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Relatos y Experiencias

Somos una pareja estable hogar de hace muchos años, Soy Valeria una mujer de 26 años, blanca delgada y muy caliente, la noche del viernes después de trabajar mí esposo y yo decidimos salir a divertirnos un rato como pareja y obvio que si encontrábamos algo lo disfrutaríamos ya que es nuestra costumbre, es así que decidimos ir a pasar aun momento a una discoteca y después de un rato de estar solos tomando unos vinos, ya que no somos de tomar mucho ni de tomar licores fuertes, llegaron un grupo de hombres entre unos 26 a 38 años aproximados y se sentaron cerca a nuestra mesa, no pasaron unos 15 minutos cuando ya uno de ellos inicio conversaciones con nosotros y se pasó a nuestra mesa, hablamos normal, charla risas y uno que otro piropo de admiración decía delante de mi esposo, para ese entonces ya sabíamos su nombre quien se llamaba Daniel, pidió bailar conmigo en dos ocasiones con permiso de mi esposo, y en la tercera salida ya se decidió y fue directo y todo comenzó, cuando sentí que me sujetaba fuertemente las nalgas por detrás con las manos, se me acercaba a la boca, y escuche su voz que me ordenaba cálmate y no digas nada porque nos podrían escuchar.

Para mi sorpresa comencé a sentir como una de sus manos presionaba mi seno, mientras apretaba su cuerpo contra el mío, podía sentir su pene grande y duro muy pegado a mi vagina, su pene trataba de meterse entre mis piernas por encima de la falda, mientras su mano se metió debajo de mi blusa y me alzo el brazier y su mano masajeaba mi pecho, mientras sentía su respiración agitada en mi oído sus labios besaban mis mejillas y metía su lengua en mi oído, no pude evitar excitarme ante tales caricias, pero seguía bailando para guardar las apariencias y sobre todo porque al moverme más, sentía más rico ese gran trozo de carne en mis piernas y cerca de mi vagina, su mano se metió debajo de mi falda y hábilmente debajo de mi panti llegando a mi vagina que para entonces estaba muy mojada, el se dio cuenta enseguida de que estaba mojada y excitada y me dijo: que si podíamos ir a un lugar más tranquilo, al cual le respondí que sí, pero con mi esposo, ya que si había de pasar algo seria en complicidad de mi esposo, el cual nunca me niega nada.

Sus dedos nuevamente se introducían hábilmente en mi vagina y acariciaba mi sexo con toda su mano, yo estaba extasiada, sus labios bajaron por mi cuello, mis hombros y llegaron a mis senos, los succiono, los chupo, mmmm que delicia, mientras sus manos debajo de mi panti acariciaban mi vagina y mis nalgas, apretándolas, sus labios continuaban succionando, besando, mordiendo mis senos.

Salimos compramos una botella más de vino y nos fuimos para nuestro apartamento ya que nuestros hijos ese fin de semana estaban donde los abuelos, ya en el apartamento al ver que nos encontrábamos solos, Daniel pide permiso a mi esposo para disfrutarme y mi esposo le dice que con la condición que continuara lo que alcanzo a ver en la discoteca, y fue así, que Daniel en ese momento me sube la blusa y me quita el brazier, me tomo de las nalgas cargándome mientras no dejaba de succiona mis pezones, me llevo a la mesa y me recostó boca arriba con la cabeza en la orilla de la mesa, colgando hacia abajo, yo no alcanzaba a articular palabra del asombro y la excitación, puso su pene en mi mejilla y me ordeno:

- Chúpalo…

Yo enseguida abrí mi boca y me metió su pene al mismo tiempo que se abalanzaba a mi vagina, yo quería sacarme ese pene de la boca, pero no podía moverme por el peso de el sobre de mí y por la excitación de sentir su lengua revolcándose en mi vagina deliciosamente, mmmm que delicia, tuve mi primer orgasmo, me vine al sentir esa lengua deliciosa, yo me acostumbre a ese gran trozo de carne en mi boca, lo comencé a besar, estaba tan excitada me olvide hasta de que mi esposo estaba en ese momentos mirándonos plácidamente.

Estuvimos largamente haciendo un 69 delicioso hasta que se vino en mi boca, con un largo suspiro se estremeció, su leche inundo mi boca y escurrió por mi cuello, de pronto se paró y me tomo por la cintura me ordeno que me parara en la orilla de la mesa, me tomo una de mis piernas y la subió a la mesa mientras con la otra yo me apoyaba en el suelo y me recostaba de lado en la mesa, me metió su verga de un solo movimiento hasta el fondo, sus manos tomaban mis senos, los apretaban mientras me jalaba, con cada embestida yo me separaba del suelo, sus bolas rebotaban con fuerza en mi vagina, el prácticamente me cargaba, nos movíamos al mismo ritmo, que sensación tan rica sentir esa verga entrar y salir de mi vagina, tuve un segundo orgasmo delicioso, me recostó en la mesa, colocando mi abdomen en la mesa y con mis pies en el suelo, desde atrás de mí me ensarto su verga en mi vagina caliente, nos movíamos más y más fuerte, más y más, aquel hombre me cargaba literalmente tomándome de mis caderas, mientras me ensartaba su verga grande que apenas cabía en mi vagina, no podía evitar gemir ante aquellas envestidas, mmmmm que delicioso sus bolas rebotaban en mi vagina rica, sus manos tomaban mis cabellos y me jalaba más, que ricura, me estaba cabalgando rico nos movíamos más y más fuerte, no podía creer que aquel extraño estuviera cogiéndome salvajemente y que yo estuviera sintiendo tanto placer.

Quería gritar, pero estábamos en nuestro apto y los vecinos podrían escuchar. pero gemía de placer, los dos tuvimos otro orgasmo, yo casi me desmayo del placer me quede muy quieta después del orgasmo pensando que todo había terminado, pero él me jalo hacia él al tiempo que decía:

Eres una mujer muy rica y caliente, Se sentó en la silla y me dijo que me montara encima de él, yo obedecí aun mareada por tanto placer, pero pedí a mi querido esposo que ya no me mirara más, que también me penetrara por detrás, ya que quería sentir la vega de mi esposo en la parte anal, porque ese día no quería darle el anal a Daniel ya que era la primera vez que lo conocía, por su puesto Daniel dijo no hay problema entonces yo le dije si es así que mi esposo me entre anal y haz de mí lo que quieras le dije, para mi asombro su pene estaba duro, me lo fue metiendo poco a poco y sus manos tomaron mis nalgas las apretaba mientras me jalaba más y más fuerte, sus labios besaban mis senos, los chupaba, los mordía, mientras me la ensartaba toda, sus manos apretaban más y más mis nalgas, yo me movía al mismo ritmo, nuestros cuerpos sudaban, le decía a mi esposo si, así métemelo todo Aaaahhhh que rica esta, no pensé que fueras tan deliciosa, tienes una vagina sensacional que rico siento tu verga bien ensartada en mi vagina y la verga de mi esposo en mi parte anal, sigue así, yo me levantaba hasta que su cabeza quedaba en la entrada de mi vagina y la verga de mi esposo bien clavada en mi anal y luego me dejaba caer hasta el fondo mmmm que delicioso, él se estremeció y grito de placer mientras se venía, sentí su leche caliente en mi vagina pero me seguí moviendo, no deje que parara me la seguía enterrando hasta el fondo prácticamente me lo estaba cogiendo yo a el, mientras mi esposo llegaba en mi parte anal, y mientras le restregaba mis senos en su boca, me movía más y más fuerte encima de él, el sentía como mis nalgas rebotaban con fuerza encima de él y me decía Mmmm mamita rica, que deliciosa estas, mmm que delicioso, nuevamente sus labios succionaban mis senos con fuerza, los chupaba, los mordía, mientras sus manos apretaban con fuerza mis nalgas y me las abria para que mi esposo me embistiera con gran fuerza, yo estaba a punto de desmayarme de placer y le dije ya, yaaa me vengo aaahhh, y el al mismo tiempo se estremecía y me decía si rico, yo también me vengo mmmmm y mi esposo en ese momento también explotaba de placer y me llenaba mi ano de leche, llegamos los tres, nos quedamos abrazados varios minutos mientras nos recuperábamos del éxtasis aaaahhh que sensación tan placentera, Daniel se paró, se puso su ropa y me dijo que se iría y que se llevaría la esperanza de volver, yo y mi esposo le dijimos que podría ser, todo dependería de la gratificación que el dejara por disfrutar del placer.


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