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Relatos y Experiencias

Quiero empezar esté relato contando que lo escribimos mi esposa y yo, tiene algunas partes que hacen parte de la realidad y otras que hacen parte de una fantasía. De todas maneras los dos a pesar que es una fantasía no cerramos la posibilidad que en algún momento se pueda hacer. Todo llegará en su momento, si ha de llegar. 

Al final, cuando termine de escribir el relato y ella le corrigió algunas cosas, me dijo que tenía mil cosas en el estómago, que se había calentado mucho pero me escribió algo que nunca me imaginé. Me dijo que sé imagino como me pondría yo si ella fuera la que me compartíera con una una catana... Nunca me había dicho nada de eso y menos que solo con pensarlo le daba de todo. Entonces,  le dije que escribiera un relato erótico para ver hasta donde llegaban los límites de sus fantasías.

Espero que disfruten este relato tanto como nosotros. 

Después de escribir mi primer relato, alguien me escribió un mensaje, donde decía: que había sido una lástima la experiencia que habiamos tenido con el masaje erótico, me escribía que estaba dispuesto, sí mi esposa y yo estábamos de acuerdo, volver a hacer el masaje de nuevo pero con él, me expreso en unas pequeñas líneas, que él podría ser la persona que estábamos buscando, manifestando que era capaz de hacernos sentir eso que buscabamos. Después de leer el mensaje me fui a su perfil para ver sus fotos, estaban muy bien y  a pesar que ya tenía unos años y era más bien un catano,  era sexy, de labios gruesos y con un cuerpo bien conservado. Uaaa ! mi imaginación empezaba a volar. Conozco muy bien a mi esposa y sé que por lo menos en fotos podría ser la clase de tipo que podría excitarla. Me calentaba la idea con sólo pensarlo. Esa noche al estar lejos de casa, me masturbe, fantasee con lo que podría pasar, me imaginaba a mi mujer acostada mientras él la tocaba, ver como disfrutaba de sus grandes tetas y su cuerpo voluptuoso. La imaginába en esa situación y pensaba cuáles podrian ser sus límites si el era el indicado ... Fue una noche larga y caliente. 

Al otro día me levante pensando si le contaba a mí esposa del mensaje y del tipo en cuestión. ¿Después de pensarlo y por la relación que llevó con ella, decidí que sí, porque no?  "Pensé " siempre pongo en ella todas las decisiones y ella finalmente es la que decide, igual era una fantasía que los dos teníamos. Por WhatsApp le escribí y le mandé una foto de él vestido. Hubo un silencio marcado como mensaje leído, pensaba que de pronto había ido de nuevo lejos, pero espere su reacción y empezó a escribir de nuevo. Esta muy bien, no está mal, parece un actor de cine. Uaaa!! Pensé, la conozco muy bien y no me queda duda que es la mujer más linda y con unos valores interminables pero tambien se que es una mujer que disfruta compartir y disfrutar sus fantasías y sexualidad conmigo. Al rato volvió a poner que no estaba mal, por el otro lado del teléfono yo sabía que revisaba la foto de nuevo y su imaginación volaba, podía sentir que le excitaba.

Estar con un catano en un masaje erótico podría ser una doble fantasía de muchas mujeres. 

Al final, ella cedió y dijo: qué lástima que él no hubiese sido el de nuestra primera experiencia. Yo le contesté de manera nerviosa por la respuesta que me podría dar, que si quería podíamos intentar de nuevo. Hubo de nuevo silencio en el chat, volví a mirar y había llegado otro mensaje, me decía que no sabía si hacerlo de nuevo pero...me hizo una pregunta. ¿ que piensas que podría pasar con él, si  lo intentaremos de nuevo ? Me puso la sangre caliente al oír eso, quedé en silenció, yo solo sentía mariposas y comencé a escribirle mientas sentía como se me paraba y rozaba el pantalón.

Le empecé diciendo que nos encontraríamos de nuevo en el hotel, en el hotel donde siempre íbamos porque nos gustaba mucho. Aunque, realmente te dije todo había empezado un día antes mientras hacíamos él amor, los dos hablábamos y fantaseábamos de la experiencia que íbamos a tener, estabas muy caliente y me decía que él te excitaba, pero me advertías que no iba a ver más allá de un masaje, yo te lo metía suavemente mientras me llevaba a puntos imaginables de excitación. 

Estando ya en el motel, llegamos primero y habíamos estado tomando toda la tarde y para ese momento estábamos algo prendos.  Sabíamos que tenniamos un rato solos antes que él llegara. Mientras tanto empezamos a tocarnos, estábamos calientes, nos dábamos muchos besos y la tensión se sentía. Te habías puesto un vestido sin brasieres que te marcaban las tetas de una manera muy sensual, no te lo quería quitar hasta que llegará él, te tocaba tu vagina por encima de la tanga y me dába cuenta como estabas de mojada, te apoyaba contra una silla y te decía como la tenías, tu me bajabas él cierre y me lo sacabas, lo tenia muy duro y te gustaba, pensabas en que ñ tal vez ibas a sentir otro pene diferente al mío. Corrí tus tangas  para un lado, te roce él clítoris y  abri los labios de tu vagina, me exitaba cómo estabas de húmeda, me preguntaste si te gustaba y te dije que sí. Te pusiste frente a mí y cogiendomelo, pusiste la cabeza de mi pene a la entrada de tu vagina, lo movias suavememte, te intentaba meter solo la punta, disfrutabas de las caricias y de lo que estaba pasando. Nos besabamos de nuevo y continúabamos alargando el momento. De pronto sonó el celular, era él, estaba afuera. Te volviste a correr la tanga y nos alistmos anciosos para ver quién era el hombre. 

Por fin entró, lo salude y la mire; ¡uaa!!... Estaba vestido con una camisa blanca básica y un jean, olía bueno. Se sentó y le ofrecimos un Ron, el ambiente tenía una tensa calma, seguimos hablando unos minutos y entonces se sento detrás de ti. Te empezó hacer unos masajes en el cuello y espalda. El corazón se me quería salir, tenía una mezcla de sensaciones: me sentía caliente y con unos celitos que me movían el estómago. Te tocaba ella cuello y te gustaban sus manos. De un momento a otro te empezó a bajarn las manos hasta llegar a tus tetas, la verdad que con ese vestido se  te  veían súper ricas y provocativas. Me aleje por un momento y apague algunas luces, cuand volví una de las manos de él, se había metido por el escote de la espalda y la otra mano había entrado por el escote y te tocaba una teta, se le había parado y se le veía a través del jean, los ánimos se estaban calentado.  Después de un rato nos preguntó si nos marcaban los pezones delicioso, te acostóste  con el vestido aún puesto, él te  pregunto si le molestaba si se quitaba el jean, dijiste que  no. Cuando se lo término de quitar estabas boca arriba y me mirabas en silencio. Lo mirabas de arriba abajo y sabía que te estaba gustando, quería ver que iba a pasar. Se montó a la cama y empezó por los pies, te tocaba los talones y empezabas a relajar, abrió un poco las piernas para poderte tocar  los muslos, te tenía caliente. Yo observaba todo y permanecía en silencio. Las manos subían cada vez más, el vestido ya estaba a nivel en donde se te empezaban a ver las tangas, eran negras, el cogía crema y te tocaba más arriba, te empezaba a meter los dedos muy sutilmente cerca a la vagina, estabas muy mojada y si continuaba así, se iba a dar cuenta cómo te tenía. Siguió un rato masajiandote, hasta que llego a la cintura y empezó a tocarte las tetas desde abajo, que delicia, ¡pensé!  ver como se te veían. En un momento te cogió de las manos y quedaste sentada, te subió el vestido y lo quitó. Tu  veías cómo su pipí se le forraba adentró de sus bóxers  y te calentaba. En ese momento el aprovechó y se quitó la camisa, te gustaba su cuerpo. Estábamos calientes y eso lo sentiamos. El empezó a tocar sus tetas y los pezones suavemente, empezó a bajar las manos, paso por la espalda, cogio tus  nalga y hiciste un gesto levantandolá para que te pudiera  quitar las tangas. ¡Uuaa!! Pensaba yo... Te relajaste más  y te abriste a lo que pudiera pasar en ese momento, no sabía hasta donde llegarías, como si ya lo hubieras vivido le empezaste a mostrar en donde te podía tocar, te tocaba suavemente, él tenía tacto, se le notaba la experiencia de los años. En un momento volvió arriba y te daba un pequeño beso, ¡Uuuaaaa!!! Que era eso pensaba yo y tu le correspondias. Bajo por tu cuello y lo olías, te gustaba su olor.  Tu mano en algún momento rozó su pipí, te exitaba tenerlo tan cerca y el se daba cuenta, te pudieron las ganas y el morbo, se lo cogiste y lo sacaste del bóxer, estabas caliente, llevabas mucho tiempo sin tocar un pene diferente al mío, te gustaba el tamaño, lo sentias duro, empezaste a másturbarlo suavemente, mientras tanto él tenía uno de sus dedos en tu clítoris, estabas muy mojada y tú cintura se movía lentamente, así siguieron un rato, me mirabas como yo me masturbaba, de alguna manera querias mi aprobación,  me decías que me amabas,  mirándome sabias que te daba la confianza para que supieras que podías seguir hasta donde tu quisieras. Yo no sabía cual iba a ser tu límite y eso me calentaba. Seguían  masturbándose, al igual que yo. Había en el ambiente  una mezcla celos, amor, erotismo y morbo que hacían que estuviéramos viviendo una noche especial. 

En un momento,  él empezó a intentar meter los dedos en tu vagina, eso nunca te ha gustado por lo que le dijiste que se pusiera un condón. Uuuaaa yo oí eso y me iba venir literalmente, no aguantaba, tenía que parar de masturbarme.  Tu me miraste y con la mirada me pediste la aprobación, tenias las piernas abiertas y querias sentirlo, él cuando estuvo listo se subió encima de ti y muy suavemente te lo fue metiendo, se acosto encimade ti y le sentiste su pecho contra tus tetas, se empezaban a oír gemidos, te lo metió suave y  entró hasta el fondo , empezaron a sentirse, te estaba comiendo un Catano o tu te lo estabas comiendo, creo que eran ambas, nunca habías vivido algo así. Abrias más las piernas para sentirlo mejor. Estabas muy mojada, te besaba él cuello.  En un momento, me volviste a mirar y me preguntaste si me gustaba, yo para ese momento había perdido todos mis sentidos, quería entrar también al juego y comerte pero no quería interrumpir lo que estaba pasando, por lo que te dije que sí. En ese momento cambiaste de posición y  te subiste encima de él,  tus tetas grandes nos tenia locos, era una escena deliciosa, que morbo el que teníamos. Te movias rítmicamente mientras lo sentias duro adentro de ti, te cogía las tetas,  tú te apoyabas en su pecho, te decía que lo tenias muy caliente. uuaaa !! estabas a mil y yo también. Te volvió a poner boca arriba como si supiera que esa es tu posición favorita, tus tetas volvían a sentir su pecho, sentias como te rozaba él clítoris con la base de su pene, lo sentias duro y grande, te lo sacaba suave y lo volvía a meter, te besaba él cuello y te mojabas mas,  le decias al oído suavemente que te ibas a venir, que te diera despacio, me mirabas y lo abrazabas, tu vagina se abría y se cerraba y él te volvía a besar diciéndote que se iba a venir también, lo sentias cada vez más rico, tus piernas se abrían un poco más y empezaste a cogerlo más duro, te conocía y sabía que estabas al limite .. Sentí un gemido muy fuerte, te estabas viniendo y él aprovechaba para matertelo antes de venirse, te lo metía  con más ganas  y se empezaba a venir mientras tu vagina aún caliente lo sentía. Se quedaron así un rato, tu vagina aún lo apretaba y lo querías sentir más, él te lo  sacó suavemente y se quitó el condón.. Se levantó y se fue al baño. 

Me miraste de nuevo y  con una expresión, me dijiste que me acercara, me  acosté detrás de ti y con un beso me lo dijiste todo. Por el beso qué nos dimos sabiamos qué estabamos calientes todavía, te pregunte si te había gustado y me dejiste que sí con otro  beso. Te amo, me dijiste y seguimos haciendolo suavemente. En un momento, vimos que él salió  del baño y se acosto al lado tuyo, me baje y me hice un poco de lado,  quedaste en la mitad mientras algo hablabamos, nuestras manos y dedos te recorrían, al principio estabas algo incómoda pero a medida que nuestras manos te exploraban más te sentias más caliente, te decía al oído sí te gustaba mientras te tocaba el clitoris, él te daba besos en el cuello y hacia lo mismo con tus tetas. Estabas excitada sintiendo el roze de nuestros penes en tu cuerpo, los cogiste con cada mano y lentamente nos masturbabas, estabamos los tres calientes de nuevo y tus limites se empezaban a desvanecer de nuevo. Te voltiaste hacia mí y le diste la espalda, esta vez sin darte cuenta estabas en un trío, con tú marido y un catano que te ponía loca. El se puso un condón mientras te lo empezó a meter, tu me besabas y me masturbabas a ritmo que el te lo metía, podía sentir como movias el culo, te puse la mano en la vagina y podía sentir lo que estaba pasando, te tocaba el clítoris suavemente, no nos querias soltar, querias sentir más de lo que estabas sintiendo, cogiste la punta de mí pipí y te acariciabas el clítoris, tenias dos penes para ti sola y dos hombres que te calentaban al máximo, me besaste como si el mundo se fuera acabar. El te cogía las tetas, te  sacaste el pene su pene y te metiste él mio que estaba sin condón, estabas muy mojada y te encantaba como lo sentias, él se quitó el condón y te rozaba el culo mientras se mastubaba, yo no aguante más y me vine, te gustaba como me venía y me dabas un beso. Querias volver a sentir en pene de catano, se lo cogiste de nuevo y le hiciste un gesto para que te penetrara de nuevo, estabas muy caliente pero le dijiste que sin condón no, me pare un momento para ir por algo y cuando volví, no sé de donde habían sacado un condón pero te tenía en cuatro, te veía la cara y estabas muy caliente, me mirabas y podía ver como se me volvía a poner dura. Me senté nuevamente a verte mientras me masturbaba, nunca te había visto así pero me gustaba, te puso en varias poses, hasta que te pusiste encima de él, dándole la espalda y te cogiste hacia adelante para que viera tú nalga, esa pose me ponia loco, sabia lo que él estaba viendo, tú culo, tus nalgas como sé movían frente a él y tus labios apretando su pene,yo te veía la cara y tus tetas como de movían, no pudo más y se vino. Lo sentiste y te gusto. Esperaste un momento hasta que te lo sacó,  viniste hasta donde yo estaba y bajaste hasta donde tus labios tocaron la punta de mí pipí, lo empezaste a chupar, después  te sentaste encima de mí e hicimos el amor como si hubiera sido la primera vez. Que delicia! 

El se empezó a vestir y muy caballerosamente se despidió. 

Continuamos haciendo el amor por mucho rato, recordando todo lo que habíamos vivido. 

Quedamos extasiados con la experiencia y nos dio cuerda para seguir acordandonos el resto de nuestras vidas. 

Te amo. 


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