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Relatos y Experiencias

Milena y su amiga

Milena (nombre no real) es una mujer de grandes proporciones. Mide aproximadamente 1,85 de estatura. Tiene una complexión gruesa aunque no es obesa, grandes senos, grandes caderas, muslos y brazos fuertes. Tiene “mucha carne”, como decimos los hombres en la empresa cuando nos referimos a ella. Tiene además una cara agraciada. No es una belleza pero su aspecto en general no es para nada desagradable. Además podría decirse sin temor a exagerar que su “interior” es mucho mas grande que su exterior. Es una bella persona. Siempre con la sonrisa a flor de piel. Siempre dispuesta a ayudar a sus compañeros. Siempre de buen genio. Pero es una mujer solitaria en el aspecto sentimental. No se le han conocido nunca novios, a pesar de llevar cerca de 10 años laborando en la empresa con un buen empleo, y a pesar de su excelente formación académica y la gran madurez que le dan sus aproximadamente 35 años de edad. Pero esa soledad sentimentál no significa falta de pretendientes sexuales. Porque como voy a narrar a continuación, Milena es la mujer más pretendida sexualmente de la empresa. Y es que esa personalidad tan servicial y tan agradable tiene además una característica muy particular: Es adicta al sexo. No es capaz de decir que no a casi nada. Mucho menos a las propuestas sexuales, vengan de quien vengan, sin importar el lugar ni el modo, y sin exigir nada a cambio. Y no en pocas ocasiones, es ella quien hace las propuestas. No es una víctima de su adicción sino que disfruta plenamente y con absoluta libertad de su vida sexual, sin reconocer ataduras ni compromisos tanto en ella como en sus parejas del momento. Este tema por supuesto es la comidilla en los corrillos y en las conversaciones de la empresa. Casi todos tienen historias que contar donde ella es la protagonsita femenina. Sus audacias y habilidades sexuales son ya famosas. Milena es la mujer a la cual hemos recurrido casi todos los hombres de la empresa en algún momento para obtener un sexo fácil, sin compromisos, y de buena calidad. Pero, como voy a narrar a continuación, el gusto y la vida sexual de Milena no se desarrola en forma exclusiva con hombres. También las mujeres tienen cabida en su amplía y diversificada vida sexual. 

En cierta ocasión me tocó ir un domingo a la planta. No está dentro de mi horario habitual, pero ese día tuve que ir para hacer un informe que tenía que entregar sin falta el lunes. En cierto momento tuve que imprimir unas hojas, pero la impresora no está en mi oficina, que es privada, sino en un salón administrativo donde hay varios escritorios de algunas personas que no tienen oficina privada. De esa oficina administrativa yo tengo llaves, precisamente para poder imprimir mis documentos en los días en que teoricamente no voy a encontrar a nadie trabajando en ella. Mandé el documento a imprimir y me fuí para la oficina administrativa para recogerlo. Al llegar abrí con mi llave la oficina administrativa y entré. Cual fué mi sorpresa cuando me encontré con el siguiente cuadro: Estaban Milena y una operaria de producción, a quien llamaré Mónica, teniendo un encuentro sexual. Mónica , a quien excasamente conocía de vista, es una joven de unos 24 o 25 años, con un cuerpo delgado lo suficientemente atractivo para que los hombres volteen la mirada cuando ella pasa. Y por lo visto las mujeres también. Ambas estaban totalmente desnudas, tiradas en el piso aprovechando una alfombra muy mullida que tiene ese salón. Estaban haciendo un 69, Milena encima de Mónica. Obviamente ellas no esperaban que nadie fuera a ir a esa oficina un domingo, y menos que tuviera llaves para ingresar. Milena es una de las usuarias de esa oficina, por lo que fué ella quien persuadió a Mónica para abandonar sus labores de producción para acompañarla hasta la oficina supuestamente vacía. Mi sobresalto fué grande. Inicialmente yo no sabía que hacer. Pensaba que me debía retirar y respetar la intimidad de ellas. Pero no podía dejar de mirar, como hipnotizado, la belleza de esos dos cuerpos femeninos entrelazados en ese magnífico abrazo íntimo. Mientras las contemplaba embelezado, ellas se percataron de mi presencia y se levantaron apresuradamente. Se les notaba la pena, especialmente a Mónica.

-Ingeniero que pena con usted! -dijo Milena- No sabíamos iba a venir hoy. Permitanos un momento nos vestimos y le dejamos la oficina a su disposición- 

-No hay problema Milena. Y no tienen que interrumpir lo que estaban haciendo. Solo voy a recoger una impresión y las dejo para que continúen con lo suyo - Les dije yo, aunque realmente no deseaba irme. 

Milena, por mucho la persona más experimentada de los que estábamos allí en una situación de estas, notó que yo, lejos de estar indignado o molesto por la situación, miraba con morbo los cuerpos desnudos de ellas. Entonces hizo una propuesta que lo cambió todo: 

-Ingeniero, si quiere se queda y nos mira mientras nosotras hacemos nuestras cositas - 

A mi me encantó la propuesta. -Claro que si! Adelante por favor!- dije mientras me sentaba en una silla mas que dispuesto a observar el amor de esas dos mujeres. 

Ellas continuaron entonces a haciendo el amor sin importar que yo estaba allí. Milena era de lejos la mas hábil. Llevaba la iniciativa y guiaba a Mónica, que lucía mas algo aunque no tímida. Se besaban y acariciaban de un modo tan sensual, que el tiempo parecía detenerse para observar embelezado. Hacían un 69 como nunca lo había visto yo. Parecían un único ser de dos espaldas en una profunda y mortal agonía. He de confesar que yo tenía la concepción equivocada del sexo entre dos mujeres. Yo creía que una de ellas debería actuar como “el macho”. Ese día me di cuenta de mi error. Ambas eran tremendamente femeninas, cada una a su estilo. Milena era mas agresiva y con un cuerpo expectacular de esos que atrae por sus grandes y perfectas proporciones. Mónica tenía un cuerpo mas delgado y con modales mas pausados y quizá mas eróticos. Ambas llegaron al orgasmo casi simultaneamente, en medio de gemidos y suspiros que harían poner los pelos de punta a cualquiera. Milena entonces se separó de Mónica, se acercó a mi y me dijo:

-Ingeniero, no quiere que le ayudemos a bajar esa erección? - 

Yo me miré asombrado. De lo absorto que estaba viéndolas a ellas ni siquiera había notado lo excitado que estaba. 

-Claro que si- Dije sin complejos

Ella procedió entonces a arrodillarse en frente mío y con soltura me desabrochó la correa del pantalón y me bajo toda mi ropa, para luego acariciar y estimular mi pene erecto. Cuando inició a mamarlo suavemente, apareció Mónica en escena. No quería perderse la acción. Se arrodilló al lado de Milena y entre las dos se turnaron para hacerme la única mamada a dos bocas que he tenido en toda mi vida. Era fantástico. Cada una me entregaba una sensación distinta. Mientras Milena mamaba de un modo mas decidido y mas fuerte, Mónica era mas delicada en su accionar. Por momentos las dos mamaron al mismo tiempo. Mientras una chupaba mi glande, la otra lo hacía con mis testículos. Llegué rápido. Mi semen se lo tragaron entre las dos. Y entre las dos me ayudaron a organizar mi ropa y luego se vistieron y dieron por terminada el encuentro. Me pidieron reiteradamente que no contara a nadie lo que pasó pués sus empleos podrían peligrar. Prometí no hacerlo. Hasta el momento solo he roto mi promesa con este relato.


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