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Relatos y Experiencias

Parte 2

En un momento escuché una voz, << Así que es verdad que es una trans >>. Janneth se levantó y yo di un brinco al ver a Rafael parado en frente mio. << ¡¡¡Ay por Dios, Rafael!!! >>. Intenté levantarme pero Janneth me tomo con ambas manos para taparme la boca, apretando mi cabeza contra sus senos, quedando entre ellos. << Shhh. Te lo dije Rafa. ¿Pero verdad que es linda? >>. Rafael sonrió con una mirada oscura y maliciosa. Rafael abrió el cierre de su pantalón sacando su pene. Era grande, no como el de Miguel, pero sí más grande que el de Carlos. Comenzó a masturbarse lento mientras yo trataba de gritar, desesperada porque Janneth me soltara. Baje mis piernas, pero Rafael me las sostuvo impidiendo que las cerrara. Su pene quedó sobre el mío mientras veía como Janneth me abria mi blusa sacando uno de mis pechos. 

Se comenzaron a besar mientras Janneth apretaba mi pecho y mi pezón. Rafael comenzaba a mover las caderas adelante y atrás frotando mi pene.  Rafael se separó de Janneth, pidiéndole que sostuviera mis piernas. Janneth me soltó por unos instantes pero ahora las manos de Rafael eras las que tapaban mi boca. << Shhh. No te va a doler. Todo lo contrario, vas a ver como te va a gustar. Seras nuestro juguete a partir de hoy >>, me dijo mientras jalaba mi pezón haciéndome gritar, pero la mano de Rafael en mi boca cumplia muy bien su propósito. Estiró mi pezón derecho hasta que no lo pudo jalar más, y lo soltó, haciéndome gritar. Quito la mano de mi boca y fue hasta el escritorio de Janneth. 

<< Por favor Señora Janneth, déjeme ir. Esto no está bien. Pensé que esto sería entre las dos, pero no que sería el juguete sexual de la empresa. Por favor no me haga esto >>, le rogaba. No quería entrar a la empresa con la reputación de ser una puta, y mucho menos que todos se enteraran que era trans. << No te preocupes. Esto solo quedara entre los tres. Rafael lleva siendo mi amante por años y todo siempre queda aquí, en esta oficina. Por cierto, no te servirá de nada gritar. Esta oficina está bien aislada contra el ruido. Rafael me ha hecho gemir muy fuerte y muchas veces, y nadie a reportado nada. Y menos a esta hora. Así que grita todo lo que quieras >>, me dijo con una sonrisa malévola en la cara mientras Rafael volvía con un rollo de cinta en una mano, y en la otra, otro rollo de la cuerda roja. Lo dejó sobre la mesa mientras, a la fuerza, trataba de quitarme la tanga. Hacia fuerza para soltarme pero, era inútil. entre los dos finalmente me doblegaron. Janneth me tomo por el cuello con ambas manos ahorcandome para que opusiera menos resistencia, mientras Rafael aprovechaba para quitarme la tanga. 

Ya roja, Janneth me soltó para que respirara. Tosí fuerte hasta que pude recuperar mi aliento. Después, Rafael tomó mi tanga y la metió en mi boca para que no gritara. Apreté fuerte los dientes pero Janneth me tomó de los cachetes haciendo fuerza hasta que tuve que abrir la boca por el dolor. Rafael me metió la tanga y, acto seguido, aseguró mi boca con la cinta. Tomó el resto de cuerda y amarró cada una de mis piernas a cada uno de mis brazos, quedando a la merced de ellos y sin posibilidades de moverme. Janneth se levantó directo para donde Rafael besándolo de una forma que parecía más que se estuvieran comiendo.  Janneth le quitó la camisa y después Rafael la alsó en sus brazos, amarrando por la cadera Janneth a Rafael con las piernas. Rafael se le comía los senos a Janneth mientras ella gemía sosteniéndose de su cuello. 

Después Janneth se bajó de los brazos de Rafael, puso una silla enfrente de mi y se puso de rodillas. Janneth comenzó a comerse mis bolas mientras con una mano me masturbaba y con la otra metía y sacaba el plug. Rafael por su parte, estaba arrodillado, haciéndole el cachetero rojo a un lado, comiéndose la cola de Janneth. << Ay Rafa sigue, no vayas a parar >> le dijo y acto seguido, tomó mi pene y se lo metió hasta la garganta aumentando el ritmo con el plug en mi ano. Mi excitación iba en aumento, y la morbosidad que estaba ocurriendo en esta oficina me estaba gustando cada vez más. Rafael se levantó dejando caer los pantalones al suelo, tomó su pene y penetró a Janneth estando de perrito. Janneth gemía con mi pene en su garganta y la vibración me estaba excitando. Mis caderas se movían de arriba a abajo mientras gemía con mi ropa interior en mi boca. Janneth sacó mi pene de su boca y tomando sus senos con ambas manos, puso mi pene entre ellos, masturbandome con sus enormes pechos. 

No pude aguantar y en unos segundos me vine dejando un reguero de semen sobre sus senos, dejando manchas en su garganta y parte del mentón, hasta que todo comenzó a chorrear manchando su hermoso vestido negro. << ¡¡¡Laura qué has hecho. Mi vestido!!! >>, me gritó Janneth mientras se incorporaba.  Con sus dedos limpiaba su mentón y cuello. Después acercó con sus manos, sus senos hasta la boca, sacando la lengua para limpiar el semen que tenía allí derramado mientras seguía siendo penetrada por Rafael. << Esto te va a costar caro Laura >>, me dijo mientras yo asentía que no con la cabeza. Un frío recorrió por mi espalda al no saber de que podría ser capaz Janneth. 

Janneth tomó el pene de Rafael y se lo metió a la boca, haciéndole un oral rapido. Después me tomó a mi de la cadera sacando el plug y lamiendo mi ano, luego lo escupió, llamó a Rafael para que se acercara tomándolo por el pene mientras le decía << Enséñale >>. Abrí mis ojos al momento que las manos ásperas de Rafael me tomaron por la cadera. Puso su pene a la entrada de mi ano y de una fuerte embestida me penetro completa, haciéndome gritar lo más duro que pude, pero sin ser audible por la ropa interior en mi boca, además de estar amordazada con la cinta. Traté de soltarme sin algún logro al estar amarrada de piernas y manos. El ardor en mi ano iba en aumento mientras Janneth disfrutaba de mi dolor. Rafael me daba sin compasión, dándome también fuertes nalgadas. 

Mi ano se fue acostumbrando al grosor del pene de Rafael mientras Janneth jugaba con mis senos y mi pene a la vez. Después, Janneth fue hasta su escritorio de donde saco un anillo vibrador y un arnés que se puso. Volvió con nosotros y me puso el anillo en el pene. Le pidió a Rafael que me sacara el pene, después cogió unas tijeras para cortar las ataduras de las piernas, me tomó por el cabello haciéndome levantar. Rafael se sentó en una de las sillas dejándose caer un poco y Janneth me hizo sentar sobre Rafael dándole la cara a él. Me levanto un poco con sus fuertes brazos dejándome un poco levantada mientras Janneth cogia el pene de Rafael para que me penetrara. Voltee a ver a Janneth quien le estaba aplicando lubricante al pene del arnés. Era delgado y de color morado, como si fuera un tipo de bala. Puso la punta a la entrada de mi ano hasta que los dos comenzaron a hacer fuerza para penetrar mi estrecho ano. Enterraba mis uñas en mis manos mientras gritaba, y una vez adentro comenzaron a bombearme. El pene de Rafael y el dildo de Janneth se abrían paso mientras sentía como si se me desgarrara todo. 

Janneth prendió el anillo vibrador que tenia en mi pene produciendo una nueva erección, pasando del umbral del dolor al del placer. Mis gemidos iban en aumento mientras Janneth me apretaba los senos dejando los pezones libres para que la boca de Rafael me los chupara. Mi ano se acostumbró rápido a las embestidas que me estaban dando, haciéndome gemir de placer con un poco de dolor. Al ver Janneth que lo estaba disfrutando me quitó la mordaza dejándome respirar con tranquilidad. Tome aire y recupere el aliento para poder gemir con más ganas. << No paren por favor. Así, más duro >>, les pedía mientras ellos me lo enterraban más duro. 

El teléfono sonó alertandonos a todos. Janneth saco si dildo de mi cola y se apresuró a contestar. << Claro que si. Ya vamos de salida >>. Colgó el teléfono para decirnos que era el celador informando que por la hora tendría que cerrar las instalaciones ya. Una de las políticas de la empresa es que sin importar la persona, por seguridad, después de las 8 pm, nadie podría estar dentro de las instalaciones, excepto en caso de emergencia, lo que nos obligaba a salir lo más pronto posible. 

Rafael me levantó dejándome sentada sobre la mesa aun atada de manos totalmente agitada. Se vistió y Janneth hizo lo mismo, reacomodando sus senos y su cachetero, bajando su falda para ocultar sus medias rasgadas y limpiando su vestido con una toalla que tenia alli. << ¿Me podrian soltar por favor para vestirme? >> les pedí pero fue inútil. Se siguieron arreglando y una vez listo para salir, Janneth se acerca a mi con unas tijeras en las manos. Me di vuelta para que cortara las cuerdas de las manos pero me detuvo. << No seas ilusa, no hemos terminado contigo >>, me dijo cortando con sus tijeras mi blusa para podermela quitar sin desamarrarme. << ¡¡¡No Señora Janneth, por favor, que está haciendo. ¿Pretende que salga desnuda? >>. No me respondió, solo me apuntó el blazer que llevaba una vez se había desecho de la blusa. Los botones del blazer son muy bajo, dejándome un escote profundo con la línea de mis senos totalmente expuesta, además de verse una parte del encaje del brasier. Recogió los pedazos de tela que era mi blusa y los boto a la basura. 

<< Ni una sola palabra al celador, y ningún intento de gritar. ¿Entendiste? >> me dijo Rafael tomándome del cuello. Me metió la tanga de nuevo a la boca mientras Janneth me metía mi dildo en mi cola de nuevo. Salimos de la oficina con Rafael adelante mio para cubrirme la aún evidente erección que se asomaba por mi falda, aunque mi pene comenzaba a bajar de tamaño. Janneth cerró su oficina con llave y nos alcanzó en las escaleras. << La metes en el carro rápido. Te vas atras con ella >> le dijo Janneth mientras caminábamos hacia el carro. El frio de la noche se colaba por mis piernas y al estar sin la blusa sentía como se la piel de mis pechos se erizaba. Me subieron al carro de Janneth sin que el celador se fijara. Tenía una camioneta Toyota preciosa y amplia, perfecta para lo que iba a pasar en ella. Janneth enciende el motor del carro y nos ponemos en marcha. Una vez afuera, Rafael se abalanza sobre mi boca, sacandome la tanga de adentro y besandome. Sus manos abrieron con brusquedad el blazer haciendo que los botones de este salieran volando. Saco mis senos del brasier y me puso enfrente para detallarme bien. Al ver mis pezones duros por el frio, saco su pene y se comenzó a masturbar con desespero. Me tomó por el cuello para darme la vuelta, dejando mi cola de lado. Abrió mis nalgas y sacó el plug, pasándolo a Janneth quien aprovechó un semáforo para lamerlo mientras veía por el retrovisor como Rafael me manoseaba.

Janneth tomó una ruta desconocida por uno de los cerros de mi ciudad. La calles eran oscuras y casi no habia trafico. Rafael alistó su pene y me penetro de una sola embestida. Mi cara quedó contra el cristal el cual se comenzó a empañar, lo que me gustaba ya que no quería meterme en problemas si alguien nos llegaba a ver. Rafael me penetraba sin piedad mientras Janneth sacaba de su bolso una bala vibradora, masturbandose mientras contemplaba la cogida que me estaban dando.  Janneth encontró una bahía en donde estacionó el carro y fue cuando Rafael me cambio de postura. De nuevo se escurrio en el asiento y me hizo sentar pero esta vez dándole la espalda. Puse mis rodillas a cada lado de las piernas de Rafael quedando bien abierta, puso su pene en mi cola y me volvio a penetrar. Mi excitación de nuevo iba en aumento y mi pene estaba nuevamente erecto. Una vez estacionada, Janneth aprovechó para darse la vuelta y comerme el pene con su hermosa boca. Janneth se hizo a un lado el cachetero metiendose la palanca de los cambios  por su vagina. Sus caderas subían y bajaban mientras gemía con mi pene en su boca. 

Rafael me levantó para sacar su pene de mi cola, paso a la parte del baúl para acostar las sillas y tener más espacio. Janneth se hizo contra la puerta del baúl con las piernas abiertas. Rafael sacó unas tijeras del bolso de Janneth para liberarme. Cogí mis muñecas para mitigar el dolor de mis ataduras, luego Janneth me hizo una seña con el dedo de que fuera hacia ella, rodeándome con los brazos y dándome un rico beso. Nuestras lenguas jugaban una con la otra, mientras Rafael se aprovechaba de mi cola abierta. Lamia mi ano mientras sus manos me ordeñaban. 

Baje mis manos abriendo el vestido de Janneth para por fin poder saborear esos grandes senos. Jugaba con ellos alternando mi boca en cada uno de sus pezones. Con una mano me sostenía y con la otra pellizcaba y jalaba el pezón que no estaba lamiendo. Seguí bajando hasta llegar a su deliciosos cachetero rojo. Se lo baje despacio viendo como asomaba una vagina completamente depilada. Tome el cachetero entre mis manos y lo comencé a oler. Su deliciosos aroma me tenía enloquecida de placer y no resistía las ganas de olerla bien. << Pontela >>, me dijo Janneth. Le dedique una sonrisa pícara y se la di a Rafael para que me la pusiera, << ahora dame tu tanga >>, volvió a decir mientras voltee para buscarla. << Quiero que duermas con ella y yo dormiré con la tuya. Mañana nos las devolvemos >>. Lo morboso de la idea me gusto tanto que no dude en ponersela. 

Mis dedos fueron directo hasta el lugar de su clítoris, acariciándolo en círculos sobre mi tanga. Janneth es más caderona que yo, por lo que mi tanga le quedaba apretada, permitiendo ver como los labios de su vagina se dilataban poco a poco. Sus caderas se movían al ritmo de mis dedos, en círculos, mientras Rafael tentaba a mi cola con su pene. Ponía la punta a la entrada de mi ano y lo sacaba haciéndome perder la razón, rogando por que me penetrara. Hice a un lado la tanga para deslizar mis dedos dentro de la vagina de Janneth. Metí primero uno sintiendo como su humedad aumentaba, después fueron dos dedos aumentando el ritmo de mis caricias, luego tres haciendo presión hacia su punto G, hasta meter 4 dedos. Janneth estaba tan mojada que el flujo vaginal se escurria desde su vagina hasta si ano. << Cómetelo >>, me dijo Rafael. Saqué la mano y la lleve hasta mi boca para saborear su delicioso sabor. Al ver esto, Rafael me penetró suave, dejándome sentir como su pene lleno de venas se deslizaba por mi ano. Un largo gemido escapo de mi boca mientras miraba por encima de mi hombro a Rafael, y la misma vez para que él viera como me comia el flujo de Janneth en mi mano. Janneth se levantó, sacando mi mano de la boca y metiéndola en su boca mientras Rafael me tomaba de la cara y me daba un rico y húmedo beso mientras sus mano se aferraban a mis senos, penetrandome profundo y lento. Janneth dejo de lamer mi boca para unirsenos, besandonos entre los tres, jugando con nuestras lenguas. 

Janneth sacó el pene de Rafael de mi cola para hacerle un oral mientras yo me hacia debajo de Janneth en forma de 69. Su cola quedó en mi cara y su vagina ya tenía totalmente mojada mi tanga. Janneth me pasó mi dildo y continuó haciendo el oral a Rafael. Tomé el dildo y se lo metí por la vagina a Janneth mientras succionaba su clítoris, haciendo círculos con mi lengua al mismo tiempo. Le pedí a Rafael que me pasara mi bolso donde tenía guardado el control del vibrador de mi plug. Prendí el vibrador pasándolo por su clítoris mientras ahora chupaba su ano. Janneth no paraba de gemir mientras se comía el pene de Rafael, y con sus manos masturbaba el mio. 

Estaba tan excitada que rogaba por un pene en mi cola. << Rafa por favor penétrame, quiero tu pene en mi ano>>, le pedí casi rogando a Rafael. << Dale lo que quiere Rafita>>, dijo Janneth sacandose el pene de Rafael de la boca y poniéndolo a la entrada de ano. Sentía como palpitaba mientras se deslizaba despacio adentro mio, como la cabeza de su pene se abría paso, mientras yo repetía cada sensación metiendo mi dildo en el ano de Janneth.  Las dos hacíamos coro al gemir al tiempo mientras éramos deliciosamente penetradas. Janneth se abalanzó sobre Rafael devorando su boca mientras le pedía que se aprovechara de sus senos. 

Los vidrios estaban totalmente empañados por el espectáculo porno que se estaba llevando adentro del carro. Janneth se separó de Rafael para que pudiera concentrarse en bombear; mientras Janneth se comía mi pene. Me penetraba tan duro que sentía su pene en mi estomago, y yo empujaba el dildo hasta lo mas profundo que podia en el ano de Janneth. No pude aguantar por mucho tiempo, y en cuestión de unos minutos me vine en la boca de Janneth, comiendose todo mi semen y dejando mi pene limpio. 

Janneth se bajó de encima mio y ahora era yo quien estaba encima de ella, quedando ella en forma de 69, dejando sus piernas arriba para disfrutar de su clítoris mientras la seguía penetrando con el dildo. Rafael volvió a penetrarme mientras Janneth se le comía las bolas. El clítoris de Janneth estaba tan hinchado y grande que lo chupaba y lamia la tiempo haciendo que sus piernas comenzaran a temblar descontroladamente. << ¡¡¡Así Laura, sigue. No vayas a parar!!! >> me decía Janneth entre gemidos que iban en aumento,  y después de unos minutos Janneth se vino en mi cara dejándome totalmente mojada, descubriendo que era una de las pocas mujeres que pueden eyacular. Me quede con la boca abierta mientras el líquido escurría de mi boca y mi cabello.

Rafael por su parte seguia cojiendome y quería que se viniera ya. << Vente Rafa por favor, me duele la cola >>, mi cola había soportado mucho y quería descansar. Rafael me tomo por los senos y por el cuello aprentandome, mientras Janneth me abría las nalgas para que su pene llegara hasta lo más profundo. << No más Rafa por favor, para ya. Siento tu pene muy adentro. ¡¡¡Sacalo por favor!!! >>, le decía entre gemidos que iban convirtiéndose en gritos. Me estaba partiendo a la mitad, y sentía mi ano ardiendo. 

<< ¡¡¡Ya casi me vengo!!! >> dijo y fue cuando sentí como era inundada por una descarga de semen tan grande, que se asemejaba al dildo que había usado en la mañana, cuando le eché el yogur. Sus manos se aferraron más fuerte a mis senos y mi garganta dejándome sin respiración mientras se acumulaban unas ganas incontrolables de expulsar todo ese semen. << Aguanta Laura, no lo vayas a sacar. Rafa tiene algo y es que eyacula por montones >>, me dijo Janneth mientras se acomodaba bien debajo de mi cola. Rafael me tomo de la cadera y me hizo poner en cuclillas, como si fuera a ir al baño. Janneth abrió su boca y Rafa comenzó a sacar su pene. La sensación era horrible, pero deje salir todo el semen de ano, dejándolo caer en la boca y cara de Janneth, << ¡¡¡Oh por dios!!! >>, dije gritando al sentir como no dejaba de salir semen. La cara de Janneth quedó bañada en semen y su boca totalmente llena.

Janneth se levantó despacio pero era inevitable que chorreara su ropa al tener tanto semen escurriendo de su cara. Me tomó del cabello besandome, dejando pasar poco a poco el semen que tenía en su boca, tomandonoslo entre las dos. Mi cara era de total asombro. No podía creer la cantidad de semen que podía expulsar Rafael. Con mis manos, ayude a Janneth a limpiar su cara, lamiendo lo que recogían mis manos, y Janneth hacia lo mismo con sus manos.

Rafael y Janneth se vistieron rápido mientras yo solo podia acomodarme el cachetero de Janneth que ahora llevaba puesto, acomodar mi falda, reacomodar mis senos en el brasier, y al estar sin blusa y con los botones del blazer desechos, cerraba como podía el blazer para no sentir frío. Nos bajamos por la puerta del baúl mientras Rafael ponía los asientos en su lugar; y Janneth sacaba unas toallitas para terminar de limpiar su cara. Crucé mis manos sobre mis pechos para mitigar el frío y por si pasaba un carro que no me vieran desnuda. Una vez los asientos en su lugar. Rafael fue para donde yo estaba, abrazándome, obligándome a soltar mis manos abriéndose mi blazer, dejando mis senos pegados a su pecho. Sus manos fueron hasta mis nalgas apretandolas, luego subiendo mi falda, haciendome a un lado el cachetero para meter sus dedos en mi ano mientras metía su lengua en mi boca. Me separé bruscamente de él al sentir dolor a causa de sus dedos, dedicandome una sonrisa picara. Mande mis manos hacia el blazer cerrandolo rápido y cruzando mis brazos en señal de desaprobación por el dolor que me hizo sentir. 

Janneth se acercó a mí, tomándome de la cintura, << Mañana te espero en la oficina a las 8 am en punto. No llegues tarde. >>, me dijo mientras me daba una suave beso mojado. Escuche el motor el carro encenderse y acto seguido, Janneth me empujo fuerte haciendo que perdiera el equilibrio por mis botas altas, recuperando rápido el equilibrio. Se subió al carro y arrancaron, mientras yo salía corriendo detrás de ellos mientras les gritaba que no me dejaran allí sola. Pararon unos metros adelante para sacar mi bolso por la ventana y dejarlo a un lado de la calle. 

Mi día no terminaba...


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