¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Entrenar con un vecino, para muchos puede ser un evento muy normal, para mí fue una experiencia que sin imaginar que algún día pasaría, me marco para siempre y de una forma que aun no entiendo por qué fue tan espectacular.

Es mi costumbre desde hace ya un tiempo, salir en la mañana a un pequeño parque ubicado en el conjunto de apartamentos donde vivo, algunas personas coinciden a esa hora entre ellas un vecino de la torre de enfrente, con quien llegamos a establecer una amistad muy agradable, a pesar de tener 40 años, parece de 30, su trabajo como asesor en ventas, le exige estar en buena forma y sin duda lo está.

Por condiciones climáticas (invierno), tuve que realizar mis entrenamientos en el apartamento siempre a eso de las 6 de la mañana, por comodidad y ya que vivo solo, lo hacía en bóxer, cierto día, note que mi vecino (Carlos), estaba parado junto la ventana de su apartamento justo cuando yo casi terminaba mi rutina de ejercicios, él vive en un 5to piso y yo en un 4to, no sé cuánto tiempo llevaba observándome, nos saludamos con seña de manos, él estaba también en bóxer mirando algo en su celular, todo fue como muy normal, en los días siguientes, note que el también hacia ejercicio en su apto y a la misma hora que yo, usaba solo una pantaloneta, una mañana de domingo, cuando Salí a comprar algunas cosas a la tienda del conjunto, nos encontramos y luego de conversar algunas cosas entre ellas los entrenamientos, me dijo que le daba mucha pereza entrenar solo, pero que al verme hacerlo en mi sala, se motivaba, total, me pregunto si podríamos entrenar juntos, como el espacio en mi apto es bueno ya que tengo pocos muebles, acepté.

Ese lunes a las 6 am, llegó a mi apto, muy entusiasta para entrenar, yo me puse un pantalón de sudadera pues me dio pudor entrenar en bóxer como lo hago normalmente, el sí lo hizo con su pantaloneta y una camiseta esqueleto, durante esa semana, hicimos varias rutinas en pareja que hallamos en internet, el contacto de nuestros cuerpos era un poco estrecho en algunos ejercicios, al punto que noté en varias oportunidades que él estaba erecto, aunque las primeras veces me sentí un poco incómodo, por alguna razón eso fue desapareciendo y ya no me molestaba sentir o ver su bulto así grande, con frecuencia notaba sus miradas algo lujuriosas cuando yo hacía flexiones de pecho, entonces un día me dijo, por qué no levantas más las nalgas haciendo un arco, así te exigirás más en el ejercicio, trate de hacerlo pero era bastante difícil aguantar la presión del peso de mi cuerpo, entonces él se colocó atrás de mí y adoptando una posición de monta caballo, me tomó por las caderas levantándome y sosteniéndome para poder hacer el ejercicio, en ese momento escuche como un murmullo que dijo, uuuuffff, sentí como un corrientazo en todo el cuerpo, mi culo estaba bien parado justo frente a él y prácticamente entre sus piernas, no fui capaz de decir nada, el me sujetó con fuerza y me dijo, dale, baja despacio que yo te sostengo, sin duda así era más fácil hacer las flexiones, solo que cada vez que bajaba, sentía el roce de su bulto en mis nalgas y sus muslos presionando los míos con vigor, un par de minutos después, fue evidente que el tamaño de su bulto había aumentado bastante, pues lo sentía cada vez más firme contra mis nalgas, entonces me dijo con voz suave, te gusta este ejercicio?, un poco vacilante respondí, si, a lo que él contestó, que bueno, nada como trabajar en pareja no crees?, solo atinédecir, si, entonces me dijo quieres que te levante un poco más?, sentí que la saliva se me atragantaba y al fin dije, bueno, a ver si lo puedo hacer así, entonces me halo con fuerza hacia arriba y fue ahí cuando sentí su gran bulto pleno entre mis nalgas, a esas alturas era evidente lo que él quería y que yo estaba de alguna forma dispuesto a seguirle el juego, después de varias flexiones, el presionó muy fuerte metiendo por completo su bulto entre mis nalgas hasta donde le pantalón permitía, instintivamente las apreté y esto lo hizo exclamar.. huy que rico, yo no supe que hacer o decir, entonces me dijo, quieres repetirlo?, yo callé unos instantes y fingiendo no entender le dije, que?, él sonrió diciendo, lo que acabas de hacer, sin pensarlo, exhalé un profundo suspiro y volví a apretar su bulto con mis nalgas, en ese momento el me apretó con fuerza y comenzó a frotármelo enérgicamente diciendo, sigue haciéndolo, más rápido, con fuerza, un minuto después nos movíamos muy sincronizadamente, gemíamos agitados, de repente, me descargo en el piso quedando en 4, sin decir nada, me bajó el pantalón a medio muslo dejándome solo en bóxer y él se bajó la pantaloneta también, de nuevo, me sujetó de las caderas frotándome con mucha fuerza el bulto entre mis nalgas, le sensación que tuve fue mucho más intensa, podía sentir perfectamente su verga erecta, entonces me dijo bastante agitado, uuufff, que rico culo tienes, me dio un par de nalgadas y sin entender por qué, sentí una fuerte excitación, entonces me dijo, no tienes calor?, jadeando le dije, si un poco, en ese momento se puso de pie y meayudo a levantarme, se quitó la camiseta y luego lo demás quedando completamente desnudo frente a mí, tenía un cuerpo bien trabajado y muy varonil, algo velludo en pecho y piernas pero bien rasurado en su zona genital, entonces me dijo agitado, vamos, desnúdate que vamos a hacer un ejercicio más rico, yo estaba con la boca abierta mirándolo de arriba abajo, por unos segundo me quedé mirando su verga, era gruesa y venosa, de unos 16cm, con una cabeza prominente y brillante por las secreciones que le salían por la gran excitación, después de reaccionar un poquito, me desnude, entonces me preguntó, tienes aceite?, quiero hacerte un masaje, le dije solo tengo aceite de canola, él sonrió y contestó, no importa, ese está bien, aprovechando que el sofá es de cuerina, quitamos los cojines y esa fue nuestra camilla de masaje, me acosté bocarriba tapando mis genitales, el me miro y dijo, estas colorado, tienes pena?, tímidamente contesté, si, un poco, de nuevo sonrió y dijo y por qué?, yo mordí mis labios y no dije nada, entonces el quito mis manos de mis genitales, aunque tenía mi verguita dura, apenas si media unos 10 cms, él entendió y me dijo suavemente, no te preocupes, lo que te falta por delante, te sobra por atrás, así que para mí estas perfecto, creo que ya sé cómo quitarte esa pena y que te relajes, en ese momento se arrodillo frente a mi cara y sin darme tiempo de nada, tomo mi cabeza con una mano y con la otra me metió la verga en la boca, con movimientos muy sensuales y eróticos, la metía y sacaba haciendo que cada vez llegara más profundo en mi garganta, tomó una de mis manos y la puso en sus huevas para que se las acariciara, eso lo puso aún más caliente, en ese momento recordé algo que mi ex novia me hacía recién nos conocimos, me pasaba las uñas por la bolas y me hacía saltar, no sabía si a él le gustaría, pero después de un rato mamándosela, me atreví a hacerlo, vaya resultado, me hundió la verga tanto como pudo y se vino dentro de mi garganta a chorros, que sensación más extraña pero a la vez tremendamente excitante, me tragué hasta la última gota de su leche, tuve que mamársela un rato más hasta que se la deje totalmente limpia, solo así la retiró de mi boca, yo no salía de mi asombro, no entendía en que momento permití que pasara todo eso, lo cierto es que acababa de chupársela a un hombre que antes me había morboseado como a una zorra, estábamos desnudos en mi sofá y sus manos me manoseaban por todo lado mientras me decía cosas que jamás pensé me diría un hombre.

Después de unos minutos de relax y de comentar lo sucedido, me dijo, ahora si te voy a dar ese masaje, el aceite, sus manos y lo que acababa de pasar, me electrizaron de tal forma que temblaba por momentos, cuando estaba bocabajo, me masajeo muy rico la espalda, al llegar a la cintura pasó a mis muslos, eso me hizo estremecer, más cuando sentí su verga muy dura rosándolos suavemente, uuuuffff, eso me sacó de la realidad y me produjo unas sensaciones que no podía entender pero que me gustaban demasiado, sus manos se deslizaban por mis piernas con suavidad, era más una caricia que un masaje, él sabía lo que quería lograr y lo conseguía sin mayor esfuerzo, la excitación y el deleite que me producía el tacto de sus manos, tuvo un momento muy fuerte cuando él tomó mi mano y la colocó en su verga, sentí un fuerte corrientazo en todo el cuerpo que me hizo estremecer, él se inclinó y me dijo al oído, acaríciala como si fueras una nena, yo no sabía cómo hacerlo pero se la acaricie con mucha suavidad y dándole apretoncitos por momentos, le pregunté, te gusta así?, el después de un suave suspiro me dijo, está perfecto, me encanta, de repente, se puso abundante aceite en las manos y las posó con firmeza en mis nalgas, de nuevo me estremecí con fuerza y le apreté la verga igual, no sabía definir lo que estaba sintiendo, pero me daba un placer que nunca había experimentado, nunca un hombre había tocado mis nalgas y menos de una forma tan sensual y erótica, de repente, sus dedos se deslizaron entre ellas llegando entre mis muslos, exhale un fuerte gemido, el me dijo, te excita eso nena?, me sorprendí que me dijera así, pero solo respondí, sí, mucho, ese movimiento lo repitió varias veces, deteniéndose en el ojito de mi culo para masajearlo con las yemas de sus dedos, mi cuerpo se estremecía con fuerza cada vez que lo hacía, entonces hizo algo que me sorprendió y a la vez me sobresaltó, uno de sus dedos me penetro suavemente, mientras lo hundía un poco más cada vez, lo giraba haciéndome sentir algo demasiado rico, yo se lo apretaba con mi ojito y mis nalgas muy fuerte, eso lo excito bastante, mi mano a su vez, apretaba y masturbaba su gruesa verga dura como un palo, entonces repentinamente me hizo acostarme de lado quedando de espaldas a él, me dijo, quiero que pases la cabeza de mi verga entre tus nalgas, yo estaba temblando, sabía a donde iba a parar todo eso, cuando sentí el roce de la cabeza entre ellas, me estremecí con fuerza, comencé a deslizarla de arriba abajo y lo contrario, la sensación era alucinante, de nuevo me pregunto, te gusta o te fascina, le dije, me fascina, que bien nena, respondió jadeando, después de unos minutos me pidió que frotara el ojito con la Baeza de su verga, eso elevó al 100 mi excitación, te gusta? Dijo, demasiado, respondí con la voz entrecortada, entonces me dijo muy cariñosamente, quiero que trates de meter la cabecita, despacio, yo te ayudaré, sabía que en unos minutos, la virginidad de mi culo sería un trofeo más para su verga, cuanto más presionaba, más ardor sentía, él me decía, relájate y déjala que entre suave, el dolor era fuerte, pero la excitación y el deseo de que entrara lo eran más, después de varios minutos, sentí que casi estaba adentro y fue ahí cuando él me tomo por las caderas y con un movimiento suave pero firme, me desvirgó, un grito ahogado y profundo salió de mi garganta, solté su verga y apreté mis puños con fuerza, él se quedó quieto y me dijo, relájate nenita, deja que tu culito se dilate, así el dolor pasará y ya no querrás que te las saque nunca más, continuó hundiendo su verga milímetro a milímetro en mi adolorido culo, entonces hizo algo que me impactó mucho, comenzó a masturbarme muy suavemente, eso sin duda distrajo mi atención del dolor que sentía con su verga dentro de mí, un extraño e intenso placer invadía mi cuerpo y mis sentidos, entonces me dijo, ves?, ya tienes media verga adentro y no te dolió tanto, a partir de ahí, sus movimiento fueron haciéndose más firmes, lentamente la sacaba un poquito y luego la metía un poquito más, en cuestión de unos 10 minutos, sus huevas estaban entre mis nalgas y su verga totalmente dentro de mi culo, con mucha suavidad, comenzó a culearme, mis gemidos lo excitaban aún más, por momentos, yo apretaba con fuerza mis nalgas y podía sentir todo el tamaño de su hermoso miembro viril, era muy excitante escucharlo decirme, tienes un culote muy rico, caliente y apretadito, sentir como sacaba lentamente su verga y luego la hundía hasta el fondo, era demasiado intenso, no podía encontrar las palabras para describir esas sensaciones nuevas para mí y que me hacían sentir increíblemente bien.

Después de unos minutos de culearme en esa rica pose, me pidió que nos moviéramos de modo que quedé bocabajo y el sobre mí, ahí tuve otra de las sensaciones más deliciosas, su cuerpo desnudo totalmente pegado al mío, era algo alucinante, sus brazos se metieron por debajo de los míos sujetándose de mis hombros, sus movimientos pélvicos, me hacían sentir su verga de una marera exquisita, mientras a la vez, masajeaba mis nalgas produciéndome un placer que nunca imaginé, sus labios y su lengua jugueteaban en mi cuello, mientras me decía cositas eróticas que hacían aún más mágico ese momento.

Ser la nenita de mi vecino, sin duda era la experiencia sexual más intensa y deliciosa de mi vida, disfrutaba increíblemente cada segundo, cada movimiento suyo, cada milímetro de su verga gruesa y venosa entrando y saliendo en mi culo, su respiración agitada tan cerca de mis oídos.

la intensidad de sus movimientos era a cada momento más fuerte, más rápida, yo sabía lo que venía y llegó impetuosamente, un torrente de semen caliente se descargó dentro de mí, yo me masturbe con fuerza y logre terminar un minuto después, jadeantes y con una sensación muy extraña pero muy agradable, llegamos al final de esa increíble faena sexual.

Luego de relajarnos un rato y de comentar lo sucedido, volvimos a hacerlo un par de veces más, desde ese día, el viene dos o tres veces por semana y disfrutamos de un sexo intenso y muy placentero, mi culo mi boca y su verga, se compaginan de maravilla y gozamos intensamente cada culeada.


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ