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Relatos y Experiencias

Recuerdo que al despertar después de ese polvazo tan rico duré unos minutos en la cama rememorando todas las sensaciones, el calor tremendo de su cuca que me hacía pensar que tenía fiebre; lo rico de sus senos grandes y duros, el sabor de sus pezones en mi lengua; lo delicioso cuando se subió sobre mi y se empaló en mi verga hasta el fondo de su cuca, y el placer que me dió darle tan ricos orgasmos y dejarla feliz y satisfecha.   Y eso sin dejar de lado el gran final cuando con sus piernas en mis hombros le bombié mi verga "a lo que marca" hasta que me vine y derramé borbotones de semen en su cuquita apretadita; con el placer enorme además de venirme bien en el fondo sin necesidad de condón, porque ya estaba embarazada!   Definitivamente nada como follar a pelo.

Ese sábado me desperté y después de repasar en mi mente todos esos detalles ya tenía la verga durísima como siempre en las mañanas, también estaba un poco enguayabado porque la noche anterior me había tomado unas cervezas con unos amigos después del largo dia en la universidad.   Me puse tan caliente después de recordar la noche anterior que empecé a hacerme la acostumbrada paja matutina recordando los detalles de la víspera hasta que pensé: "pero para qué me voy a pajear si puedo intentar echarme otro polvo"?

Me levanté y me fui a bañar pero el agua fria me llevó a recordar la realidad, yo no tenía nada con la prima; bueno, si me gustaba mucho y cuando la había invitado a salir había sido con la idea de tener algo serio (ah dulce inocencia de los 20 años).  Después al enterarme de que estaba embarazada ya todo eso se fue al traste; ya la veía con otros ojos.   De hecho, ni siquiera la veía: durante todo el tiempo que había estado en mi casa después de que mis papás le dieron posada cruzábamos el saludo y poco más.   

Mientras me duchaba pensaba: "por mi parte yo tengo la excusa de que estaba un poco ebrio y ella me calentó, pero que pensará la prima de lo que pasó?   Será una cosa de una noche y no más? Un momento de debilidad?  Querrá tener algo conmigo? (impensable para mi meterme con una embarazada de otro), y además, qué quiero yo?"

Ante esa última pregunta la respuesta la daba mi verga de forma evidente: estaba dura y enhiesta aunque me estaba duchando con agua fria para bajar el guayabo.  Eso me hizo recordar:   "cómo hice para darle tanto clavo sin venirme?" No voy a decir ni chicanear diciendo que yo era un dios del sexo a mis 20 años.  Si había tenido varias noviecitas y había follado lo que había podido pero la verdad sus orgasmos eran esporádicos y yo lo compensaba con el vigor juvenil y el poder recuperarme rápidamente después de venirme y poder echarle varios polvos en una misma tanda.   Cómo hice entonces para poder "aguantar" tanto y darle dos orgasmos a la prima por primera vez en su vida?   Tal vez porque estaba un poco borracho?

Sali de la ducha, me vesti con una camiseta y pantaloneta en mi habitación y al salir la casa se sentía vacía, sin actividad ni ruido.   Abrí la puerta del cuarto de mi hermano y ahí estaba él  dormido, eso era normal, a él le podían dar las 12 del dia.   Pero del resto de mi familia ni señales.   Me fui entonces a la cocina a buscar el desayuno pero tampoco vi a nadie: hasta que escuché un ruido en el cuarto de ropas que estaba pegado a la cocina y al momento salió la prima de allí con una ropa en las manos.     Los dos nos miramos un poco incómodos sin saber qué decir, yo no sabía si saludarla con un beso, abrazarla, o por el contrario hacer como si nada hubiera pasado; por su parte era igual, ella me saludó normal pero sin dar pie a más:

- Hola, cómo dormiste? - me preguntó

- Super bien, y vos? (en otras circunstancias le hubiera dicho, gracias a ti, pero su rostro no daba ninguna señal alentadora)

- Bien, muy rico.   Sus papás se fueron a hacer mercado y me dijeron que le diera desayuno "al niño de la casa" - dijo riéndose por primera vez

- En serio me vas a hacer desayuno? - le respondí viendo que su sonrisa ya me daba pie a más

Me senté en la mesa del comedor y en unos minutos me llevó jugo de naranja, una arepa, café con leche y unos huevos revueltos.   Comí y sobre todo me bebí el jugo como sólo alguien con guayabo y hambre lo puede hacer.   Ella se sentó en la mesa conmigo charlando normalmente, dándole sorbos a su café mientras de vez en cuando me veía y se sonrojaba un poco.   Yo la verdad no sabía qué pensar mientras devoraba el desayuno.   Al terminar ella me dijo, ven yo llevo los platos a la cocina, a lo cuál respondí, no, cómo se te ocurre, yo los llevo y los lavo; pero ella me ganó y los llevo corriendo y yo me fui detrás, diciéndole, no, tu me hiciste desayuno, yo los lavo.

Pues como dice la canción: "Asi fue que empezaron, papa y mamá".   Ella puso los platos en el lavaplatos y mientras los empezaba a lavar yo me hice detrás de ella tratando de lavarlos  o al menos de quitarla a un lado.   Ella no se dejaba y el agua empezó a salpicar por todas partes; en un momento sus nalgas rozaron contra mi pelvis y en cuestión de segundos mi verga se puso como una roca al sentirlas, además su espalda contra mi pecho, su respiración agitada y todos esos jueguitos de quién lava los platos y el agua ya me estaban empezando a dar ideas.

- Ven prima, quítate yo lavo los platos

- No, déjame que yo lo hago rapido

- Me vas a obligar a quitarte de aquí a las malas

- Ah si?   Y cómo lo vas a hacer?

Al decir eso se volteó y quedó frente a mí, yo la tenía arrinconada contra el lavaplatos con un brazo a cada lado; ella tenía puestos una camisetica de andar por casa y unos shorts, y al bajar la mirada descubrí que los jueguitos con el agua jabonosa del lavaplatos no habían sido en vano: no tenia nada debajo de la camiseta y la tela mojada se pegó a sus tetas jugosas y grandes y los pezones estaban tan duros que parecía que iban a romper la delgada tela.    Años han pasado desde ese dia, pero todavía recuerdo esa imagen como una de las más sexys de mi vida.   La miraba a los ojos, luego a las tetas, luego otra vez a los ojos, los dos estábamos agitados por el jueguito de "lo hago, yo; no mejor yo, quítate tu"; y aunque sus nalgas al rozarme me había excitado instantáneamente, y mi verga estaba templando carpa en la pantaloneta, yo en mi inocencia todavía me preguntaba qué hacer.

La respuesta la dió la naturaleza misma y no tuvimos necesidad de hablar:   al yo escuchar su desafío de "ah si? y cómo lo vas a hacer", y al sentirla respirando como un animal siendo cazado, y al ver sus tetas subiendo y bajando al vaivén de su respiración, nuestros cuerpos hablaron por si solos y yo me lancé a chupar sus duros pezones sin quitar siquiera la camiseta mojada.    Mis manos se daban gusto apretando las dos hermosas tetas mientras yo chupaba y mordia alternadamente sus pezones.   En ese momento ella dejó salir un suspiro y yo recordé inmediatamente que había pasado lo mismo la noche anterior:  sus tetas eran su punto débil y al acariciarlas y chuparlas su excitación subía inmediatamente.

Luego de unos instantes de placer ella se arrodilló frente a mí, me bajó la pantaloneta de un tirón (no tenía boxer) y mi verga parada le rebotó en la cara.   La engulló sin más miramientos y me empezó a hacer una mamada super profunda mientras se agarraba de mis nalgas con sus manos.   Yo me sentía en el cielo, hace unos minutos estaba meditando qué hacer y cómo iba a enfrentarla después de lo ocurrido en la noche anterior y ahora ella estaba arrodillada frente a mi mamándome la verga.   Si eso no es suficiente para sentirse como el putas, no sé que otra cosa puede ser mejor.   Lo único que interrumpió mis pensamientos es que estábamos en la cocina y las ventanas deban a los otros apartamentos y alguien nos podría ver.

Con el dolor de mi alma -porque la mamada estaba muy buena- la levanté de los hombros, me acomodé la pantaloneta y la llevé al único lugar que se me ocurrió:  el cuarto de ropas de donde la había visto salir antes.   La empujé en esa dirección y ella entendió sin necesidad de ninguna palabra.   Al entrar vi la lavadora y un mueble donde había muchisisisima ropa limpia recién lavada pero sin organizar.   Yo en ese momento me sentía como un animal, no nos dimos ni siquiera un beso, como ella estaba adelante mio la empujé contra la ropa, le bajé el short y los panties de un tirón y ahi, ella inclinada agarrándose de la ropa sin doblar y yo detrás de ella con mis manos en sus caderas, la penetré sin miramientos, sin suavidad, y sin preliminares le metí mi verga hasta el fondo de una sola estacada, como una bestia en celo.

Ella me agradeció el gesto con el mismo gemido que había tenido la noche anterior al sentarse en mi verga:  un gemido profundo, un mugido como de animal herido, como una especie de MMMMMRGHHRGMMM.   Eso me puso más arrecho aun si posible y, agarrado de sus nalgas, le empecé a dar una tanda de verga en esa cuquita caliente, muy caliente y apretada.   En mi mente todavía pensaba: "será que tiene fiebre, por qué la tiene tan caliente", mientras mi verga se abría paso por su cuca y yo sentía esa sensación tan deliciosa, su cuca era como un guante caliente y apretado que me acariciaba toda la verga en su longitud.

Yo estaba como un animal, dándole a lo que marcaba y con la vision frente a mi de sus caderas y sus torneadas nalgas, las cuales abría a cada lado con las manos y eso me dejaba ver como se fruncía su culitona cada embestida y como mi verga entraba como un pistón por su cuca húmeda.    Al cabo de unos minutos (durante los cuales no hablábamos, sólo follabamos) le levanté la camiseta y le agarré cada teta con una mano, y le apreté los pezones de una forma bastante fuerte, lo cual hizo que me diera más excitación y por lo visto a la prima también porque empezó a gemir más y más fuerte mientras sus piernas temblaban y se movian erráticamente en previsión de su próximo orgasmo.

Ella misma me lo anunció de la misma forma que la noche anterior:  "si, si, qué rico, papasito, sigue así que rico, no pares", me decia de manera entrecortada.  Eso me arrechó tanto que, al sentir sus contracciones, y su cuerpo moviéndose desesperadamente para buscar su orgasmo, y sus gemidos cada vez mas descontrolados y sentir sus tetas duras en mis manos y mi verga clavada en lo más profundo de sus entrañas; el orgasmo también me vino como un relámpago y le solté chorros y chorros de leche en su cuca mientras le mordia el cuello y bramaba como un toro en su cuello.

Ella sólo repetía "si, que rico, papasito, nos vinimos juntos, que rico", mientras mi verga seguía dura y dentro de ella y respirabamos acompasadamente.

Pero como la vida siempre da sorpresas, mi mamá eligió ese preciso momento para abrir la puerta del apartamento:  había llegado de hacer mercado.   Yo escuché la llave girar en la cerradura y de ahí en adelante todo ocurrió sin pensar yen décimas de segundo:  saqué mi verga de la prima y a ella la tiré de un sólo empujón contra la ropa, me subi la pantaloneta y salí corriendo del cuarto de ropas y de la cocina, e hice como si saliera de mi cuarto a ayudar a mi mamá a entrar el mercado.   Afortunadamente ella abrió la puerta del apartamento pero no entró inmediatamente porque estaba acomodando las bolsas, yo cogí algunas y entré con ellas a la cocina con mi mamá detrás.

En ese momento también salió la prima del cuarto de ropas, saludó a mi mamá diciendo: "ya salió la ropa de la lavadora, la estaba organizando", y siguió derecho hacia la puerta a entrar lo que faltaba del mercado.   Todo esto sin siquiera dirigirme una mirada, cosa que le agradecí porque yo creo que el pecado se nos hubiera notado inmediatamente.   Yo tenía que salir de allí antes de delatarme y me fui por el pasillo en dirección a mi cuarto.   Cuando en esas siento la voz de mi mamá:

- Ven acá, debo preguntarte algo.

- Si mami?   (mierda, mierda nos pillaron, pensaba)

- Ya desayunaste?

- Si mami, la prima me dió desayuno hace un rato (ufffff me salvó la campana)

- Ah bueno mijo, aquí le traje unas fruticas por si quieres para más rato

- Si mami, si, voy a estudiar un rato, más tarde te aviso

Y así me fui para mi cuarto y cerré la puerta con el corazón palpitando a millón por la doble adrenalina de ese polvo tan sabroso (e inesperado) que acababa de echar con la prima de manera tan animal, y luego con y lo cerca que estuvimos de que mi mamá nos pillara in fraganti o al menos de que sospechara.   Yo tenía todavía la verga en efervecencia y pensaba: "ahora qué va a pasar, anoche se podría decir que fue un accidente, pero hoy ya fue de dia y sin tragos, qué pensará la prima?, no tuvimos tiempo de decir nada después del polvo"

Lo que pasó después con la prima, bueno, ya lo contaré si les interesa la historia.


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