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Relatos y Experiencias

Yo había ido con una amiga a esa fiesta y allí nos cuadramos con dos hombres para divertirnos un rato. Ella bailaba y bebía con un hombre y se notaba muy alegre. Yo me divertía con LuchoFer, bailábamos y bebíamos aguardiente aunque poco me gusta ese trago. Cada vez LuchoFer era más morboso al bailar y más cuando sonaba reggaetón. Después de un rato LuchoFer me dijo al oído que quería estar conmigo a solas, me excité pues esperaba que me lo propusiera pronto, yo tenía ganas de que me follaran.

Los hombres sabían que atrás de la casa había dos habitaciones pequeñas que usaban para llevarse a las mujeres a follárselas. Se turnaban las habitaciones pues a cierta hora empezaban a desfilar las parejitas rumbo a atrás de la casa y a veces las dos habitaciones estaban ocupadas. Cuando íbamos para la habitación salía una pareja de una de ellas, el hombre llevaba a la mujer de la mano y ella agachaba la cabeza, ella tenía una vestidito negro muy ajustado que resaltaba sus voluptuosas nalgas, ella iba sin medias y tenía tacones altos, la otra habitación estaba ocupada. LuchoFer me llevaba abrazada por la cintura y me entró rápidamente a la habitación recién libre. Olía a vicio, la luz era amarillenta, había una cama angosta con un colchón sin sábana, parecía un motel sórdido y de mala muerte, por un momento imaginé una habitación de algún hotel barato de putas baratas y hasta me excité más de solo pensarlo, pero había varias cajas arrumadas y unas bolsas negras en el piso también, el piso era de baldosín con dibujitos y había un baño pequeño al fondo. LuchoFer me abrazó y sin dar tiempo me besó apasionadamente mientras me manoseaba fuertemente las nalgas sobre el vestido ajustado que yo llevaba. LuchoFer metió la mano por debajo del vestido y encontró mi panty y manoseó mi vulva sobre él. Seguía besándome y me besaba también las orejas y el cuello. Yo le agarré su bulto sobre el pantalón y tenía la verga muy dura y grande, me gustaba. Me excitaba imaginar que LuchoFer me iba a follar. Le dije que quería orinar y fuimos al pequeño baño. Oriné mientras LuchoFer sacaba su verga y se la acaricié un poco aunque él también quería orinar. Me gustaba la verga de LuchoFer, venosa no muy larga pero gruesa. Él orinó también, lo miré orinar y le ayudé a sostener la verga hacia abajo porque se le erectaba bastante fuerte. LuchoFer y yo estábamos un poco mareados pero queríamos follar.

Salí del baño y LuchoFer me empujó a la cama y me desnudó completamente, hasta los zapatos de tacón me quitó. Teníamos muchas ganas y LuchoFer me penetró fuerte y rápido, yo estaba húmeda, estaba excitada, estaba lubricada esperando verga.

Era incómodo que llegaban a tocar la puerta y preguntaban si había alguien adentro y trataban de abrirla. Cuando a mí me estaba follando LuchoFer hubo dos veces que tocaron la puerta y LuchoFer tuvo que gritar para advertirles que estábamos adentro. Yo solo gemía suave a su oído, LuchoFer me daba verga rica y duro como me gusta. “Qué rica chocha que tienes Camilita”, dijo LuchoFer un par de veces en mi oído mientras me follaba duro y rápido. Yo solo gemía, me excitaba imaginar que en esa cama se habían follado a otras mujeres, me sentía una puta más de la noche en esa casa.

De pronto dijo LuchoFer que quería que se lo mamara para poder terminar en mi boca. Se puso de pie junto a la cama y me hizo arrodillar en el piso de baldosín frio y duro, su verga muy erecta apuntaba al frente: “Ven rápido, rápido.., mámalo… mámalo bien…”, dijo mientras me agarraba por la cabeza para presionarme a mamar. Lo mamé al ritmo que LuchoFer imponía con sus caderas y con su mano agarrando mi cabello, había momentos que LuchoFer me follaba la boca especialmente cuando se aproximaba su eyaculación. De repente empecé a sentir sabor a semen mientras él gruñía botando semen y me excité más y logré un pequeño pero delicioso orgasmo al saber que ese hombre había logrado su objetivo, follarme, justo en ese momento dijo: “Traga toda la leche”, y me lo pasé sin pensarlo dos veces. LuchoFer me hizo abrir la boca para asegurarse que le había tragado su leche. “Uuuu que bien Camilita… así es que me gusta”, dijo y me soltó el cabello, me dio un beso en la boca y agarró mi panty y se fue al baño, dijo que se llevaría mi panty de recuerdo y le dio un beso. Para él era un trofeo, dijo.

Yo me vestí pronto, en ese momento tocaban otra vez la puerta, mientras LuchoFer estaba en el baño y desde adentro gritó: “Ya vamos a salir no jodan”. Yo me puse un panty que llevaba de repuesto, siempre llevo uno adicional en mi bolso. LuchoFer se vistió y me dijo que le había gustado follarme y que me buscaría otro día para repetir. Fui al baño a arreglar un poco mi cabello con las manos. Antes de salir de la habitación me dio un beso apasionado y dijo: “Me gustó tu chocha y mamas bien Camilita… estás rica”, sonreí y abrió la puerta y salió, yo lo seguí y vi que había una pareja esperando que saliéramos y ellos entraron.

Al regresar había parejas bailando y otras morboseándose en los sillones o en alguna parte de la sala. LuchoFer me ofreció más trago pero le dije que estaba muy mareada y no bebí más. LuchoFer se fue a hablar con dos amigos suyos que estaban solos, no vi a mi amiga y en ese momento se acercó Santi con su trago en la mano, él había llegado tarde y me estaba esperando pues alguien le había dicho que un hombre me había llevado a una habitación atrás de la casa, “Cómo te fue?”, me preguntó al oído, “Bien”, le respondí sonriendo y mirándolo a los ojos, me ofreció trago pero le dije que estaba mareada y no acepté, se acercó otra vez a mi oído y me dijo: “Te culió bien ese malparido?”, “Si muy rico”, le respondí también al oído, “En dónde se botó ese malparido?”, me preguntó, lo miré a los ojos y le dije: “En la boca”, Santi sonrió y bebió trago, “Me gustan las hembritas como tu”, dijo, le pregunté por qué y me dijo: “Tu ya sabes… eres bien putica”, en ese momento vi a la mujer que había salido de la habitación antes de que LuchoFer me entrara a mí, estaba besándose y morboseándose con otro hombre, se notaba excitada, “Te gustan las puticas?”, le pregunté, “Tu sabes que sí y así como tu”, respondió, yo había estado con Santi antes un par de veces, él ya me conocía, “Camilita, vámonos de aquí”, me propuso, “A dónde me vas a llevar?”, le pregunté, “Tu ya sabes… a un buen sitio para disfrutar tu cuerpito”, dijo, lo miré, sonreí un poco, no pensé demasiado y le dije al oído: “Vamos”. Me dio un beso en los labios y me agarró por la cintura para salir.

Salimos de la sala, LuchoFer vio con quien me iba y me guiñó un ojo mientras se manoseaba su bulto y sonreía, los dos hombres que estaban junto a él me miraban con lujuria y uno de ellos jugaba con su lengua hinchando su mejilla insinuando mamada. Yo le sonreí y salí con Santi de la casa.

Mientras salíamos de la casa le pregunté por mi amiga y dijo: “Un man se la está culiando allá atrás”, fuimos a donde Santi había dejado su auto, subimos y me hizo darle una breve mamada antes de llevarme a un motel.

FIN


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