¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Hola a todos. Somos Martín y Jennifer. Este relato sucedió hace un par de años en nuestra vacaciones en las playas de Palomino en la Guajira, era la primera vez que viajábamos a ese lugar y nos habían dicho que era frecuentado en su mayoría por extranjeros, así que en el fondo sabíamos que podíamos desinhibirnos un poco. Mi esposa Jennifer es una mujer de 35 años, de piel trigueña, estatura media, senos medianos y un culo que cualquiera quisiera follar, es una mujer muy dulce pero que no tiene miedo de disfrutar del sexo en todas sus presentaciones, así que me encargué de que llevara sus tangas de baño más pequeñas para atraer todas las miradas posibles.

El primer día llegamos un poco tarde, nos instalamos en unas cabañas cerca al mar, salimos en la noche a la playa, nos tomamos un par de tragos y después a dormir, no sin antes follar hasta que todos nos escucharan, lo que hacemos generalmente.

Al siguiente día salimos a la playa temprano, Jennifer se puso un asoleador rosa, que dejaba al descubierto todas sus ricas nalgas mientras que en su top se marcaban levemente sus pezones, por lo que se veía muy sexy y no podía evitar que por momentos se notara en mi pantaloneta la silueta de mi verga un poco erecta,  caminamos hacía la parte del delta, donde se encuentra el río con el mar, nos acostamos en la arena y yo aproveché para untarle el bronceador por todo el cuerpo, en ocasiones metiendo mis dedos levemente en su vagina completamente depilada y ya un poco húmeda mientras la gente desprevenida pasaba.

Así estuvimos un rato hasta que identifique una pareja joven de apariencia extranjera a la orilla de río, ellos tenían contextura física normal, pero se veían alegres así que decidimos irnos a unos 50 metros de ellos y empezar con el juego. hice que Jennifer se acostara boca abajo un poco sumergida en el agua calma de la playa del río y desamarrara su top y tanga esperando que la brisa hiciera su trabajo, algunas veces se levantaba descubriéndole toda su conchita, dándole un espectáculo a la pareja que ya empezaba a dirigir sus miradas reservadas con más frecuencia, en otras ocasiones se levantaba dejando al descubierto sus tetas de grandes areolas y ya con sus pezones duros de excitación.

Ya teníamos toda la atención de la pareja así que ya con mi verga a reventar me senté en frente de mi esposa y disimuladamente deje salir mi glande por un lado pantaloneta, Jennifer me miró sonriendo y empezó a acariciarlo con delicadeza mientras yo, típico hombre, solo pensaba en tomar su cabeza y metérsela toda de una bocanada, ya para ese momento la pareja miraba con morbo entre sorpresa y risas, así que terminé de sacármela toda y provechando que no había más personas pasando Jennifer empezó mamarla, lo hacía con desesperación mientras le contaba que la otra pareja estaba en primera fila espiándonos, ella apretaba mi verga y se la comía toda ya desinhibida totalmente, fue entonces que noté que nuestros amigos mirones empezaban a moverse, ella lo masturbaba disimuladamente mientras el sólo miraba a través de las gafas de sol, le dije a Jeniffer lo que pasaba y se detuvo un momento para mirar un poco, eso la excitó mucho así que la reté a que se metiera la mano para masturbarse, para mi sorpresa lo hizo, y yo que estaba sentado no podía tener mejor vista, podía ver como sus dedos se retorcían en su vagina mientras se tragaba toda mi verga bajo la mirada de la otra pareja que poco nos importaba ya (aunque estoy seguro que si hubiera tenido otra verga al lado seguro también se la había comido completa). Yo estaba a punto de explotar, traté de aguantar lo que pude para extender ese magnífico momento, pero en un instante reventé en un chorro de semen que cayó sobre ella y por todos lados en la orilla, al terminar ella mantuvo mi pene en su boca masajeándolo con su lengua, hasta que la erección pasó con toda la lujuria, nos relajamos y perdimos el interés de esa pareja que seguramente se habrán echado unos buenos polvos pensando en nosotros o por lo menos eso me gusta pensar...jajajaja.

Esperamos que les haya gustado nuestra historia, que, aunque para algunos puede ser algo light, para nosotros fue el inicio de nuevas experiencias. Saludos.


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ