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Relatos y Experiencias

Días después del último encuentro con Luz Marina, la mucama de la casa de mis padres, como a las 11 pm estaba yo sentado con el pantalón de la pijama en el escritorio de mi pieza, habiendo ya terminando de preparar un examen del día siguiente, cuando sentí que entró ella, sigilosamente como siempre.

Se paró detrás de la silla y me abrazó. Yo volteé la cabeza para besarla, mientras ella metía la mano por la pretina de mi pantalón buscando mi verga que, como de costumbre en esos años, estaba ya medio parada... La manoseó un poco y me dijo que estaba caliente... ¿querés que te la mame un rato? Me paré al lado de la silla y ella se sentó mientras yo me desataba la pretina y dejaba caer los pantalones. Me cogió la verga en una mano y las güevas en la otra. El glande estaba casi cubierto con el capuchón del prepucio y ella se entretuvo un rato tocando con la punta de la lengua la puntica que asomaba... cada toque me hacía estremecer, pero se sentía rico... Me dio una mirada maliciosa y destapó totalmente el glande... rosado y brillante... se humedeció los labios con la lengua y lo chupó con deleite poniéndome la verga cada vez mas dura.

Le alcé el camisón y vi que no traía calzones... ella me vio las intenciones y abrió los muslos para darme acceso a la chochita... se la manosié un rato... rico... estaba caliente y muy mojada... le metí un dedo en la vagina y ella dio un gemido... ¿tenés ganas? Le pregunté... como siempre que vengo... me dijo. Abrí el cajón del escritorio y le mostré la caja de condones lubricados... ella me dio una sonrisa, abrió uno y me lo puso, luego se quitó el camisón... tampoco traía sostén... se acostó en la cama boca arriba con las rodillas alzadas y los muslos abiertos... y se abrió la chochita con los dedos en clara invitación...

Ya sabía que no era la primera vez que la penetraba un hombre y yo tampoco era precisamente virgen, pero hacía muchos días que me moría de las ganas de comerme esa hembra. La cosa es que mas me demoré en meterme entre sus muslos que en fundirnos en un abrazo y un beso frenéticos. Solo demoramos mientras ella me ponía la verga en posición, antes de comenzar a penetrarla lenta y deliciosamente, para luego quedarnos quietos un momento, solo besándonos, acariciándonos y disfrutando las sensaciones.

Su vagina se sentía apretada y cálida... y por mi pasaban muchas pasiones encontradas... me sentía tan feliz como nunca antes con una mujer... de hecho, era la primera vez que le hacía el amor a una que sintiera algo por mi y yo por ella... pero también sentía las ansias animales y voraces de la juventud, que también sentía ella por la manera feroz como me agarraba las nalgas y devolvía mis besos. 

Después de un rato subió las piernas sobre mis caderas y yo comencé a hacer movimientos de vaivén con la verga. Lentos en un principio pero aumentando el ritmo cada vez mas y aumentando también sus gemidos de placer. Luego de un rato me senté sin sacar la verga y seguí dándole con ganas en esa posición, teniendo frente a mi sus deliciosas tetas que yo le amasaba con deleite, agachándome a veces a chuparle y morderle los pezones. Vi en sus ojos un resplandor animal y me pidió que le diera mas duro... aunque yo también quería hacerlo, le dije que aunque me encantaría oir los gritos de sus orgasmos, de pronto despertábamos alguno. Me llamó cobarde, pero estuvo de acuerdo conmigo...

Después de disfrutar por largo rato lo indecible finalmente me vine y caí exhausto a su lado.  Estuvimos un rato abrazados... pensativos... finalmente nos dimos un beso... largo y cálido... luego se puso el camisón y se fue con sigilo. Aunque nunca nos dijimos una sola palabra sobre ese día, sé que para ambos fue algo especial.


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