La conocí un miércoles como a las 10 am en un pasillo de la universidad. Ella me coqueteó de frente y por eso la invite a tomar algo en la cafetería
Hacia las tres PM nos volvimos a encontrar, fuimos a un salón solitario y nos besamos. Al besarnos por segunda vez la sentí muy agitada en su respiración y eso es signo de excitación, así que acaricié su pelvis con mi mano sobre el pantalón. No se opuso a ello.
Entonces le dije: nos vamos a comer todo esto, y me contestó, soy virgen! Nunca lo he hecho.
Le contesté con otro beso apasionado y le dije que no se preocupara porque iríamos poco a poco. Ella tenía 19 años, yo 23.
Me encantaban sus nalgas. Era delgadita y besaba muy rico. Al salir del salón volví a decirle que se preparara mentalmente porque iba a dejar de ser virgen conmigo.
Me encantaba mucho que fuera virgen, pero a la vez tan decidida. Normalmente a esa edad se hacen las indecisas
Nos volvimos a ver el viernes en la noche temprano y fuimos a un bar con cabinas separadas, allí bailamos y esta vez mis dedos se metieron entre sus panties. Era impresionante sentir tanta humedad con los besos.
Saque mi pene y la invité a acariciarlo, ahora era ella la que sentía mi verga en sus manos mientras nos seguíamos besando apasionadamente.
Y obviamente le pedí que lo chupara. Era la primera vez en la vida que ella veía un pene, que tocaba un pene y que lo chupaba. Yo disfrutaba todo y en especial que ella estuviera debutando.
Le chupé las tetas, bastante pequeñitas, todo ahí en la complicidad de la oscura cabina y en algún momento decidí reclamar el premio mayor, sin consultarle: me derramé en su boca.
No se lo tomó, tosió un poco, escupió y se pasó el sabor con un trago de aguardiente.
Le pregunté que si le había gustado y me dijo que sí. Entonces le dije que me encantaba que fuera tan mujer y que ya estaba lista para el siguiente paso.
En eso quedó todo esa noche.
El sábado volvimos a hablar y quedamos de vernos el domingo temprano, en mi casa. Yo sabía que estaría solo y se lo dije. "mañana estaré solo" en casa de mis padres.
Cuándo ella llegó yo estaba en pantaloneta y sin calzoncillos. Prácticamente de saludo nos besamos, la manoseé, se agitó y se volvió a mojar muy rápidamente, bajé mi pantaloneta y me volvió a chupar la verga. Le dije que chupara las bolitas y no dejara un milímetro sin saborear. Le expliqué cómo se mamaba una verga, pero la verdad ella lo hacía muy bien
Y empecé a desnudarla también, la hice acostar en el sofá para darle lengua y la recorrí en todo su cuerpo. La besé desde los dedos de sus pies hasta su rostro. Estaba húmeda y relajada, me abría sus piernas con toda confianza para que la lamiera toda. Entonces, empecé a penetrarla suavemente, hasta que se le metió todo, iba sin condón y lo disfrutamos los dos; al momento de llegar lo saqué y me derramé sobre su vientre.
Habían pasado menos de cinco días desde que nos conocimos y así empezó nuestra caliente historia sexual. Hace 28 años.
Por todo supuse que ella iba a ser la cómplice ideal porque en cinco días estuvimos en dos sitios públicos, en un salón, en una discoteca y en la intimidad de mi casa. Nunca dijo que no a nada. Todo era saberla calentar y eso era bastante fácil.
Después de eso nuestro noviazgo se hacía cada vez más sólido en el sexo, aún después de casarnos.
Hoy en día buscamos a un corneador estable, que sea alto, culto, discreto y alfa







Comentarios
2 comentarios
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login Entrarumm interesante relato es algo de ustedes que comparten deli poder ser ese complice saludos
Hola me gusto su relato, yo vivi algo parecido hace muchos años con una mujer que ya no es mi pareja, vi su relato y me gusto lo que buscan, alto, culto y estable y si me dan la oportunidad me gustaria ocnocerlos y ver que pasa.