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Relatos y Experiencias

MIO, Sistema Masivo de Erotismo. (I)

• Antes que nada, aclaro que este es mi primer relato como escritor, así que estoy abierto a escuchar críticas y exhorto a los lectores a escribírmelas, buenas o malas, siempre que sean constructivas. Por cierto, si aun no lo han hecho, les aconsejo que lean "SOY TR3S...", para que puedan hacerse a la idea de cómo soy.

• Soy consciente de que el acoso sexual que viven a diario las mujeres en nuestro país es más del que nos gustaría imaginar, sin embargo hago la aclaración de que aunque este relato puede llegar a ser controversial, lo escribo con la plena seguridad de que el hecho aquí narrado fue consensuado y que ambas partes disfrutamos este fugaz encuentro.

Todo esto ocurrió hace aproximadamente un mes, ya eran las 5:26 am, debía estar en el servicio del hospital a las 6:30 am y como cosa rara en mi rutina matutina de los lunes, estaba corriendo por las aceras de mi barrio para llegar al paradero del alimentador. Por cosas de Dios no fui dotado con el don de la noción del tiempo, pero siempre me ha acompañado cierta suerte, la cual iba conmigo ese día (y vaya que se hizo presente). El alimentador nos llevó rápido y me dejó en el paradero con el tiempo justo para llegar a tiempo a mi de destino. Cuál fue mi sorpresa que al apenas ingresar a la estación veo que se estaciona una E31, agilicé mi paso y a pesar de que el mío estaba a reventar de usuarios , como pude me colé entre el poco espacio que quedaba en la parte trasera del bus y me fui metiendo de a poco en la parte del pasillo. 

De inmediato noté la presencia de esa bella mujer que me quedó al frente, tendría aproximadamente unos 40 y tantos años, menudita, alta, de más de 1.70 m, con tacones, cabello negro, liso, por debajo de los hombros, vestía de forma cautivadora sin llegar a verse ordinaria, un pantalón blanco dejaba ver el contorno de unas delgadas y tonificadas piernas y una blusa azul rey descubierta en la espalda dejaban entrever ese tono blanco de su piel. Debido a lo estorboso de mi morral me veía forzado a llevarlo en la mano, hecho que hacia que accidentalmente rosara su respingada cola con cierta imprudencia, por el embiste de las frenadas del bus. Ella, al empezar a sentir mis arrimones, manifestó su inconformidad con su lenguaje corporal, razón por la cual traté de alejar mi mano lo más que pude, pero todo esto fue en vano, ya que al llegar a Popular el tumulto de personas que entraron nos hicieron correr hacia la ventana de la salida de emergencia del bus y pegarnos aún más, ubicándome detrás de ella con mi mano bien en medio de sus nalgas. Como muchos sabrán, esta ruta no vuelve a parar sino hasta Manzana del saber, razón por la cual tendría un "tortuoso" recorrido de aproximadamente 20 minutos, sin paradas ni cambios de posiciones, las frenadas abruptas, acompañadas de las embestidas de mi mano entre su cola, seguían haciéndose presentes con más frecuencia de la que hubiese preferido, al punto de que ya me estaba empezando a visualizar apareciendo en esos videos amarillistas de las paginas de Facebook como "entérate cali", siendo catalogado de pervertido, calenturiento y aprovechado (y reconozco que efectivamente lo soy jajajaj pero no me gustaría que la gente se enterase de esa manera). Estaba ensimismado en mis paranoicos pensamientos cuando en la parada del semáforo de la carrera 8va volví a embestirla con fuerza, hecho que "colmó su nivel de tolerancia" y decidida, volteó a verme con lo que pretendía ser una mirada prejuiciosa, seca y llena de ira. 

Pero cuál fue su sorpresa al darse cuenta que ese "pervertido acosador" que la había acompañado desde hace más de 10 minutos, no era más que un varonil y simpático culicagado que perfectamente podía ser su hijo (o sea, yo jajaj)  y no el cincuenton gordo y fofo que esperaba encontrarse. Inmediatamente pude notar lo que una de las empleadas domésticas que ha pasado por la casa de mi familia me dijo alguna vez, "pasada cierta edad, para una mujer, el solo hecho de sentirse deseada por un joven bien parecido, lleno de virilidad y lujuria, hace que se sienta viva de nuevo". No me pregunten qué, pero en esos 5 segundos de contacto visual directo, pude notar cómo esa repulsión e ira que había en su mirada, se iba transformando en confusión, pena y en cierta medida satisfacción; atiné a balbucear un corto "lo siento", replicado por un descomplicado y en cierta medida coqueto "relájate, no hay problema"... todo esto mientras mi mano seguía bien enterrada entre esas ricas y grandes nalgas, cosa que no reprochó ni hizo el más mínimo intento de alejar.  En vista de su reacción, me la jugué y decidí ver hasta dónde podía llegar, aproveché la parada del siguiente semáforo, hice mi maletín a un lado y me ubiqué exactamente detrás suyo, claro está, simulando que me vi obligado soltando una disculpa genérica: "perdón si te incomodo pero atrás están empujando" a lo que ella respondió con un "jajaj no te preocupés, da gusto que seas vos", frase lapidaria que me me dio luz verde. 

Aproveché entonces para respirarle en el cuello y ya descaradamente rosarle mi creciente entrepierna por todo ese rico y sabroso culo, sin importar si el bus se detenía o no, haciendo evidente mi deseo, el cual fue correspondido al empezar a escuchar su respiración cada vez más forzada y ver cómo con cada exhalada mía en su cuello hacía que entrecerrara sus ojos, cada embestida, más descarada que la anterior, hacía que su cadera no solo se mantuviese firme, sino que involuntariamente se replegara con fuerza hacia atrás para hacer más intenso y duradero el contacto. Ya en este punto sabía que solo me quedarían unos minutos más de trayecto y pensaba disfrutarlos máximo, dejé el maletín sobre el suelo del bus y usé mi mano libre para sentir el contorno de esas nalgas, pasaba mi mano de arriba hacia abajo, en círculos, apretaba y halaba su cadera, con la fuerza justa para que la gente del rededor no lo notase pero para hacerle saber a ella que la deseaba y que la quería hacer mía ahí mismo. Sin pensarlo pasé mi mano por el borde del pantalón, lo rodeé con deseo pero con prisa y la bajé cuando sentí el borde del botón del pantalón, yo iba a lo que iba, así que bajé de nuevo mi mano y con mis dedos indice y corazón sobé de arriba a bajo, lo que el pantalón dejaba sentir como sus labios mayores, sentí como súbitamente la temperatura de esa zona aumentó, mis dedos y su sexo estaban ardiendo, ella sabía que estaba perdida así que se limitó a tragar saliva, aferrarse con más fuerza a la barra que la sostenía y cerrar definitivamente sus ojos. 

Sabíamos que anhelábamos lo mismo. Sin embargo la voz que anunciaba las paradas me sacó de mi trance al pronunciar Manzana del Saber, sabía que mi tiempo con esa mujer se me estaba acabando y aunque no podría culminar el encuentro como me hubiese gustado, algún premio de consolación me debía llevar. Volví a subir mi mano, hice como si ya la fuese a retirar pero al sentir su cresta iliaca supe que por ahí debía entrar, sin dejarle mediar palabra, introduje mi mano en busca de ese fogoso y húmedo sexo y cuando logré sentir su entrada con mis dedos, ella solo pudo mordérseme la boca, mirarme fijamente con ojos de incredulidad, sumisión y lujuría, y tuvo que aceptar que un mocoso que tenía la mitad de su edad se había deleitado tocándola descaradamente al punto de hacerla mojarse. El bus fue frenando a medida que se acercaba a la estación, ya eran las 6:17 am y el tiempo apremiaba, así que lo único que alcancé a hacer fue desearle un "feliz lunes" mientras mi dedo indice hurgaba desesperadamente lo más profundo de su vagina.  

Cuando las puertas se abrieron, saqué mi mano disimuladamente, tomé mi morral del suelo y salí en medio de empujones y gritos. Ya en la estación solo tuve un para de minutos para revivir mentalmente y de forma fugaz todo lo que había pasado, ya que el ruido de las puertas al abrirse de la ruta que debía tomarme sacaron de mi excitación, la abordé y tuve un lunes atareado, como siempre. 

Espero les haya gustado, sé que quedó un poco largo y en cierta medida pesado de leer, pero lo hago en pro de ser muy detallado y conciso.


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