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Relatos y Experiencias

La noche anterior había tenido una cita con un hombre y aunque sentí un orgasmo y me gustó cómo me folló, creo que quedé con ganas de más sexo y lujuria.

Soñé que estaba en un piso subterráneo, al menos eso parecía, no sé por qué me dio esa impresión, creo que era de noche, quizás era lo más obvio, el lugar inspiraba mucha lujuria, había muchas habitaciones a lado y lado de un largo pasillo, como en los hoteles, pero este pasillo era más bien angosto, pero esto no parecía un hotel, tenía ambiente de burdel, las paredes eran verdes y las puertas blancas, la luz del pasillo era amarillenta un poco oscura, en cada puerta había una mujer parada o recostada contra la puerta, la mayoría estaban en ropa interior o en bikini, aunque algunas estábamos en topless o sea solo tacones y tanga, mi tanga era negra, era un hilo que no tapaba mis nalgas y el pequeño triángulo era transparente que dejaba ver mi vulva, no ocultaba nada a los hombres que pasaban mirando de lado a lado a ver cuál mujer elegían para entrarla a la habitación, al frente de mi habitación estaba una mujer muy voluptuosa pero no recuerdo su vestuario, yo estaba en una de la últimas puertas al fondo del pasillo, llegaban muchos tipos y caminaban de allá para acá y se devolvían mirando a cuál hembra elegir hasta que hablaban con alguna mujer y entraban a la habitación, lo curioso del sueño era que todos aquellos hombres iban en camisa de manga corta, parecía que aquel lugar estaba en una ciudad muy cálida, todos los hombres eran negros, llegaban de todas las contexturas y yo esperaba con ansiedad cuál me elegía, de pronto uno de los que me miró con lujuria, recorrió mi cuerpo con su mirada morbosa de arriba a abajo, le sonreí y di una vueltica para que me mirara el trasero, el tipo era alto de pecho ancho, acuerpado, se acercó y me preguntó al oído: “me la mamas bien flaquita?”, le respondí “sí papi”, entonces me dijo: “me gustan las flacas, entremos”, abrí la puerta, entramos y él mismo cerró la puerta con seguro. Ahí me desperté, excitada de sentirme que allí era objeto sexual.

Fin del sueño. 

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