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Relatos y Experiencias

Él me invitó a su casa con el pretexto de darme un regalo, algo de lo que habíamos estado hablando durante esos días que nos volvimos a poner en contacto. Yo estaba muy nerviosa, tenía claro que entre los dos no podía pasar nada, yo ahora estaba casada con alguien y él también tenía a alguien más en su vida. Cuando llegue a su apartamento me invitó a seguir, me mostró su espacio, me contó cosas de su vida, estuvimos un buen rato hablando de cosas triviales pero entre los dos se sentía una tensión bastante fuerte, yo sentía que su mirada me devoraba, aunque no dijera nada al respecto, sentía casi como si me estuviera acariciando.

Estábamos en el sofá conversando y por un momento ninguno de los dos dijo nada, solo nos miramos tan fijamente que mi respiración se comenzó a agitar y fue muy evidente, él no dejo de mirarme a los ojos y se acercó lentamente, tan cerca que ya podía sentir su aliento entrando por mi boca, cuando estaba a solo pocos milímetros de mis labios paró como pidiendo permiso, yo no retrocedí, estaba respirando de forma tan fuerte y acelerada que mi pecho se movía con fuerza, por fin empezó a besarme, con las mismas ganas de siempre, me agarro de la cintura y me ayudó a subirme encima de él, podía sentir su pene duro debajo del pantalón, yo empecé a mover mi pelvis contra su cuerpo, el empezó a besarme el cuello y por encima del escote besaba mis senos mientras con sus manos los agarraba, rápidamente me quitó la blusa, yo hice lo mismo con su camiseta, se levantó del sofá conmigo, yo me aferré a su cuerpo con mis piernas, me llevó a su cama me acostó boca a arriba y me quitó los zapatos y el pantalón, se empezó a quitar su pantalón y quedó en bóxers y ahí estaba su pene, parado y duro, estaba tan excitado que había mojado un poco la tela y mientras se quitaba el pantalón miro todo mi cuerpo, luego empezó a besarme desde los pies y fue subiendo por mis piernas, yo estaba ardiendo, su besos me hacían retorcer en la cama, cuando llegó a la entrepierna besó mi vagina por encima de la ropa interior, estaba mojada, emparamada, con sus dedos la hizo a lado y separó mis labios con su lengua yo empecé a gemir de placer, me quitó rápidamente las tangas, abrió mis piernas y me beso como nunca, metió sus dedos al tiempo de acariciaba mi clitoris con su lengua, yo gemía y movía mis caderas pidiendo más hasta que me hizo venir, mientras me recuperaba se acostó a mi lado, nos besamos nuevamente, su boca olía a sexo, me quitó el brasier y besó mis senos, yo seguía muy excitada y me moría por bajarle, me levante y le quité los bóxers y me subí encima de él, quería que su pene sintiera la humedad de mi vagina y empecé a masturbarme con él por unos segundos, luego lo agarré con mi mano derecha y lo ayudé a penetrarme, quería sentirlo por un momento, su pene estaba tan duro, tan grueso, me llenaba a la perfección, lo disfruté solo unos segundos, luego me metí entre sus piernas, metí uno a uno sus testiculos a mi boca, luego con mi lengua recorrí desde la base a la cabeza y allí lo besé con mi labios, estaba completamente mojado por la humedad de mi vagina. Lo metí a mi boca, y empecé al mismo tiempo con mi mano a masturbarlo, su pene se contraía en mi boca, el no paraba de mirarme, yo continué y el dijo que se iba a venir, lo hizo en mi boca y eso lo enloqueció, me agarró de las manos y me acostó nuevamente en la cama, pero esta vez boca abajo, empezó a besar mis nalgas, a acariciarlas, las separó y beso mi ano, eso me excitó aun más, lo hizo por un momento, se acostó a mi lado, me cogió de las caderas y me hizo quedar de espaldas a él, buscó con sus dedos mi clitoris y empezó a tocarme, yo me incliné un poco hacia adelante, quería sentirlo dentro de mi otra vez, él me penetro desde atrás y seguía acariciándome, los dos nos movíamos al tiempo, podía sentir el sudor de ambos en mi espalda, yo gemía y gemía de placer y llegó el segundo orgasmo, el continuo porque seguía muy excitado y se vino por segunda vez. 

Jamás nadie me ha hecho sentir como él lo hace. Terminamos en la cama, abrazados, mirándonos y preguntándonos qué seguiría después, aunque pasaron tantos años parece que nos sentíamos igual, no tengo ni idea de que vendrá, si lo haremos nuevamente en poco tiempo o si volverán a pasar años, solo sé que el ha sido el mejor polvo de mi vida.


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