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Relatos y Experiencias

Yudy, fue novia mía hace unos años, yo la conocía hace mucho tiempo atrás pero solo era de saludo y pare de contar. Ella es bonita, bajita, de cabello castaño, con un cuerpo no tan esbelto, pero llamaba la atención.

En algún momento de nuestras vidas nos cruzamos por mera casualidad en la calle, nos saludamos y conversamos un momentico, le pedí su número y ella tomó el mío… Comenzamos a hablar y a salir hasta que formalmente nos hicimos novios.

Nuestros encuentros sexuales iniciaron desde muy inicios de nuestro noviazgo, es mas yo considero que nunca tuve un noviazgo tan sexual como ese, fueron muchas las horas de sexo que pasábamos, pero hoy quiero contarles algo que gustó mucho, pues nunca antes me había ocurrido.

A ambos nos encanta el sexo oral y pasábamos mucho tiempo chupándonos el uno al otro, era delicioso, hacíamos unos 69´s increíbles y gemíamos mucho los dos. Ella siempre me decía que le avisara cuando yo me fuera a venir, para derramarme en sus tetas, pues le encantaba que se las llenara de lechita.

Un día llegamos a su casa y estaba totalmente sola y no desaprovechamos el momento, comenzamos a besarnos muy apasionadamente y nos fuimos desnudando mientras nos besábamos. Luego empecé a besar su cuello, eso la ponía re caliente y luego bajé por sus tetas, donde me detuve un buen rato y luego seguí bajando y bajando hasta llegar a su manjar… Comencé a besarle su vaginita y a mojarla mucho, ella estaba muy caliente y yo tenía mi pene muy duro. Ella me dijo que me acostara boca arriba en su cama y se acostó sobre mi y comenzamos a hacer un 69 tremendo, yo le lamía todos sus labios vaginales, su clítoris y su anito, mientras ella recorría mi pene con su lengua muy suavecito. Con la excitación comenzamos a aumentar el ritmo de nuestros movimientos, yo lamía con mas fuerza y ella me lo chupaba mas rápido, yo le advertí que parara porque me sentía venir, pero ella me dijo lo quiero todo y me hizo con mas fuerza hasta derramar toda mi lechita en su boca, tragándose hasta la última gota, ella no paraba, me lo chupaba como una golosa sedienta. Ese día no se derramó ni una sola gota, la sensación mía fue tremenda pues me llenó de morbo que se tragara mi leche… Esa fue la primera de muchas… Esta gata golosa vivía sedienta de mi lechita y yo nunca se la negaba…


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