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Relatos y Experiencias

Nos conocimos en su fiesta de despedida de regreso a Canadá. Fué en la terraza y la piscina de casa de amigos en común. Un mujer blanca, alta, senos grandes, colita normal pero deli, cabello negro y ojos azules. Ciertamente, en un principio me pareció un poco apática, pero luego fue lo mejor de la noche. Lo bueno es que habla español dado que su familia es de aca, entonces pudimos conversar comodamente mientras tomabamos aguardiente. 

Durante la noche la saqué a bailar, charlamos y molestamos hasta que me arriesgué y la besé. Algo penoso porque todo el mundo aplaudió dado que estuvimos coqueteando bastante tiempo. Ya estabamos prendos bailando junto a la piscina cuando los patanes de mis amigos nos empujaron al agua. Con la ropa mojada, ella decidió ir a buscar algo para secarse e irse para su casa y yo me ofrecí a acompañarla, a lo que accedió. Mientras bajabamos por unas escaleras se resbaló y yo la tomé fuerte para protegerla con mi mano derecha en su espalda, pero la izquierda llego a sus senos por error. Bajé la mano rapido, me miró, la tomó y puso de nuevo en su pecho. Comenzamos a besarnos apasionadamente en ese pasillo mientras nos rastrillabamos con ropa.

Nos fuimos a un lugar oscuro, besé su cuello, levanté su blusa, corrí su brasier y luego chupé sus deliciosos pezones mientras mi mano llegaba a su vagina, solamente limitada por su mano asustada de que pudieran vernos. Ella me agarró fuerte y me arrinconó haciendo exactamente lo mismo. Con el plus de que yo estaba lubricando mucho y ella lo sintió. Esa mano que había tocado mi pene humedo se acercó a su boca y lamió mis jugos. Abrió rapido mi jean y chupó mi pene, pero...alto, estaba pasando alguíen, era la hermana del anfitrión que pasó a lo lejos por el pasillo...Cuando se fue, la voltee, apreté sus senos y abrír su jean. Ella lo bajó apenas para ser penetrada y así lo hice. La embestida fue riquisima porque ella tambien estaba mojada. Me dijo que sentía un poco de dolor, entonces paré, me agaché y lamí su cuquita depilada. 

Pasado un par de minutos volvió a pasar alguien, así que volvimos a acomodarnos aunque ella tenía mi pene en su mano, sacudiendolo mientras tanto. Entonces dijo que se podrían dar cuenta, a lo que respondí que ya lo habían hecho. Sonrió y se agacho para hacerme la mejor felación que había sentido hasta ese momento. Cuando me iba a venir, le avisé, ella cerró la tela de mi pene para que se acumulara y cuando paró, acercó su boca y la dejó caer en su lengua. 

Se incorporó rapidamente, acomodó su ropa , me dió un pico y volvimos a la fiesta, cada quien por su lado, pero en ella estaba el aroma de mi loción y en mis labios el sabor de su cuerpo. No conseguimos toallas pero produjimos tanto calor que la ropa se secó sin quitarla. 

Quise continuar, pero al otro día viajaba, de eso ya pasaron nueve años y nunca la volví a ver, pero el recuerdo se quedó.


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