Resulta que por mi barrio suele pasar un indigente, aproximadamente de unos 28 años, siempre está pidiendo dinero y comida, mi esposa y yo de vez en cuando le damos comida, y no le damos mucho dinero porque siempre se va a beber. Pues un día le dije a mi esposa que le voy a dar algo de mi ropa y que le invitemos a comer y que se asee un poco, ella acepto gustosa. Así fue, el mendigo que se llama Gabriel paso un día sábado como a las 10 de la mañana y yo salí y le dije que entrara para que coma algo y que le voy a regalar algo de ropa, pero le dije que primero se meta a la ducha, así que entro, pero no podía poner agua caliente y entonces le pedí a mi esposa que entre para que le ayude, claro que me dijo que estaba loco, pero al final la convencí, Gabriel se sorprendió al ver a mi esposa y trató de taparse sus partes, y le dije que se relajara, era algo dotado y mi esposa lo veía de reojo pero le gustaba, le dije a mi esposa que vea que era muy velludo su pene y que si lo podría ayudarle a rasurar para que no se cortara, me dijo que estaba loco que Gabriel no va a querer, pero él se le abrieron los ojos de pensar que mi esposa lo tocara y le dijo, por favor señora ayúdeme, yo no sé usar estas cosas, yo también le dije, anda ayúdalo pobrecito!!, si lo vamos a ayudar hay que hacerlo bien, termino por aceptar y empezó a rasurarlo, al inicio con algo de recelo y tratando de no tocar su pene, pero después, era practicante imposible que no lo haga, ya lo cogía con toda la mano, y como era de esperarse se le erecto completamente, le dije a mi mujer el pobre seguramente no ha deslechado en mucho tiempo, y que lo masturbe, me dijo ¡estás loco!, ayúdalo pobre hombre, hay que hacer favor completo, en fin, después de tanta rogadera empezó a masturbarlo, mi esposa estaba con una camisa de dormir que cuando se mojó se le marcaba todita. Se le veían unas nalgas deliciosas y su vulva se le marcaba completamente, estaba sin brasier y sus senos se le notaban muy rico, en fin, lo masturbó por unos 5 minutos, y cuando terminó boto un montón de leche, mi esposa se quedó sorprendida y dijo pobre creo que nunca había botado su lechita, lo deslechó hasta la última gota, se notaba muy excitada, y como ya estaba mojada se quitó toda la ropa delante de Gabriel quien al ver sus deliciosas nalgas se quedó atónito, en fin, salimos de la ducha para que pueda terminar de bañarse, y luego le di ropa que se vistiera y mi esposa le dijo que se veía muy bien y que era un secreto que no se lo iba a contar a nadie, de todas formas nadie se lo va a creer jeje. Espero les guste este relato de la vida real que fue muy morboso y excitante

Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 3 min de lectura calendar_today Marzo de 2020
Mi esposa y el indigente
Historia real de cuando un dia un indigente entre a bañarse en mi casa, y mi esposa lo ayudó a hacerlo
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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.
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login EntrarEse Relato ya lo habían publicado, es Repetido. Falta ser más creativo.