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Relatos y Experiencias

Mi primera vez.

Para ponerlos en contexto yo tenía 15 añitos, alto, delgado, un niño de casa. Mis amiguitos de barrio siempre tenían material porno hetero, solíamos ver revistas porno hetero, cada uno entraba al baño de mi casa y se masturbaba, cuando me tocaba a mi, pasaba las hojas buscando las modelos, me llamaba la atención los culos perfectos de esas modelos, envidiaba sus culos perfectos, redondos, rosados.Un día vi en esas revistas un hombre perfecto, su cuerpo tonificado, bronceado, sin bellos en ninguna parte...que envidia. Tomé la afeitadora de mamá, y me depilé todo el cuerpo, empecé con mi largas piernas, se veían espectaculares, blancas, bellas, perfectas sin vellos. Luego subí más y depilé mis partes íntimas. Me sentía como una nena, femenino, el corazón me latía, me estaba transformando en algo y no sabía en que. Luego depilé mis axilas, y pronto me di cuenta que estaba excitado...lo que causo que me tocara, de una forma diferente....empecé a tocar mi ano, lo increíble fue que no pude parar. Ese día en la ducha me masturbé en 4 pensando en los hombres de las revistas hetero, fue delicioso.

Pocos días pasaron y un fin de semana mis papás recibieron visita, llegó  mi primo, el era otro niño de 15, moreno, alto, un poco gordito pero fornido. Teníamos una relación muy chévere. En la noche del viernes todo se destapó, ya todos se habían ido a dormir, eran las 11:30pm aproximadamente, estabamos en mi cuarto, y se me ocurrió la idea de mostrarle una revista que me habían pasado. El no dudo en verla, ambos estabamos excitados, to podía ver su pene grande y gordo a través del boxer, yo no podía parar de verla, el la sacó al ver mi mirada. me comentó que nunca había besado a un hombre, yo lo miré y le dije que probara. Se abalanzó sobre mi...y yo le respondí. Nos besamos por horas, poco a poco nos desnudamos, era loco, la adrenalina corría por nuestros cuerpos, los besos las caricias, el olor. Entre todo el alboroto, el bajó y empezó a lamer mi pene, por Dios...que cosa más deliciosa, yo lubricaba como perra, pronto tomé su rostro y lo puse en mi depilado ano, el lo lamió tanto que dilaté, no hubo necesidad de lubricante, me tomó de las piernas acomodadas en sus hombros y me penetró suavemente, al principio dolió algo, pero era soportable, fue sublime, mientras me penetraba, me trataba como una putita, yo no pude parar y gemia como niña, el tapaba mis labios, nuestros padres estaban en el otro dormitorio. Fue así como lo monté, me senté en su trono, sentía como rompía mi culo por dentro, cada senton hacía que yo me botara, era una fuente de semen, leche pura salía de pene. Al ver eso, el no aguantó más y estalló adentro de mi, era tibio, y sentía como escurria por mis nalgas. Nos besamos otro rato y decidimos ir bañarnos en el patio, yo lavé ese hermoso pene, el que me había desvirgado, el que siempre tendría que recordar.


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