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Relatos y Experiencias

Me invitó a comer y a tomar unas copas de vino, el plan me pareció delicioso y hace rato no salíamos en plan romántico, pero vaya sorpresa la que me tenia preparada… Llegamos al sitio y me extrañó que me llevara directamente a una mesa donde se encontraba una mujer que lo había saludado a lo lejos… Una mujer demasiado agradable a la vista, bonita silueta, cabello oscuro, unos labios que incitaban al beso y una mirada cargada de sorpresas… El día que la conocí solo tomamos unas copas de vino y hablamos muy a gusto en compañía de mi esposo y al ritmo de una buena música… Ese día sólo nos miramos directamente a los ojos una cuantas veces y sentía como una corriente eléctrica bajaba por mi columna vertebral, estremecía mi piel y hacia temblar mis piernas.

Esa misma semana, ella me escribió un mensaje preguntándome si podíamos hablar y yo sin pensarlo 2 veces accedí… es una mujer encantadora, inteligente, buena conversadora y tiene un encanto que me resulta irresistible, pasamos una semana hablando a diario, de tantas cosas como nos resultaba posible (En este punto, mi esposo no se imaginaba los alcances de nuestras conversaciones) y habíamos empezado a fantasear con la idea de encontrarnos a solas y dejar fluir esa curiosidad y deseo que habíamos empezado a explorar.

Finalmente acordamos tomarnos algo y para hacerlo tranquilamente decidimos que el mejor lugar era su apartamento… Antes de salir de mi casa, con el mayor de los esmeros escogí cada una de las prendas que me pondría pensando en la facilidad o la dificultad para conservarlas puestas… Amo la ropa interior negra, con detalles delicados y algo de encaje y esta era la ocasión para usar ese juego de lencería que había comprado hace poco, una blusa negra y unos jeans ajustados, mis tenis favoritos, decidí dejar suelto mi cabello negro y usar solo un poco de maquillaje, labios rojos para resaltarlos y un ligero toque de perfume.

Me sentía muy ansiosa de camino al apartamento, sentía de nuevo esa corriente eléctrica recorriendo mi espalda, deseaba como nunca verla y tenerla cerca de nuevo (en nuestro primer encuentro solo había podido tenerla cerca un par de minutos cuando fuimos al baño y por un momento sus labios se acercaron a los míos cuando me dio un dulce beso y los rozó con su deliciosa lengua) … Sabía que tenía que contener las ganas de besarla inmediatamente la viera pues con seguridad habría personas cerca que podían vernos y no era admisible dejarla en evidencia… El camino se me hizo eterno pero finalmente estaba ahí, la avisé que estaba en el parqueadero y ella se ofreció a ir por mí, la espere en los ascensores, conté cada segundo hasta que la puerta se abrió y ahí estaba ella… me deleité viéndola, tenia una blusa de botones que disimulaba medianamente su hermosa figura, igual que yo, un jean que dibujaba perfectamente sus caderas y unas sandalias que permitían vislumbrar el cuidado que tenia de su aspecto, es una mujer sumamente hermosa.

Tomó mi mano y me atrajo hacia el interior del ascensor, me saludo con uno de esos besos que rozan la esquina de los labios, un tierno beso de amigas que a decir verdad aumento mucho más mis ganas de comerme esos labios… No recuerdo cuantos pisos subimos pero en cuestión de segundos estábamos en la puerta del apartamento, entramos y con la cortesía que la caracteriza me llevo a conocer cada rincón de lo que es su hogar, su refugio… Es un lugar muy bonito y cuidado con dedicación, pero esos detalles no vienen al caso.

Mientras preparábamos algo para comer sentí un impulso y me acerqué a su boca, le di un beso al que ella correspondió sin titubear, nos besamos como un sediento cuando encuentra un oasis, sus labios saben a fresa y su lengua tiene el poder de encantar a cualquiera, en medio del beso nuestras manos empezaron a explorar las curvas de nuestros cuerpos, sentí como rozaba mi espalda y deslicé mi mano dentro de su blusa para poder sentir la calidez de sus senos que palpitaban deseosos de ser expuestos… nos detuvimos un momento, no queríamos comer quemado… terminamos rápidamente de cocinar pero entre cosas y cosa nos dábamos besos que hacían subir la temperatura, servimos en un par de platos nuestra comida y la colocamos en el comedor…

La verdad no teníamos más hambre que el deseo que nos consumía entonces fue cuando sin pensarlo dos veces con una mirada, sin mediar palabra nos dirigimos a la sala, allí hay un mueble muy cómodo para continuar lo que habíamos empezado en la cocina… Esta vez fui yo quien la tome de la mano, me había sentado en el mueble y me pareció deliciosa la idea de tenerla encima de mis piernas, su aroma era enloquecedor… la acerque a mi mientras nos besábamos y pude sentir sus senos contra los míos, estaban duros y no pude aguantar más las ganas de tocarlos sin obstáculos, con rapidez aflojé los botones y le quité la blusa, tenía un delicado brasier en tela muy suave y podía verse como sus pezones estaban muy erectos e incitaban a morderlos y eso hice antes de quitárselo, deje que mis dientes les dieran unos suaves apretoncitos que la hacían emitir sonidos muy placenteros…. Ella me incorporó y levanto mi blusa hasta quitármela, pasó su lengua por encima de mis senos y acercó mi cuerpo al suyo, entendí su mensaje, era el momento de sentir su piel pegada a la mía, nos sobraba ropa y ganas… con una extraña sincronía nos desabrochamos ambas prendas y ya estaban ahí, nuestros senos expuestos…

Sus senos son una delicia… no son muy grandes pero son redondos, duros y tienen unos pezones que dan ganas de morderlos y es precisamente eso lo que hice, empecé a lamerlos y a chuparlos, jugaba con mi boca y mi lengua mientras ella acariciaba y pellizcaba los míos, ambas sabemos que nos calienta mucho ese juego y en este momento queríamos más… nos pusimos de pie y los jeans fueron a parar a cualquier lugar de la sala… sin saber como me encontré contra una pared y ella de rodillas frente a mi explorando entre mis piernas, primero su lengua por encima de mi encaje, podía sentir como olía y pasaba la lengua y sentía como me mojaba mucho más al verla hacer eso, empezó a jugar con sus dedos rozando mi clítoris y acariciándolo enérgicamente, hacía círculos suaves y luego lo frotaba con fuerza provocándome contracciones deliciosas dentro de mi vagina, las cuales ella lograba percibir al introducir los dedos, me estaba masturbando delicioso pero yo también quería probar un poco de sus dulces jugos… moría por chuparla y hacerla gemir, la detuve un momento para pedirle que me llevara a su cama… quería comérmela toda pero en su cama y dejar ahí ese olor a sexo, a deseo, dejar mis fluidos en un su cama, además deseaba retribuirle sus besos y sus caricias…

Ya en su cama, le quite esa tanguita pequeñita que tan solo escondía ese triangulito jugoso y húmedo, al descubrirlo noté que su excitación había hecho de las suyas… estaba empapada y no encontré mas remedio que pasar mi lengua para probar ese delicioso elixir que provenía de sus entrañas, abrí sus piernas y deje que mis labios y mi lengua hicieran el trabajo, sus labios son rosaditos, suaves y apetitosos, invitan al beso, a la caricia, a lamer, a chupar, a meter la lengua, mamarla sin detenerse y sus gemidos me indicaban cuanto lo disfrutaba, tanto como yo, bese sus labios tanto como lo deseaba y como se lo había expresado antes mientras chateabamos… Y mientras lo hacía podía ver como se acariciaba los senos y mojaba sus dedos para pellizcar sus pezones, era realmente excitante estar ahí.

Quería que ambas llegáramos al clímax en nuestras bocas y sin anticipárselo me levanté y me puse sobre ella dejando mi vagina muy mojada cerca de su boca y poniendo la suya a mi entera disposición, enérgicamente y en una sincronía absoluta continuamos con ese juego de lenguas, dedos y bocas… lamidas, chupadas, mamadas… labios, clítoris, periné… cogía con mis manos su culo y lo apretaba con fuerza mientras ella hacia lo mismo, era como una lucha de fieras para ver quién podía aguantar más, gemíamos y los fluidos en nuestras bocas daban cuenta de la calentura en la que estábamos sumidas… empecé a sentir que no podría contener más las ganas y le pedí que me chupara fuerte a lo que ella asintió después de pedirme que la hiciera venir y en una oleada de movimientos y una combinación de lengua y dedos las dos gritamos de placer, su vagina se encharcó y no pude dejar de saborearla, era una delicia sentir esa fluido claro, viscoso y delicioso en mis labios, en mi boca, en mis dedos… sentí como de mi interior también fluyeron líquidos y podía percibir su afán por contenerlos en su boca y como se mojaba su mentón cuando lo restregaba contra mi sexo mojado, caliente y excitado.

Hicimos una ligera pausa mientras ella busco en uno de sus cajones un par de juguetes para que los compartiéramos, ella no se imaginaba que yo también había llevado un par de los míos… le introduje un plug anal que tenía entre sus juguetes y le pedí que me pusiera el mío, no hay palabras para describir como se veía esa joya en la mitad de un culo grande y tonificado y la tentación de volver a lamer su vagina al verla en cuatro en la cama mientras se masturbaba, encontré entre sus cosas unas bolas que deslice en su chochito que seguía muy mojado, ver la cara de satisfacción que le producía la sensación de mis dedos y la bolas dentro me enloquecía; ella no se quedó atrás y empezó a masturbarme con uno de sus dildos, lo frotaba y apretaba contra mi y de vez en vez lo introducía, a veces suave y otras fuerte lo que contrastaba con la sensación de tener el plug en mi culo… entre mis juguetes cuento con unas pinzas para pezones que producen una sensación deliciosa y placentera, ella nunca había usado unas así que después de darle una par de besitos en sus provocativos senos, se los coloqué y los ajusté hasta donde ella me indicó que podía tolerarlos, mi plan era masturbarla y dar unos suaves halones a las pinzas cada vez que la sintiera gemir y así fue, volvimos a hacer de las nuestras pero esta vez masturbándonos, frente a frente, mirándonos a los ojos, besándonos de vez en cuando y tirando de sus pinzas cuando ella empezaba a dejar ver que estaba por venirse… las bolas dentro de su vagina, mis dedos y la sensación del plug en su culo, podía casi tocarlo… el dildo en su mano, metido muy adentro en mi chochito, el plug en mi culo y de nuevo esa coordinación de movimientos para volver al éxtasis… esta vez quería disfrutar de sus gestos de placer entonces me contuve lo que mas pude y aceleré los movimientos dentro de ella para hacerla venir primero… Fue demasiado placentero ver su cara de placer y sus gemidos de gozo y fue suficiente para que yo tampoco aguantara más y de nuevo quedara rendida ante el placer de su masturbación.

Ahora sí teníamos hambre de comida, ya habíamos saciado el hambre carnal… Fuimos a la ducha y nos dimos un placentero baño acompañado de un par de besos y caricias y finalmente pudimos disfrutar de lo que habíamos cocinado (obviamente recalentado) pero después de semejante placer hasta frío habíamos podido comer.

Si alguien se pregunta si quien nos presentó conoce esta parte de la historia… déjenme decirles que hay placeres que se disfrutan mejor en silencio… Y si la pregunta es si alguna vez lo incluimos… Esa es otra historia que tal vez les cuente luego.


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