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Relatos y Experiencias

Era un domingo más o menos las 11:30 de la mañana, en ese entonces trabajaba para una importante empresa de alimentos cuyo nombre no voy a mencionar en este relato. De repente entró una llamada que marcaría el resto de mi vida. Su voz era cálida y muy suave y de inmediato me hizo tener pensamiento morbosos. Le preste la atención formal como normalmente lo hacía con todos los clientes que llamaban. Pero ella tenía algo en su voz que me volvía loco. No pude aguantar y guarde su número para que fuera uno de esos clientes que uno llama a preguntar como le había ido con el servicio. Tipo 3 de la tarde le marque un poco nervioso no lo voy a negar, de repente en el otro lado escuche esa melodiosa voz que hacía que mi corazón se quisiera salir de mi pecho. Señora (María) muy buenas tardes le estoy marcando para saber cómo le fue el día de hoy con nuestro domicilio. De inmediato ella contesto: Si es para eso le cuelgo. Me llene de coraje y sin importar si estaba siendo monitoriado le dije. Señora la verdad le estoy marcando por que me parece que tiene una voz preciosa y deseo que no sea la última vez que yo  pueda escucharla. A lo cual ella responde, que casualidad su voz también me dejó pensativa. Hablamos casi un mes por teléfono, éramos confidentes yo le hablaba de mis dificultades con mi  pareja y ella hacía lo mismo. Después de charlar un tiempo le insistí en querer conocerla en persona. A lo cual contesto (Andrés) yo soy una mujer normal, yo le respondí,  eso no tiene importancia para mi, el echo es que me siento encantado cuando hablo con usted y eso es lo que realmente me importa en este momento. Accedió y quedamos en vernos en el parque San Ignacio de la ciudad de Medellín. Se llegó el día y me levanté muy temprano feliz por aquel anhelado momento. Cuando llegué al lugar sentía nervios de pensar en que no le iba a agradar. De repente escuche que sonó mi celular y empiezo a sudar frío. Me dice: (Andrés) si no pensabas venir me hubieras dicho, yo me extraño y le digo estoy por la portería de abajo. Me salgo de donde estaba y la empiezo a buscar con mi mirada. Para mi sorpresa era una mujer de cabello rubio con una muy buena presentación personal. Y cuando estaba más cerca pude notar su belleza. No puedo negar que me senté con la intención de dejarla ir por miedo a sentir su rechazo. Pero cuando estaba pasando por mi lado escuche mi voz que exclamó (María) usted no es una mujer normal, que ser tan hermoso el que Dios me permitió ver el día de hoy. Ella me miro y me pregunto (Andrés) yo con mi cabeza dije que si, me abrazo y me dio un gran beso en la mejilla. Se que es un poco extensa está historia pero quise recordar como conocí aquella hermosa mujer. Si desean escuchar que pasó en ese encuentro y en muchos otros que tuvimos, con sólo un comentario que vea continuaré con este relato. Feliz tarde 


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