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Relatos y Experiencias

Tenia 50 años cuando vivi esta experiencia , soy de estatura mediana y no soy lo que se diría un Adonis, más bien soy delgado, con una barbarecortada, eso si bien cuidaday me gusta vestir bien , por eso me sorprendió lo que sucedió ese día. Hacía ya mucho tiempo que viajaba entransmilenio, pues necesito del transporte público; pero ese día tuve que salir de la oficina a hacer un encargo y después regresar; hice el encargo y para regresar me subí al transmilenio.

A la hora que me subí, no iba mucha gente, así que alcancé asiento y me puse a revisar mi celular. Dos estaciones más tarde, el autobússe llenó con un montón de muchachos y muchachas que acababan de salir del colegio,todos iban uniformados.

Junto al asiento en el que yo iba, había una sillade dos plazas, en él se sentaron un chico y una chica de unos 14 años ambos, que parecían novios, nada más que se llevaban un poco pesado, pues el chico al subir la empujó a ella para sentarse primero y todo el camino iban jugando a empujarse y diciéndose cosas fuertes; pero luego se besaban y jugueteaban.

Noté que el chico de repente quería pasar su mano por debajo de la falda de ella, pero ella nunca lo dejó; también noté que la chica me miraba de reojo. Yo disimulaba con el celular, pero la verdad es que iba entretenido viéndolos a ellos y viendo los muslos de la chica, que para su edad iba demasiado pintada; llevaba una falda escocesamuy corta; la blusa erablanca yla llevaba desabrochada de los botones de abajo y anudada debajo de sus tetas, enseñando su ombligo e iba peinada con dos simpáticas colitas.

Llegamos a la estación en la que me tenía que bajar, pero no lo hice por dos motivos: el primero, que estaba muy atento viendo como el chico quería tocarla toditay quería ver en que terminaba, si él podría lograr su objetivo o ella lograría contenerlo, y el segundo, porque tenía la verga tan parada que no me podía mover sin que se me notara, así que me quedé sentado.

Dos estaciones más adelante el chico se levantó, le dio un beso a la chica y se bajó del bus. Me alegró un poco que él no lograra lo que quería. Me concentré en mi celularpensando en bajarme enla siguiente estación, pero una mirada sobre mí me hizo voltear; la chica me miraba insistente y coquetamente; le sonreí y me levanté; de inmediato me imaginé que sucedería si yo tuviera una aventura con una chiquilla así, y mucho más a mi edad,me sacudí la idea de mi mente, pues mi verga ya comenzaba a levantarse de nuevo.

Me bajé del busy como la estaciónse encuentra en una zona no muy segura, acelere el paso. En eso, escuché una tenue voz a mi espalda que me decía: oye… Disculpa, ¿podría hablar contigo?; volteé y grande fue mi sorpresa al ver a la colegiala del transmi,sonriéndome con las manos cruzadas adelante, a la altura de su falda y meciéndose como una niña.

Si, dime?, respondí, sin salir de mi sorpresa.

Es que… bueno, me da un poco de pena, pero quería pedirte algo

A ver, dime, si puedo, con gusto te ayudo.

Bueno, lo que pasa… es que… pues verás, ya me tengo que ir, pero aquí por donde vivoes medio feo y un poco peligroso y, pues, a veces hay unos tipos que me molestan al pasar y yo pensé que… tal vez… como veo que vas por la misma dirección …si tú me acompañaras, iría un poco más segura.

Era evidente que la muchachita estaba inventando algo para que yo la acompañara, pues el rumbo no era tan feo y ella se bajaba ahí todos los días, supongo; además, ¿por qué pedirle ayuda a un desconocido que apenas había visto en el bus y no a su novio que apenas se había bajado unas estaciones antes? Pero me pareció buen pretexto para acompañar a la muchachilla y ver qué información me proporcionaría para vernos en un futuro.

Salimos de la estación .y caminamos sobre una zona muy poco concurrida pero hay algunas residencias cerca ; empezamos a charlar ; me dijo: mellamo Esmeralda, y que tenía 18 años (desde luego que estaba mintiendo, era notorio que tenía unos 13 o 14 años, a lo mucho 15, pero no creo que llegara a esa edad); dijo también que el muchacho que iba con ella en el bus no era su novio, que él quería serlo, pero ella no quería tener novio pues prefería dedicarse a estudiar (otra mentira).

Me di cuenta de que la chica era bastante mentirosilla, supongo que quería impresionarme; por lo tanto, yo también comencé a decirle unas cuantas mentiras; por ejemplo, le dije otro nombre, le mentí acerca de donde trabajaba y que hacía e incluso le di un número de teléfono erróneo.

En la charla ella me insinuó que ya había tenido sexo; yo puse en entredicho esto y ella, al ver que no le creía me dijo que me lo demostraría como fuera. Esa fue una oportunidad que no desaproveché y la reté a demostrármelo; ella preguntó cómo y yo le dije que entráramos a una de esas residencias o algún sitio privado para ver si era cierto; está por demás decir lo caliente que ya me encontraba.

La chica dijo que no entraría a una residencia con un hombre que acababa de conocer y le dije que estaba bien, que respetaba su decisión, pero que no le creía que ya no fuera virgen. Esto picó su orgullo, pues me dijo que iría conmigo siempre y cuando solo fuera para demostrarme que estaba equivocado y yo le dije que estaba de acuerdo.

Entramos a unaresidencia discreta que encontramos, el encargado me recibió el dinero y el pedido de una cerveza y una gaseosay nos acompañó a la habitación en el fondo del segundo pisosin dejar de mirarnos todo el tiempo; supongo que vio que la niña era menor de edad, pero no me dijo nada.

Entramos a la habitación y la chiquilla se sentó en la cama y me preguntó cómo le haríamos para que me demostrara que ya no era virgen; yo le respondí: No sé, tú debes saber qué es lo que me tienes que enseñar. Ella dudó un momento y me dijo: aahhh...pues te enseñaré la vagina. Le dije bueno, y ella se sentó en la cama y abrió las piernas y luego con una mano se corrió la tanguita pata un lado, dejándome ver una vagina rosadita y de labios suaves y plegadizos. Yo le dije que no se podía certificar si tenía o no himen todavía y por eso no era suficiente, que yo tendría que meter un dedo para verificar que ya no tuviera himen, a lo que ella respondió que solo si le prometía no lastimarla y detenerme cuando ella dijera; ya que ella me había dicho tantas mentiras, le dije una más; le prometí que solo metería mi dedo hasta comprobar lo que me dijo y luego lo sacaría. Pero de inmediato se me ocurrió otra idea; le dije que teníamos que apostar algo; ella preguntó que tenía en mente y le dije que si ella me había dicho la verdad, es decir, si no era virgen, le daría veinte mil pesos, pero que si era mentira, entonces ella me dejaría besarle los senos.

La muchachita lo pensó por un momento, al verla dudar le dije: Ya sabía que me estabas mintiendo, ella de inmediato lo negó y me dijo que estaba de acuerdo con la apuesta. Me puse nervioso, pues pensé que si había aceptado la apuesta, tal vez estaba diciendo la verdad, pero decidí que veinte milpesos era poco dinero por meterle el dedo y tal vez… algo más.

Le pedí que se subiera la falda y se bajara la tanga y ella obedeció; la hice acostarse en la cama y abrir las piernas; noté que ella sudaba nerviosa y cerró los ojos al momento que me dijo que lo hiciera despacio, yo le prometí que si se relajaba no le dolería.

Preparé mi dedo índice para meterlo en la vagina rosadita de la chica. Lo coloqué en la entrada de ella y noté que estaba sumamente seca; le dije que se relajara para que fuera más fácil y vi que el sudor ya perlaba su frente; empecé a frotar mi dedo para intentar meterlo y fue un poco más fácil; poco a poco lo fui introduciendo en la rajita de la chica que apretaba los labios y clavaba las uñas en las sábanas.

Por fin logré meter el dedo lo suficiente y logré sentir que chocaba con algo; no supe si era un himen o no, pero le dije a la chica que ya lo había encontrado. Ella me dijo que no era cierto, que me fijara bien, para esto, ya tenía las mejillas rosadas y había colocado sus manos en sus pechos, los masajeaba discretamente, como tratando de que yo no me diera cuenta. Empecé a mover mi dedo dentro de ella y sentí como se empezaba a lubricar y noté que mi dedo se mojaba; lo saqué un poco y vi que se había manchado de sangre; orgulloso se lo mostré a Esmeralda y le dije que le había ganado, que tendría que pagar la apuesta. Ella se hizo la extrañada, pero al final aceptó que había mentido y me dijo que podía besarle los pechos; pero yo había vuelto a meter mi dedo y ella no dijo nada, solamente gimió; le dije que se quitara la blusa y lo hizo, me incliné sobre sus pechos y empecé a lamerlos; ella de nuevo cerró los ojos y gimió de placer; yo aproveché para desvestirme con la mano libre; lo cual fue bastante complicado, pero ya no la dejaría ir.

Quedé desnudo y ella estaba prácticamente igual; después de besarle los senos le besé el cuello mientras me acomodaba para que mi verga parada sustituyera mi dedo en su húmeda rajita , prácticamente no encontré resistencia hasta que ella sintió mi verga en la entrada de su vagina ; en ese momento me pidió detenerme e intentó empujarme, pero yo estaba encima de ella y no la dejé rechazarme; con mis manos detuve las suyas, aunque tal vez no era necesario, pues no había mucha fuerza en su rechazo; así que mi verga poco a poco entró en ella mientras la besaba en la boca con mi lengua enredada en la suya.

Una vez que entré totalmente, empecé a moverme adentro y afuera, solté sus manos y coloqué las mías en la cama, a los lados de ella; me levanté un poco, liberándola de mi peso y seguí entrando y saliendo de ella, primero despacio y luego más fuerte; Esmeralda también comenzó a moverse gozando con la entrega y fue cuando me abalancé de nuevo sobre sus pezones; los besé los lamí, los mordisqueé y al parecer eso levantó la calentura de la chica, pues unos minutos después gimió más fuerte y soltó un gran grito mientras su vagina me apretaba casi que me mordía la verga; sus ojos se abrieron como platos y luego se cerraron con fuerza. Supe que la chica había llegado a su primer orgasmo.

Seguí metiéndosela un buen rato, hasta que unos diez minutos más tarde sentí que me venía y sin salirme de ella solté grandes descargas de leche al tiempo que le apretaba las tetas; ella gimió, pero no se quejó. Al terminar, la solté y me derrumbé a un lado de ella.

yo quería más , cogérmela por su anito virgen, le pregunte silo había intentado antes me dijo que si pero sin éxito porque eso dolía mucho , la tranquilice diciendo que no lo haría peromientras la follaba como perrito le frotaba suano con un dedoy le comencé a penetrar su ano con mi dedo lentamente, ella trato de zafarseperole dije que se relajara para que no le iba adoler .ella estaba muy excitada que aflojoy mi dedo entro fácilmente, mientras mi vergay mi dedo entraban una y otra vez por sus orificios ella tuvo un orgasmo y aproveche para intentar meter otro dedo. Con un poco de paciencia ya tenía dos dedos adentro y con espacio para un tercero, así que saque mi penede su vagina y comencé a penetrarla lentamente por su anito, a ella le asusto al principiohasta que comenzóa entrar más adentro, se quejaba de dolor y placer a la vez, me decía que le dolía pero le estaba gustando. De pronto sin que se dieracuenta empuje la cabeza de mi verga y a pesar de que trato de evitarme, la deslice y cuandoya estaba adentro, la saque para que se relajaray procedí a metérsela lentamente y entro sin problemas. ¡Al fin! no podía creer lo rico que se sentía su ano, ella gemía con la lengua afuera de placer cuando de pronto sonóel teléfono sobre la mesita de noche, era de la recepción para recordar que se había acabado el tiempo

colgué y alver lo muy excitada que estaba ella me dieron ganas de metérsela una vez más antes de irnos ,por lo que la puse de perrito y abrí las nalgas de ellasintiendo lo apretado del culo y me acerquea su oído mientras la culeabamás fuerte, le pregunte si quería que me viniera dentro de su culo, ella me dijo con un grito de placer: ¡si por favor llenami culo de leche !…yo le daba más y más fuerte y ella gritaba de placer hasta que le llene el culitode leche y ella se vinopor su vagina.

Me recosté en la cama y tome mi cerveza, mientras ella me miraba; me preguntó que pensaba de ella y yo le dije que nada, que solamente es una mujer que necesitaba cariño y yo se lo di.

Un poco más tarde nos vestimos y nos fuimos; le pedí que me dejara acompañarla a su casa, pero me pidió que la dejara a una cuadra para que no tuviera problemas. Yo ni regresé a mi oficina ese día, por lo que me gané una llamada de atención, pero valió la pena. No he vuelto a saber de la muchachita, pero me encantaría volver a verla.


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