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Relatos y Experiencias

RELATO  " NOCHE DE MÁSCARAS "

Hola, son muchos días de ansiedad esperando que llegara el grandioso día, habíamos tenido una invitación para participar en una fiesta SW, la temática de la fiesta era "Fiesta Veneciana" . Los detalles de la fiesta no nos los dijeron tan solo hasta el día anterior a ella, hombres con máscara Veneciana, capa negra y bóxers negros; las chicas con máscara Veneciana, capa negra, lencería negra y tacones bien altos, iba a ser en una casa campestre lejos de la ciudad en donde el silencio sería el cómplice. 

Ese día llegó, se nos hizo largo pensando en lo que ocurriría allí y en las sorpresas con las que nos íbamos a encontrar. La cita era para las 21 horas, habría bufete, brindis y tarta, la verdad muy bien organizado todo; como a mi mujer y a mí nos gusta. En casa antes de salir hable con ella y especulamos sobre lo que podría pasar, miramos varias posibilidades y dejamos puntos claros para que no hubiese después malos entendidos. Ya listos para salir nos las arreglamos para que ningún curioso se enterara que debajo de nuestras capas apenas llevábamos ropa interior, fue gracioso, estaba muy cachondo y me la gocé viendo como un par de vecinos y un vigilante del condominio observaban a mi mujer detenidamente como iba de hermosa y lo exquisita  que se veía. Ya en el auto íbamos haciéndonos bromas y yo, tocando esos hermosos muslos y algo más.

Fue un poco complicado llegar al sitio, imagino que fué aposta, al llegar nos recibieron dos chicos vestidos como lo requería la temática de la fiesta, dentro en un salón nos dieron dos copas con champagne y allí estaba montado un gran bufett  para disfrutar de canapés y variedad de pasa bocas; ah por cierto, las mascaras no podríamos mostrarlas a nuestras parejas ni ellas a nosotros previamente a la fiesta; nos las pondríamos justo cuando llegaran todos los invitados y se terminara la cena para poder generar morbo. 

De allí pasamos a un gran comedor en donde cenaríamos juntos, más o menos unas 20 parejas; todo estuvo delicioso, vaya que se tomaron varias molestias. El tan anhelado momento de ponernos las máscaras llegó, tuvimos que ponernos contra la pared en orden aleatorio, chicas a un lado y chicos al otro, nos pusimos las máscaras y todas las parejas nos mezclamos sin saber quién era quién. La verdad el subidón era increíble, estuve devanándome los sesos tratando de adivinar quién era mi mujer, aparte de esto todas las chicas estaban muy juntas, imagino que algo nerviosas y esto dificultaba ubicarla.

Desde el comienzo habían varias personas que lideraban la fiesta, en especial uno que desde luego sabía perfectamente la que había liado. 

La música era muy erótica, la decoración mística y las camareras estaban muy sexys y muy guapas. Por un momento sentí algo de pánico, el hecho de no conocer a nadie y el estar sin mi mujer me inquietó mucho. Además nunca habíamos hecho un intercambio con otra pareja, menos pensar que algún hombre la tocase sin yo estar a su lado. Siempre le he dicho a ella que si algún día accedía a que otro hombre la tocase, tendría que ser alguien que la mereciera, que fuese tierno y delicado puesto que a mí me encanta serlo con ella y no ir de una vez al sexo.

Un silencio total irrumpió el salón y a pocos minutos suena una música bastante cachonda; por el escenario salen 7 chicas vestidas de la misma temática, hay vidrios por todo el escenario y tubos de poledance, unas empiezan a bailar frente a los cristales y el resto a subir por los tubos, luego, se quitan las capas quedando solo con la mascara, guantes negros, tacones altos y un sexy y diminuto tanga, se rozan, se mezclan, se besan las tetas, se tocan sus chochitos que por cierto estaban muy bien rasurados; toman a dos chicas y las acuestan en unas poltronas penetrándolas con sus dedos; de repente salen dos chicos enmascarados, la verdad nos tomaron por sorpresa ya que estábamos tan concentrados viendo tal show, en mi vida no había visto algo así, eso sí que era un show erótico.  Los dos enmascarados toman a dos de las chicas que estaban penetrando a sus compañeras y las envisten por la espalda, ahí sí que se subió la temperatura. Se veía a más de una invitada impotente ante la sudoración y la lubricación en sus vaginas que el estímulo de tal faena monumental generaba en sus mentes. Por supuesto nosotros los hombres ni hablar, permanecíamos inmóviles, cachondos y con nuestras armas cargadas, dispuestas y firmes esperando nuestro momento de invadir todos esos campos de batalla.  El show erótico llegó a su fin y entró algo de calma si es que se podía llamarlo así, la mayoría aprovechamos para refrescarnos con una copa e ir a los lavabos, eso era bestial, los comentarios no se hacían esperar; no había algún macho en el lavabo que no hablara emocionado de dicha experiencia.

En el bando contrario, las chicas no podían ocultar sus expresiones de dicha y sus carcajadas se escuchaban por todo el salón.

Ya todo el mundo incorporado en el recinto y en silencio, estábamos expectantes esperando que venía ahora; tras el telón sale un hombre alto y muy amablemente pide a algunas féminas pasar al escenario a lo que varias de ellas estaban dispuestas a hacerlo sin imaginar lo que les esperaba, unas mesas inmensas estaban bien tendidas con una mantelería en satín rojo cereza; como me encanta ese color.... Todos quedamos muy sorprendidos pues jamás imaginamos que pudiera pasar algo tal como lo que estaban siendo testigos nuestros ojos;  a más de uno se nos pasó por la mente " Y si una de esas es mi mujer " jejeje, que locura. 

A dos de ellas las ataron de manos en unos tubos de poledance, las untaron de aceite, el olor se respiraba por todo el salón; sus piernas las tenían entre abiertas, mientras, los hombres que estaban en tarima paseaban sus manos y sus labios manoseando cada parte de esos dos cuerpos llenos de lujúria y en ese punto deseosos de que los chicos llegaran a más. 

Simultáneamente otros hombres se divertían pintando el cuerpo de dos chicas, que cuerpos tan trabajados; las pinceladas sobre ellas eran delicados, cargados de arte y ansiedad y excitación, ellas estaban muy felices, no podían ocultarlo.

En otro lado de la tarima, sobre una camilla muy grande, estaba acostada una bella mujer, dos chicos a cada lado de ella empezaron a quitar lentamente su capa, el sujetador y por último su diminuto tanga, solo los tacones y el antifaz le hacían compañía;  su risa nerviosa no podía ocultar su preocupación  por lo que seguía.  Uno de los chicos tomo una pluma de pavo real, hermosa y grande por cierto, la fué pasando por todo su cuerpo, de norte a sur y viceversa, era muy notorio lo que ella sentía cuando pasaban la pluma por su pecho y por su chochito, acto seguido le aplicaron aceite y empezaron a masajearla desde la cabeza a los pies, sus tetas eran tocadas una y otra vez y sus pezones no se hicieron esperar, estaban muy reactivos a cada roce; su abdomen marcado era repasado como si se tratara del tallado de una escultura perfecta, qué decir de su chocho, al llegar allí cuatro manos muy pausadas loy empeñadas en dar placer cumplían su objetivo, cada vez que rozaban sus labios la hermosa chica gemía y daba saltos de placer, ya en ese momento era evidente que no le importaba quién estaba alrededor observándola, tampoco quién o cómo eran quienes la estaban tocando.

En el centro de la tarima estaba ubicada una mesa grande, cinco chicas dispuestas sobre ella, una estaba en la mitad, daba la impresión de ser el show central.  Cuatro o cinco chicos alrededor de ellas, armados de esposas, vibradores, aceites, plumas, sin capas y sin bóxer, sus falos erectos apuntaban sobre ellas cual pelotón de fusilamiento, solo tenían puesto sus antifaces, creo que no se me escapa nada.

Empiezan a desvestirlas y se ensañan contra ellas tocándolas por doquier, sobre sus cuerpos ponen frutas, dulces, leche condensada, champagne; la comida fue devorada en muy poco tiempo, parecían lobos hambrientos.

El juego con aceites comenzaba, el masaje era de todos contra ellas cinco, al grupo de machos se unieron más, los gemidos de placer no se hacían esperar, todas esas tetas eran tocadas sin compasión, sus clítoris eran saboreados milímetro a milímetro, era un caos ver tanta lengua desbordada y observar cómo eran manoseados sus anos mientras penetraban esos chochitos con sus dedos, cada vez subía más la temperatura en todos los cuerpos de los que estábamos allí; por fin los vibradores hicieron su entrada triunfal, después de pasar un buen rato reposadas en esa gran mesa, las chicas se levantaron y empezaron a tocarse entre ellas e hicieron posesión de los vibradores como si hubieran recuperado su tesoro más preciado, se lamían, se besaban, se chupaban, todo era un derroche de pasión y erotismo, se penetraron entre ellas dándose placer hasta el cansancio.

Cayeron tendidas en la mesa nuevamente para tomar aire y fuerzas, estaban rendidas de placer, no se lo esperaban pero sin duda alguna para todas fué la mejor noche de placer en toda sus vidas. 

Los chicos volvieron al ataque aplicando más aceite en los cuerpos de las cinco damiselas complacidas, empezó nuevamente la acción, ellas yá más relajadas y desinhibidas  siguieron el juego de los chicos e invitaban a que les dieran mas placer tanto así que fueron penetradas pero esta vez con falos de verdad y no con vibradores; se vió de todo, dobles penetraciones, deliciosas mamadas, tríos, en fin, no faltó nada, fue perfecto, nadie fue [email protected], nadie protestó, todo fue consensuado, todo fué permitido y también para muchos todo quedó en incógnitas ya que no supieron si sus hembras fueron poseídas, la fiesta continuó, volvimos a separarnos chicos y chicas contra la pared, nos quitamos las máscaras, cerramos nuestros ojos y nos mezclamos para buscar nuestras parejas. 

Y que puedo decirles de mí, puedo decirles que pude identificar a una de las chicas que estaba en la gran mesa, es más era la que estaba en medio de las cinco, esa cicatriz era inconfundible, era mi chica, fui testigo de cómo disfruto de placer hasta rendirse, nunca la había visto así, sentí cosas dentro de mí pero no fué ira ni celos, fue una adrenalina desbordante, me alegré por ella al verla disfrutar tanto, siempre le insistía en que debía de soltarse demasiado en su parte sexual, hoy lo hizo por primera vez y fue espectacular verla. No le dije nada para no hacerla sentir mal, nunca nos planteamos éste escenario así que era mejor dejarlo ahí, si note algo de culpa en su cara pero la abracé y la besé, después fuímos a pasarla rico a una de las habitaciones.

Llegó el momento de partir a nuestra casa, íbamos muy felices, le pregunte a mi mujer si ella volvería a una fiesta como está y su sonrisa fue su mejor respuesta; por mi parte le dije " Cosita rica, ya veremos que nos inventamos el próximo año "  PARES


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