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Relatos y Experiencias

Nos reunimos los tres en la sala del apartamento de ellos a hablar un poco y beber unas cervezas. Yo no sabía cómo iniciar el encuentro, el esposo lo notó y me dijo que actuara como sí él no estuviese. Ahora mi duda era como actuar respecto a ella, y enseguida ella me dijo que disfrutara del momento y la apropiación que me había dado el esposo. Yo le dije a ella que iniciara y yo le seguía el ritmo. Entonces ella me empezó a besas y desde ese instante el deseo me invadió, dejé atrás mis temores y me dediqué a hacer todo lo necesario para que ella disfrutara del encuentro.

Terminamos desnudándonos en la sala, besándonos apasionadamente, consintiéndonos todas las partes del cuerpo y haciéndonos un oral mutuo, todo mientras el esposo veía tomando una cerveza. Ella me llevó a la habitación, dejando al esposo solo en la sala para que dejara volar su imaginación. En la habitación ella se puso en cuatro y me pidió que la penetrara intensamente, yo gustoso de verla tan excitada lo hice mientras ella gemía para que le esposo la escuchara.

Unos minutos después él entró y así en cuatro la tomó de la mano y le preguntó si lo estaba disfrutando y se quedó allí besándola mientras yo la embestía en 4. Así pasaron unos minutos y él se empezó a quitar la ropa, ella se hizo sobre mí y le pidió al esposo que se hiciera por detrás para una doble penetración. Yo podía ver el rostro de ella, con sus expresiones de places al sentir dos miembros dentro sí clavándola sin parar. Luego cambié de posición con el esposo y ahora era él que veía el rostro de su esposa. Allí entendí la complicidad de ambos para disfrutar de su sexualidad y el deseo por experimentar estos placeres en pareja. 

Esa fue mi primera vez en el mundo swinger y vi que es algo que debe tomarse con naturalidad y respeto por quienes comparten en pareja de esta manera. 


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