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Relatos y Experiencias

Después de que mi hermana se fue al apartamento de su novio me puse a chatear con mi amiga Valeria y de pronto ella recibe una propuesta que no pensamos demasiado en aceptar luego de que ellos aceptaran nuestras condiciones, lo único que mi amiga insistió era si los hombres estaban sanos, además que Valeria ya conocía muy íntimamente a dos de esos hombres.

Uno de ellos pasó a recoger a Valeria y otro a mí, otro consiguió trago y a las 9 de la noche nos encontramos en el apartamento de alguno de ellos. Nos presentaron ante cuatro hombres, el más joven de 29 años y el más viejo de 56 años, dijeron que eran familia, desde primos hasta tíos, pero eso no nos importaba demasiado.

Tomamos trago, pusieron música electrónica y empezamos a bailar y hacer strip tease, hasta quedar completamente desnudas, en realidad quedamos solo en medias malla negras y descalzas. Nos estimulaban para bailar, nos palmeaban las nalgas y gritaban “muévanse perras muévanse” y nos volvían a palmear las nalgas. Empezaron a bailar con nosotras, nos rodeaban nos manoseaban nos nalgueaban apretaban nuestras tetas y nalgas, metían sus dedos entre nuestras piernas, poco a poco ellos quedaron en pantaloncillos y medias.

Los machos manoseaban sus vergas y luego se masturbaban delante de nosotras, bebían, fumaban o consumían sus cosas. El macho dominante de la manada repartía trago y nos daba nuestros tragos, directo desde la botella, para seguir bailando de forma lujuriosa en medio de ellos, todos nos daban palmadas en las nalgas, nos manoseaban entre las piernas e incluso nos palmeaban las tetas.

La discusión entre ellos era si dos machos elegían una hembra y los otros dos a la otra pero al final el macho dominante, el más mayor y dueño del apartamento, dijo que la decisión era que cada uno nos follara a juntas, en el orden de un sorteo que él hizo con unos papelitos. Para nosotras nos daba igual, serían ocho folladas porque todos iban a repetir, todos dijeron que se echarían dos polvos pero cada uno a cada una, nosotras estábamos muy excitadas y después de varios tragos mucho más porque ya estábamos un poco ebrias.

Los dos primeros nos llevaron a la habitación, la cama era muy amplia y cómoda, tuvimos que mamar de rodillas junto a la cama, Valeria al lado izquierdo y yo al lado derecho, la puerta estaba abierta y los otros dos miraban desde la puerta y celebraban la fiesta, después éstos dos machos nos follaron a juntas en la misma cama una junto a la otra, los otros hombres se masturbaban desde la puerta. Hubo cambio de poses, encima de nosotras, con nuestras piernas en sus hombros, en cuatro y también sentadas sobre ellos. Las dos gemíamos casi a punto de gritar, a nosotras nos gustaba que nos follaran y ellos se veían felices.

Cuando acabaron estos hombres, después entraron los hombres que estaban afuera, volvimos a mamar arrodilladas junto a la cama y de nuevo nos follaron sobre la cama, también con cambio de poses hasta terminar. Al acabar nos dijeron que descansáramos unos minutos mientras nos volvían a follar y ellos se recuperaban.

Fuimos a la sala pero no hubo descanso, seguimos bailando desnudas y nos seguían dando trago desde la botella y ellos seguían con sus consumos y manoseándonos. Nos estimulaban para bailar más aunque nos sentíamos muy mareadas, nos palmeaban las nalgas y las tetas y gritaban muchas veces “muévanse perras muévanse”.

Después los dos primeros hombres nos volvieron a llevar a la habitación y se intercambiaron con nosotras, repetimos la mamada arrodilladas junto a la cama y después fuimos folladas una junto a la otra en la misma cama, pero no hubo sino dos posiciones, encima de ellos y después debajo de ellos hasta que acabaron.

Después pasaron los otros dos hombres y también se intercambiaron con nosotras, les repetimos mamadas y después nos follaron aunque ellos ya estaban fatigados y ebrios pero nos follaron hasta que terminaron.

Alguno dijo que nos quedáramos hasta amanecer pero ese no era el trato y estábamos cansadas y ellos ya muy ebrios, sin embargo quedamos en que aceptaríamos en volver a estar con ellos en grupo o en citas a solas.

Lo más excitante que nos pareció a mi amiga y a mí es que nos follaban a juntas una junto a la otra en la misma cama mientras nosotras gemíamos y los hombres que estaban en la puerta se reían, decían muchas cosas vulgares y lujuriosas y se masturbaban.

Ya después de la media noche, llamaron dos taxis para que nos llevaran a nuestras casas. Yo llegué y me acosté de inmediato porque estaba muy ebria, al día siguiente chateando con mi amiga estuvimos de acuerdo en que esa noche sería inolvidable para nosotras. Para ellos tampoco porque empezaron a buscarnos uno por uno para invitarnos a estar con ellos en citas muy privadas.

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