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Relatos y Experiencias

Sully, la asesora de Claro que olía a hembra

Era un día como cualquier otro, tuve que ir de compras a un supermercado a dónde usualmente iba y como buen fetichista, me fijaba en cada una de las personas a mi alrededor a ver qué tipo de ropa interior usaban.

Ese día, recuerdo muy bien haberle echado ojo a una persona en particular, era de esas asesora de telefonía móvil, blanca, pecosa, cabello negro liso y un culo sencillamente hermoso, con un pantalón negro muy apretado que dejaba ver qué tipo de panty llevaba puesto. Ella se hacía bromas con todos y yo ahí, pasando saliva en la fila tratando de discimular. 

Al día siguiente yo fui a mi trabajo, pero, estaba más arrecho que de costumbre así que tome la decisión de averiguar el teléfono del punto de venta donde había visto a aquella china linda y llame... Jajajaja no podía creer que eso funcionaria pero sirvió, recuerdo haberle dicho al que me contestó que la señorita de Claro había quedado de conseguirme un celular y que debía llamar para confirmar... Cuando ella paso al teléfono se me revolvió todo, le dije, hola.. no cuelgues... Quiero proponerte algo...

Ella se puso sería y pregunto quién era, que quería... Le dije... Te ofrezco $ por los Pantys que llevas hoy puestos.. ella quedó muda, al rato se echó a reír y me dijo esto es en serio? 

Le respondí que si, y me dijo, bueno, hágamoslo.

 Yo muy nervioso, me invente una excusa en mi oficina y salí para el lugar de la cita, un centro comercial cercano al almacén de cadena dónde laboraba mi vendedora.

Llegué, la llamé y le dije que ya estaba en el sitio, a sabiendas que posiblemente ella jamás llegaría. Cuando la ví llegar, el corazón me latía fuerte, me preguntó si yo era quien la había llamado, nos saludamos y bueno empezamos a caminar. Me dijo que porque a ella, con su voz santurroncita y ruborizada, le dije en serio quieres saber? Jajaja qué morbo sentía en ese instante. Me dijo que la acompañara a pagar una factura a un centro comercial cercano a dónde nos encontramos, fuimos caminando, hablando, que desde hacía cuánto hacía esto, bla bla bla. Llegamos, ella estaba preocupada porque insistía que ella accedía pero que ese día no, que al siguiente y eso me alborotó el morbo, aunque también pensaba que no quería porque estaba menstruando o algo así, yo le pregunté y me dijo que no, también le pregunté si ella usaba protectores dijo que no, solo que los que llevaba estaban viejitos (eso no me interesaba en lo absoluto, no iba a dar pie para que ella me hiciera trampa y me diera de otra persona). Me preguntó que entonces necesitaría comprar unos para cambiarse, fuimos a un Diane y Georgi y recuerdo haber escogido para cambiarse unas tangas rosadas muy bonitas y sencillas. Aún más morbo me daba, ella entro al baño, se cambió y me los dió en la mano de manera discreta. Aún se sentían calientes y yo solo podía pensar en su olor y sabor, en que esos Pantys olían a su Cuca y su culo delicioso. Nos devolvimos caminando a dónde nos encontramos inicialmente, cerca del almacén donde laboraba ella, yo me hacía el pendejo y me rezagaba un poco para poderle mirar el culo, ella solo sonreía como boba. En un punto de la conversación, le pregunté si me dejaría tocarle el culo, y aunque lo dudo me respondió que si pero que fuera sutil jajajaja le propuse que al despedirnos, la abrazaba y aprovechaba, "listo de una" y así fue, pero, cuántas veces tendría la oportunidad de hacer eso con ella, yo aproveché y ni solo se lo toqué, lo agarre con fuerza, y pude apreciar en su piel la textura de  las tangas, incluso, con mi dedo meñique pude rozarle el ano, el cual estaba bastante caliente.

Que arrechera no solo me dió hacer eso, incluso recordar escribiendo este relato me disparó la memoria. Llegué a mi casa, me encerré en el baño y pude apreciar semejante delicia, unas tangas blancas, algo viejitas, oliendo a su sudor, muy dulce, y en el culo, un poco a mierda muy sutil. Que delicia era chupar cada centímetro de esa prenda, saber que estuvo metida en ese culo y en esa chocha sudorosa. Muchas fueron las deslechadas en honor a ella, a Sully, la cuál, hoy en día no sé dónde andará pero que se que sí leyera esto, sabría el momento tan sublime de placer que me dió estar un instante con ella. Años después, por azares de la vida, la encontré, nuevamente me vendió unas tangas pero ya no fue igual, la magia se había ido porque ella ya había agarrado confianza en ella, pero su olor seguía igual de delicioso, a propósito en esa oportunidad fueron unas tangas negras super deliciosas.

Ojalá los haya entretenido un poco, uds me dirán cual quieren que sea el siguiente relato. 

Un abrazo.


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