mientras yo me retorcía de placer viéndolo hacer lo que le dió la gana con mi verga, y yo sin poder ni querer hacer nada. Luego de escurrirle a mi verga hasta la última gota, sin decir palabra, se fue para su cabina dejándome atónito y exhausto.

Rara vez termino mis sesiones de careza con un orgasmo, y la razón es que me deja agotado, sin deseos de mas y toca hacer aquello de “apagá y vámonos”. De todas formas, cuando todo esto ocurrió ya estaba a punto de hacerlo, pero fue otra experiencia totalmente inesperada e inolvidable, con otro muchacho que tampoco volví a ver nunca mas.


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