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Relatos y Experiencias

Primera visita a un bar SW con mi esposa

Llegar a visitar un bar swingers con mi esposa fue el resultado de una paciente tarea que se inició en las discotecas, en esos lugares poco a poco ella fue tomándole el gusto al alcohol, bebida que hoy le sigue desinhibiendo y que aprovechamos para darnos nuestras libertades. Se hizo frecuente con el paso del tiempo, que al viajar a otras ciudades diferentes a la nuestra, visitáramos establecimientos en los que se presentan show de cabaret, que comenzó a disfrutar plenamente al ver a las protagonistas despojarse rítmicamente de sus ropas,  yendo mi mujer de manera bastante sexi con vestimenta previamente comprada por mí. El asunto con el trascurrir del tiempo se convirtió en una costumbre, tanto así que hoy es ella la que procura que en el equipaje no falten estas vestimentas y lencería para “ocasiones especiales”. Cuando estimé que mi mujer no se escandalizaría ni se asustaría y menos que, me mal juzgaría, en un viaje a Bogotá le propuse ir a Theatron, fue una noche importante, diría que si nuestra experiencia en la playa en donde ella pudo disfrutar en topless, que comenté en relato pasado abrió el camino, Theatron hizo la diferencia entra el antes y el después, esa noche involucramos a nuestras vidas el sentir voyerista y exhibicionista, el ambiente nos acogió permitiéndonos nuestros primeros tocamientos en público y a ella dejar ver ante otros más de lo “permitido” sin sonrojo, y a mí el goce de lo que veía y sentía frente a lo que se ofrecía ante mis ojos. A partir de esa noche la puerta quedó abierta así que la próxima invitación no se hizo esperar, primero le expliqué en detalle que era un bar o una discoteca swingers y su regla de oro: NO es NO, solo se hará lo que tu quieras, aceptó sin hacer oposición sentida. Esa primera visita al lugar SW diría que fue de reconocimiento, ella se mostró un poco temerosa o cohibida tal vez, al principio, claro que al avanzar la noche permitió que tomara  sus senos, los succionara, los acariciara y los dejara al descubierto a la vista de todo el que quisiera verlos. El licor consumido y el accionar de las parejas de nuestro rededor ayudaron, pero lo que más la motivó fue cuando al frente de ella un stripper con un cuerpo muy bien cuidado bailando, tomó su mano y la llevo a la altura de sus muslos y al retirarse acarició sus descubiertos pechos. Me excité lo suficiente para no poder evitar salir a la pista a bailar con mi mujer y mientras bailábamos, sutilmente fui subiendo su corta falda hasta dejar al descubierto sus nalgas, no había dudas que ella lo disfrutaba tanto como yo, las facciones de su cara la delataban. Esa primera noche tuvo un doble final excitante, el primero cuando la masturbé delante del par de parejas vecinas que mostraban también la gracia de su desnudez y caricias que incluían la masturbación y felación de las mujeres a sus parejas regalando un marco visual espectacular para mi esposa quien no podía disimular el disfrute de contemplar una verga diferente a la de su marido. La noche tenía reservada una emoción final, en el taxi al regreso al hotel, morbosamente dejé al descubierto los seno de mi esposa al tiempo que abría sus piernas para acariciar su clítoris, la escena para el taxista fue espectacular mientras que el disfrute nuestro delirante.


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