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Relatos y Experiencias

UN ENCUENTRO HÚMEDO CON EL PROFE

A petición de mi amante, publico el primer relato de nuestras aventuras (redactado por ella). Espero que sea el primero de muchos más:

UN ENCUENTRO HÚMEDO CON EL PROFE

Les cuento soy una mujer que en sus treinta y tantos de edad no he tenido tanta experiencia sexual, pues llevo en unión libre con mi pareja muchísimos años (19 para ser exactos), eso hizo que me adaptará sólo a él y su forma de hacer el amor. La actividad sexual en el que recién tuve mis hijas fue un poco inactivo y yo me dediqué sólo a ellas. Pero después de que cumplieron más de 5 años empecé a cuidarme más y como amo hacer deporte pues me volví súper juiciosa en este aspecto. Al año se empezaron a ver los resultados: unas piernas tonificadas, una delicia de cintura y un super trasero el cual se fue volviendo centro de miradas, insinuaciones y numerosos admiradores (eso a toda mujer le eleva el ego y se siente muy bien). Mi pareja no es la más expresiva, así que recibir halagos no me molestaba; lo particular es que por ese tiempo y al sentirme y verme más mamacita mi sensualidad empezó a despertar más miradas, propuestas y en algunas ocasiones yo fantaseaba teniendo sexo con algunos hombres. De alguna manera mi cuerpo ya sentía mucho deseo de revivir e intensificar esa parte de mí.

Llegó un momento en el que me despertó el interés por estudiar más y reforzar mis conocimientos, así que entré a estudiar; todo surgía muy interesante, enriquecedor y novedoso. Pasado dos meses empezamos a ver una asignatura nueva y con un nuevo maestro y ¡qué maestro! De entrada el tipo se mostró serio, bien presentado, con buen corte de cabello, inteligente, aparte sus cejas pobladas, unos ojos penetrantes y un acento particular; todo eso unido me parecía la suma perfecta en un hombre (interesante, guapo y tentador). Desde ese día yo le eche el ojo sin que se notará (creo que hasta se lo dije a una de mis compañeras). Bueno como era de esperarse a más de una también le llamó la atención, así que igual no me hice a ninguna expectativa; tan sólo disfrutaba de sus clases y su presencia (algo así como tomar caldito de ojo).

Al pasar de los días noté que yo no le era indiferente y cierto día en clase cuando estaba concentrada resolviendo en el cuaderno un taller el tipo de repente me puso su mano en la espalda y me habló muy cerca al oído: - ¿cómo vas?, ¿si entienden? y yo sentí un vacío mi cuerpo se estremeció y mis piernas se timbraron. ¡Qué vergüenza! porque él obvio lo notó y creo que hasta las compañeras que tenía a un lado. Ese día pude sentir que había química entre los dos, así que aproveché esa sensación y me dediqué a provocarlo. La cosa es que como yo era representante de grupo tuve la excusa perfecta para tener su número telefónico y hablar con él: al comienzo eran sólo temas escolares, trabajos, mensajes que le mandaba para mis compañeros y así; pero cada vez nos salíamos de ese contexto y hablábamos de los dos, de nuestros gustos, algo medio coquetería y de nuestras vidas.

Nuestras conversaciones se intensificaron tanto que ya no podía dejarle de hablarle y a ese punto el tipo ya me encantaba. Cada que llegaba a clases yo me preparaba física y mentalmente para verle, sonreírle y prudentemente coquetearle. En una oportunidad nos quedamos solos, yo le ayudé a cargar algunas cosas y al despedirnos le dio un besito rozando la esquina de sus labios y terminen con un mordisco en el oído; pero ese día me fui como un volador porque me sonrojé al sentirme tan atrevida.

Desde ese momento nuestras conversaciones tomaron otro rumbo: eran insinuantes, atrevidas, tentadoras y excitantes. Un día nos vimos en la biblioteca, él se me sentó a un lado y simplemente cogió mis manos; les cuento era tal la atracción que mojé cuco, así que no me aguanté y lo besé por un instante en la boca, dándole un pequeño mordisco. El tipo ni se lo esperaba, se timbró, se sonrojó todo y me dijo: ¡mira cómo estoy!, yo pude notar por encima de su pantalón su bella erección, y yo me mordí el labio demostrándole lo delicioso que me pareció verlo así. Esa misma semana decidimos vernos y hacer algo con todas esas ganas. Y ese día tan anhelado se llegó yo por supuesto me puse bien sexy: llevaba una blusita que se dejaba ver mi pequeño pero lindo busto, un jean apretado que dejaba notar el absoluto gran trasero que a él le encantaba, como mi piel es canela utilicé los colores en mis prendas de vestir que más resaltan en mi piel y un labial rojo para verme y sentirme más sensual aún. Cuando fuimos a guardar el vehículo pudimos notar que enseguida del parqueadero había un lugar especial que de inmediato nos sedujo: era un sex shop café, el cual tenía una decoración bien particular e insinuante: tenía puestos cuadros con imágenes de parejas en posiciones deliciosas, luces de colores (cual si fuese un prostíbulo), un arbolito con condones y lencería, vibradores colgados; en fin, toda una recreativa vista.

Nos sentamos en la barra y el menú obviamente tenía una carta bien exclusiva con nombres que incitaban a tener sexo. Hicimos el pedido y mientras lo traían nuestros labios se comían yo usaba mi lengua traviesa, de tal manera que el profe estaba bien excitado. Nos trajeron el pedido y yo seguidamente empecé a menearle mi trasero sobre su pene con mucha fuerza, intensidad y movimientos deliciosos, con el fin de provocarlo más y más. A ese punto yo tenía mi vagina bien mojada, llena de excitación y deseo; el en un movimiento inesperado metió su mano dentro de mí panti e introdujo sus dedos en mi cuquita y se dispuso a masturbarme de tal forma que yo estaba excitada, motivada, enloquecida, mientras seguía sobando mi fenomenal trasero en su pene. Me provocaba comérmelo ahí mismo y lo mejor fue cuando vi que sus dedos se los llevó a su boca lamiéndoselos dedos con gran gusto. Yo sobándole mi culo a ese pene erecto que me incitaba y cuando menos lo imaginé él empezó a gemir y hacer unas caras fabulosas; allí pude notar que mi profe se había corrido en su pantalón y eso me sorprendió y me llenó de satisfacción. Aunque ese día no pudimos concluir el acto días después tuvimos muchos más encuentros excitantes y emocionantes que luego les contaré.


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