¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Después de conocernos con la mujer que llena mis pasiones, mi bella gordita, mi amiga, mi amante, mi compañera, la única dispuesta a complacer mis más oscuros deseos tanto como yo los suyos, ella…mi hermosa Ángela, tuvimos el grato placer de entrar en la intimidad y los gustos el uno del otro y llegamos a un punto en común: nos encantaba el tema SW, los tríos y demás locuras que todo esto conlleva.

Así que nos pusimos en la ardua tarea de conseguir una amiga que nos pudiera acompañar y abrirnos la puerta como pareja al mundo del sexo sin límites, abierto, seguro y lleno de cosas deliciosas. Por medio del amigo de un amigo o algo así nos llegó el contacto de Diana, una mujer bisexual y que se ajustaba completamente a lo que mi amor y yo habíamos fantaseado.

Luego de muchos intentos para poder concretar una cita con ella, logramos recibirla en nuestro apartamento dispuesta a divertirse y pasarla bien por un buen rato sin estrés de ninguna clase. Se trataba de una rubia con cabello rizado, piel canela, un cuerpo no de modelo, pero si muy bien proporcionado y con una cara lo suficientemente sexy para volvernos locos.

Ese día me encontraba trabajando y ellas me esperaban en nuestro nido de amor, al salir para allá mi mujer me complacía y excitaba enviándome fotos de las dos vestidas con tan solo unos deliciosos baby doll, acariciándose y besándose, en verdad que mi ansiedad se encontraba el límite, mi corazón con las pulsaciones a mil y mi asta viril deseosa de sentirlas.

Al llegar, fue algo maravilloso poder observar esas dos bellas mujeres dispuestas para mí, nos presentamos con Diana con un beso en la boca, me cambié e inmediatamente me dirigí a la sala donde me esperaban para un delicioso brindis y empezar la faena. Para comenzar, y para romper el hielo, decidimos que jugarían un poco entre ellas dos para calentar el ambiente, y fue así como empezaron a besarse apasionadamente, a tocar sus senos y sus piernas mutuamente de una manera increíble. No podía creer lo que veía, estaba maravillado, excitado y solo atinaba a masturbarme lentamente y tomar algunas fotos que quedarían en nuestro recuerdo.

Luego, muy amablemente me invitaron a participar y nos fundimos los tres en un beso lleno de pasión, de ganas y nuestras manos se multiplicaron fundiéndose en un sinfín de caricias y toqueteos que nos fueron llevando acercando cada vez más al paraíso.

Ansioso por ver a mi amorcito en acción le pedí que quería ver cómo consentía a nuestra invitada, ella obediente y sumisa como siempre se introdujo entre las piernas de Dianita y empezó a ofrecerle un sexo oral de maravilla, ella se retorcía de placer y gemía, gemía muy fuerte, tan fuerte que tuve que callarla, y no encontré otra manera que introduciendo mi pene mojado en su boca, al sentirme me daba una mamada con tanta pasión y fuerza por culpa de mi gordita que la hacía vibrar con su lengua hasta no resistir más y regalarnos un bello chorrito con su orgasmo.

Era hora de devolver el favor, esta vez fue Dianita quien se posó en la entre pierna de mi amor y empezó a sentir su deliciosa vagina mojada, ufff que sabor tiene… esa rubia deliciosa hacía un sexo oral fantástico, hizo gemir y moverse como toda una perrita en celo a mi gordita bella. Esta vez, decidí aprovechar que nuestra invitada se encontraba ocupada y dejándome a mi disposición ese hermoso trasero que tenía, sin dudarlo empecé a darle un sexo oral a ella acompañado de caricias con mis manos y mis dedos, masturbándola y sintiendo su humedad, debo confesar que algunas veces mi lengua pasó por su rico ano haciéndola gemir mientras su lengua seguía trabajando.

Fue difícil para mí contener la excitación de la escena, le di la vuelta a Diana, me puse el preservativo y la penetré de un empujón con mucha fuerza, empezaron mis envestidas en medio de jadeos y gemidos de los dos pues sentíamos las deliciosas manos de mi amor acariciando mi pene y su vagina mientras clavaba a la invitada, que sensación más deliciosa, yo acariciaba sus senos, la besaba en la boca, sentía su lengua y disfrutaba de su cara de puta gozando de placer.

Cada vez más aumentaba la fuerza y la cadencia de mis movimientos y ella agarraba mis nalgas para sentirme mucho más, no resistí, sentía que venía mi leche cual río desbocado, así que saqué mi verga de su vagina y me vine delicioso con gran chorro que boté sobre su rico abdomen, ella me miraba y se venía también gracias a las caricias de mi amor… Fue entonces cuando mi hermosa al ver mi leche sobre el abdomen empezó a lamerla de la manera más sexy del mundo, levantando su cabeza en cada pasada de su lengua para mirarnos a Diana y a mí… que cosa más excitante… tomó a Dianita de su cabeza y se besaron con el sabor de mi semen en sus bocas…

Yo jadeaba y tocaba mi pene que aún no descansaba del todo… pobre de él, no sabía lo que le esperaba… pero eso será otro relato o de pronto si te antojas a ser tú quién nos acompañe y disfrutar de mi gordita bella... no dudes en escribir…


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ