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Relatos y Experiencias

Hace varios años, cuando aún no nos habíamos adentrado en el cuento swinger, mi esposo me había preguntado en una conversación desprevenida, con quien me gustaría vivir una aventura sexual. En medio de algunas copas y con el candor de la noche no sentí ningún reparo cuando le confesé que un amigo nuestro me encantaba desde hacía años, desde que era un estudiante de medicina y que él siempre me había coqueteado e insinuado y que incluso en un par de ocasiones me había besado; todo ello cuando aún no nos habíamos casado. Camilo fue indiferente al comentario y yo lo di por superado. Hasta me sentí feliz de haberle confesado esa infidelidad.... aunque nunca le dije que también en una ocasión, atrapada en una habitación, me había manoseado y besado los senos!
Después de algunas semanas, en una madrugada de sábado, regresando a casa después de una fiesta, nos cruzamos con aquel amigo y vecino que regresaba de un turno en el hospital en el que estaba haciendo su práctica médica, Camilo, salió a su encuentro y lo saludo efusivamente. Lo invitó a que nos tomaramos algo en nuestra casa para rematar la noche a lo que él, después de mirarme de manera furtiva y coqueta, accedió.
Nos sentamos a charlar, Camilo y yo en un sofá doble y nuestro invitado en una silla de frente a nosotros. Yo en minifalda, trataba de cruzar las piernas de manera insinuante y camilo ponía su mano en mis muslos de manera atrevida, haciendo que nuestro invitado desviara repetidamente su mirada de manera incómoda.Tras un par de tragos y una charla desprevenida, Camilo buscó un poco de salsa bailable a lo que Mauro, nuestro amigo, reaccionó y se puso a
 bailotear. Camilo insinuó que bailaramos que él estaba muy cansado por lo que solo se encargaría de poner música.
Bailamos tres o cuatro temas que cada vez eran más suaves y después de 20 minutos estábamos bailando un bolero; el me tenia atrapada por la cintura contra su bulto creciente entre sus piernas y mi pecho parecía estallar en nuestras caras. Recordé que Camilo estaba allí, busqué su mirada preocupada y descubrí en sus ojos un lujurioso brillo y una sonrisa complacida en sus labios, con lo que calmó mi preocupación. Vi que su mano entre las piernas tapaba un bulto que ya no podía ocultar, cosa que me excitó y me desinhibió.
De manera complaciente después de algunos minutos, Camilo cambió la música a reggaeton y cuando menos pensé, estaba en medio de los dos, con camilo detrás mío, besando mi cuello y acariciando mis senos por encima de la blusa. Mauro bailaba frente a mi y tímidamente intentaba también tocarme hasta que camilo me empujo hacia él y me sentí atrapada en sus brazos, que descendieron lentamente a mis nalgas y me las apretaba emocionado; yo me deje llevar, cuando me sentó en una mesita y empezó a besarme y acariciarme; yo perdida entre su manoseo y sus besos solo atiné a darme cuenta que Camilo nos tomaba fotografías y me decía que me veía deliciosa..... después de algunos minutos de manoseo, sobadera, besos y caricias.... sentía que mi cuca estallaría; sin embargo me excitaba aún más ver la cara de pervertido de mi esposo. 
De un momento a otro me vi de rodillas con un gran pene en mi boca, mientras él sentado en la mesilla, me tomaba del pelo y las orejas, dirigiendo mi cabeza para adelante y para atrás, para que me tragara toda esa bella herramienta. Me levantó y con voz varonil me ordenó que me desnudara diciendo: "quítate la blusa y el brasier". Yo los miré a los dos y mi esposo repitió con voz contundente: "obedecele ya!". Me sentí regañada, pero esa actitud dominante me gusto y callada y rápidamente me quite no solo la blusa y el brasier, sino además las pequeñas tangas que apenas si cubrían mi  vagina emparamada.
Rápidamente Mauro me tiro a la cama con un brusco y dominante empujón, Camilo se acostó al otro lado de la cama como dejándonos espacio para la faena y me dijo: "quiero ver por primera vez, como te comes a otros hombres; siempre he tenido esa fantasia, y ha llegado la hora de disfrutarla"
Mauricio me tomo de los tobillos y abrio de par en par mis piernas para poder ver todo mi sexo diciendo: "este pan esta muy grande no esta bien que solo uno se lo coma. Camilo, de ahora en adelante entre los dos mantendremos ocupada está vagina". Camilo asintió con su cabeza y sonrió, mientras se acercaba y metia sus dedos en mi vagina. Le pidió permiso a Mauro y metió su lengua en mi vagina que estaba completamente derretida.. Después de algunos minutos de su lengua lujuriosa y sus dedos buscando mis tesoros le dijo:"Mauro, por favor meteselo despacio, mientras le tomó una fotografía. Este momento es inolvidable!!!"
Empezó a metermelo muy despacio. su verga era gruesa aunque no muy larga y yo sentía como mi vagina se expandia al ser penetrada. Camilo tomó varias fotos y se retiró para vernos culear y oirme gemier desesperada. Estaba lista para una gran explosion despues de tanto manoseo. Me dio verga durante media hora, según me dijo Camilo después, porque yo rápidamente me vine y simplemente me deje comer esperando que él también lo disfrutara. Me puso en cuatro, me dio verga por mi vagina mientras me jalaba del cabello y me pegaba en las nalgas. Ambos me decían guachadas y eso me excitaba aún más." Perra deliciosa, comete toda esa verga, quiero que pidas mas puta", en fin... Camilo repetía que le encantaba verme culiar con otros y que de ahora en adelante quería verme clavada por cuanta verga él quisiera.
Cuando Mauricio por fin se vino en mi espalda, Camilo me lo metió y en cuestión de minutos lleno mi culito de leche. Me sorprendí, porque entendí el nivel de excitación que tenía, pues él normalmente me daba clavo al menos una hora antes de venirse.
Los tres tirados boca arriba en la cama... Mauricio a mi derecha y Camilo a mi izquierda, parecíamos ver las estrellas que tanta lujuria habían sacado de nuestros sexos. Nos quedamos dormidos sin darnos cuenta. Tal vez ya eran las cinco de la mañana, cuando me desperté al sentir en mi culito algo duro y húmedo que empezaba a penetrarme. Me dolió mucho pero a pesar de quejarme Mauricio no tuvo ningún reparo para metermelo. Me di cuenta cuán grueso lo tenía!!!  Desperté a mi esposo con una cachetada desesperada y al ver que me tenían clavada, sonrió nerviosamente y se puso de lado frente a mi cara, para meter la mano entre mis piernas y sutilmente tocar mi vagina, mi culito y el pene de Mauricio.
ambos me besaban el cuello, la espalda, los senos, la boca e incluso mi esposo bajó a mi vagina, para meter la lengua mientras veía pasar el tren de la verga de Mauricio entrando y saliendo de mi túnel trasero.
Después de venirse, Mauricio se despidió y se fue furtivamente. Camilo se quedó dormido encima de mí después de volverme a clavar. 
La mañana siguiente, mirándonos con timidez, hablamos del tema y descubrimos que había sido algo maravilloso y que jamás volveríamos a ser los mismos.
Después de esa noche mantuvimos una relación frecuente con Mauricio, repetimos esa y otras faenas deliciosas, aprendimos juntos muchas cosas y nos colmamos de experiencias novedosas.

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