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Relatos y Experiencias

Hace algunos años, lastimosamente, mi padre estaba en fase terminal de su enfermedad y ya estaba intervenido en la casa, cuidarlo era una tarea de 24/7, por lo cual para poder apoyarlo de la mejor manera posible busque ayuda.

No teníamos para contratar una enfermera así que lo que se me ocurrió fue preguntar en el grupo de Facebook de estudiantes de mi universidad si alguien era enfermerx y si me podía dar algunas recomendaciones. Varios estudiantes y egresadxs me respondieron, pero entre los mensajes hubo uno que me llamo la atención. Ella era ya una egresada como profesional en enfermería, tenía 40 años. Obviamente mire todas sus fotos, quería saber de quién se trataba. Una sonrisa encantadora, no es muy alta, 1,60 m, muy bien conservada, cabello castaño encantador y piel trigueña. También su estilo de vestir era descomplicado y juvenil. Pero lo que más me llamo fue el culo grande y las piernas gruesas y firmes que se mandaba. Quería conocerla y ver ese cuerpo de cerca. Me tomé la conversación con calma y ella muy amablemente me aconsejó sobre muchas cosas y poco a poco la conversación se tornó más relajada y casual. Pasaron los días y ambos demostrabamos un particular interés en el otro, nos hacíamos muchas preguntas. Y para mi sorpresa la señora que tan profesionalmente me aconsejaba empezó a hacer que el morbo y la picardía no tardaran en aparecer. - ¿Estás casada?* No, hace mucho tiempo que me separé. A mí me gusta mi libertad, además por mi trabajo no tengo tiempo para tener marido.- Que mal, no puedo creer que alguien como tú esté sola a estás alturas de la vida. * Jajajajaja, eso dices porque no me has visto de frente, ahí te darías cuenta porqué estoy sola.- Lo dudo, desde hace varios días llevo viendo, detallando tus fotos y no puedo dejar de imaginarme estando cerca tuyo. * ¡ay! No te creo. Una vieja como yo que te va a gustar. - Te lo tendré que demostrar viéndonos y agradeciéndote toda la ayuda que me has prestado. *¿Ah sí? ¿Cómo me lo vas a demostrar? - Veámonos y seguramente se me ocurrirá algo.

Lo que sigue fue una de las mejores experiencias de mi vida.  Dentro de mi poca experiencia de 19 años no me cabía en la cabeza que una "señora" así podría tener tanto morbo y lujuria por dentro.

Nos encontramos cerca a la Candelaria en Bogotá, era la primera vez que la veía pero me calentó de una. Llegó en su carro, se bajó, sí, era bajita comparada con los 1,82 que mido, pero todo estaba tan bien puesto que me encantó de primera, no supe que decir y solo se me salió de la boca un - ¡Que buena estás!Ella río con esa malicia de saber que me tenía atontado con su cuerpo. * Ven súbete al carro y vamos a un bar muy chévere que conozco desde hace varios años. Íbamos de camino en el carro, ella manejando y yo en el puesto de copiloto, yo no dejaba de mirarla y ella puso música, estábamos hablando cuando ella dijo: * Me gusta mucho tu voz pero no quiero bajarle a la música, así que hablame aquí al oído.Me acerco a su oído, casi tocándole con mis labios, solté mi aliento cerca a su cuello y  no dude en decirle suavemente:- Estabas muy equivocada. No estás vieja y en este momento me tienes muy excitado y quiero probarte toda.

Llegamos a un semáforo, ella miro hacia ambos lados y al notar que no había mucho tránsito a los lados me mandó la mano a mi entrepierna y empezó acariciar a mi pene por encima del pantalón.*sí, estoy sintiendo que aún tengo ciertos encantos que te hacen poner duro. Dijo mirándome directamente a los ojos. Pasamos el semáforo y en un par de minutos llegamos al bar. Buscamos una mesa en un rincón bien discreto, nos sentamos uno junto al otro y empecé a tomar unas cervezas (ella café por estar conduciendo). Ella me empezó a contar de sus experiencias, de los hombres con quiénes había estado, de lo que le gustaba hacer y todo eso mientras me acariciaba la pierna y el pene. Me tenía tan sorprendido y excitado. Yo por mi parte tenía mi mano en su espalda, bajaba a su culo y lo acariciaba hasta que decidí meter mano por debajo de su jean y note que tenía solo un hilo puesto, eso me terminó de incendiar. - No aguanto las ganas de hacerte mía, necesito probarte. Le dije al oídoSolo me volteo a mirar, me miró a los ojos un par de segundos y me besó. Duramos unos segundos ahí, sentí el sabor de su boca mientras mis manos exploraban su culo, sus piernas y sus senos por encima de la ropa, por un segundo perdí la noción de estar en un sitio público. Salimos de ahí, tomamos el carro y cogimos para más arriba por la 45 y esa zona de la Caracas para buscar un sitio donde pasar la noche. Tomamos por la circunvalar que por varios tramos es una carretera sola, ya que pega contra el bosque de los cerros orientales. Aproveche esa "privacidad" y me saque la verga, la tenía muy parada y le dije que mirara cómo me tenía.  Ella sonrió y empezó a coordinar de tal manera que pasada de la palanca de cambios a mi pene y viceversa. *Cuando lleguemos te la voy a chupar toda. Dijo ella lamiéndose los labios mientras miraba mi pene.

Encontramos un sitio, compramos algo para beber y comer dentro y lo pedimos para pasar la noche. Nomás entramos a la habitación y ella empezó a desvestirme, yo hice lo mismo, mientras la besaba, mientras lamía y mordía su cuello, ella me quitaba todo y yo le quite el sostén, tiene unos senos pequeños pero deliciosos, unos pezones grandes, marrones oscuros. Me abalance sobre ellos y los devoraba con mi boca mientras nos quitamos todo. Me tiró en la cama y se arrodilló al borde de mi, se dispuso a mamar, ufff... La mamada más deliciosa de mi vida, sentía como succionaba y como sus labios rodeaban mi verga con un ímpetu inigualable. Ante eso y todo el preámbulo de la noche me vine en cuestión de minutos y ella no desperdicio una gota, se la trago toda. Yo no dude en levantarme y agradecerle semejante acto, abrí sus piernas, quite su tanga que era lo único que ya tenía puesto y empecé a lamer su concha, estaba botando jugos, deliciosa, lamí los labios y su clítoris, la mire a los ojos y luego note como se fue acomodando para mostrarme su culo. No dude un segundo en lamerlo, en sentirlo, mi lengua recorría toda su entrepierna y yo ya estaba otra vez erecto. Me comía su coño y mis manos tocaban sus piernas, sus pezones, hasta en un momento ella tomo mi mano, chupo mi dedo índice, lo llenó de saliva y dijo: * mételo en mi culo. El frenesí era increíble, sentía olor a sexo en toda la habitación, sentía en mi dedo su culo apretado. Saboreaba todos los jugos que botaba su coño hasta que sentí como se vino. Ella después de gemir me miró y me lance encima de ella, empecé a penetrarla, estaba muy caliente y le empecé a dar duro, no pensábamos en nada, ambos gemiamos y desenfrenadamente nos besábamos por todo lado. *¡Metemela por el culo!Era el primer anal que iba a hacer, no lo podía creer. Ella me lleno de saliva mi verga y me dijo que le lamiera bien el culo. La puse en cuatro y acerque mi pene a su ano. Veía como se contraía de la ansiedad y se lo empecé a meter, ella gritó, placer y dolor, pero ella misma empezó a empujar contra mi su culo para penetrar su ano con mi chimbo. Le empecé a dar duro, ella gemía, gritaba, maldecía y yo no podía apartar mi vista de ese culo tan hermoso y viendo cómo mi pene desaparecía dentro de el. Empece a subir el ritmo hasta que le dije que me iba a venir* ¡Lo quiero todo en mi boca! Se lo sacó, se acomodó y comenzó a pajearlo, hasta que me hizo venir y mis chorros cayeron en su boca abierta y su cara. La noche fue larga y por ratos dormíamos y por otros nos dejábamos llevar.

Aún seguimos en contacto. En estos años han habido muchos otros encuentros y experiencias, en unos días la volveré a ver.

Está es mi primera vez escribiendo mis relatos, espero comenten si les gustó, si les pareció bueno, quiero saber sus opiniones. Igualmente la persona que quiera escribirme mi buzón de mensajes está disponible o mi correo: [email protected]


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