¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Realmente las relaciones sexuales con mi novia suelen ser muy apasionadas, ella es una mujer que se excita dando placer y logra que me quiera entregar completamente. Recuerdo que en una ocasión fuimos a un motel en la zona de chapinero, un lugar cómodo y privado, pero se alcanzaban a escuchar los gemidos de las parejas en las otras habitaciones, eso en parte da un poco de morbo. El ambiente siempre hace que quiera empezar a portarme mal, pero esta vez ella tomó la iniciativa, me tomó de las manos y me empujó contra la pared y con un beso húmedo, cálido y fuerte, hizo que me empezaran a dar cosquillas en la vagina y que a medida que se intensificaba ese beso, me iba humedeciendo.

Ella bajó una mano apretándome las tetas sobre la ropa y en un rápido movimiento la logró meter en mi pantalón; a medida que se abría paso entre mi ropa interior, yo abría mis piernas para que lograra tocar mi humedad. No tardó mucho en notar que aumentaba mi flujo y su reacción fue abrirme el pantalón y bajarlo rápidamente, inmediatamente bajó su cara hasta mi cadera y empezó a lamer el borde de mis tangas de encaje negro, y me encantaban porque dejaba pasar su saliva hasta mi piel. Sentir su lengua caliente entre el encaje mientras probaba mis jugos, sentir sus labios presionando y pellizcando mi sexo, provocó que la hiciera acostar en el suelo y que me sentara en su cara.

Corrió mi tanga y metió su lengua mojada por mi vagina, yo solo quería sentirla más, en ese instante me metió sus dedos y con su boca mordisqueaba mi clítoris, mientras movía mi cadera para sentirla más, en ese punto ya me tenía bajo su poder. Me levanto y me acostó en la cama, le quité la blusa y al ver sus enormes tetas me abalancé y las chupé con desespero, me las puse en la cara para sentir sus pezones suaves y poder mojarlos con mi lengua, mis dedos lograron tocar su clítoris que estaba muy mojado, mi novia estaba extasiada. De su bolso sacó un dildo doble y empezó a jugar con él rozándolo sobre mi ropa interior, corriéndolas un poco para pasar la cabeza por la mitad de mis labios dándoles caricias, y acercándolo poco a poco  para meterlo, pero a veces lo sacaba y me hacía pedirle que me lo rozara de nuevo; ella se aprovechaba de mí, jugando con mis ganas de que me penetrara.

Puso el dildo entre sus piernas y abrió las mías ubicándolas sobre sus hombros, en esa posición  me lo metió en una embestida que estaba deseando desde que entramos a esa habitación. Me hizo gemir, jadear y pedirle que me lo metiera cada vez que lo sacaba, ella lo hacía solo por el placer de verme ansiosa de sentirla. Me bajó las piernas y yo me senté para poder jugar también a penetrarla con el dildo, pero no me dejó, por lo que me di la vuelta y me puse en cuatro solo para que me cogiera, lo que hizo en seguida, me abrí la las nalgas y me acerqué a su cuerpo y le dije, "soy tu zorrita, hazme tuya".

Recuerdo que cogió mis tangas y las jaló mientras me penetraba fuerte con el dildo, se movía lentamente también para poder sentirlo y penetrarse a la vez, pero a medida que yo gemía y me movía, ella iba acelerando; yo solo quería darle mi orgasmo. Con una mano me masturbaba mientras ella me penetraba y recuerdo que me levanté un poco y me dejó darle unas buenas sentadas.

En ese momento me abrazó y me dijo al oído que no aguantaba más, el sentir nuestra piel y nuestro sudor hizo que explotáramos de placer en un delicioso orgasmo que nos hizo temblar las piernas y que nuestra humedad se complementara.


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ