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Relatos y Experiencias

Deliciosa aventura

Una amiga me llamó por la tarde, me preguntó que aún estaba interesada en aquel “trabajo” que ella tenía para mí; la cosa estaba muy dura, y no pensaba permitir que mis hijos aguantaran hambre. Sabía que eso de ser chica de compañía no era nada fácil; pero estaba dispuesta a todo por mis niños.

Le respondí que sí que estaba lista para comenzar. No tardó mucho en decirme que ya tenía un “amigo” que estaba interesado en conocerme y en compartir tiempo conmigo. Me envió los datos del “amigo” por WhatsApp y me dirigí allí sin perder tiempo, quería que fuera lo más rápido posible y que no fuera tan difícil.

Llegué a un hotel en el centro de la cuidad y pregunté por el número de habitación que me habían dado, la chica de la recepción me miraba de manera extraña, sabía que mi estadía en ese sitio sería fugaz, levantó el teléfono y a los pocos segundos me dijo que podía seguir que me estaban esperando. Me pasó un par de cervezas, una lata de leche condesada y un paquete de preservativos de talla extragrande, cosa que me causó intriga y algo de miedo.

Atravesé en largo pasillo y toqué la puerta de la habitación, una voz gruesa y profunda me indicó que podía entrar; al ingresar pude notar que mi acompañante estaba en el baño, desde adentro de dijo “pasa, ponte cómoda y déjate solo la tanguita, en un momento salgo.” Estaba super nerviosa, pero ya estando acá debía seguir adelante hasta el final. De manera rápida obedecí la exigencia de mi cliente, me quité el vestido que llevaba y mi brasier de realce, mis enormes tetas salieron libres y mis rosados pezones estaba duros como piedra, no sé si era por el frio de la habitación o por lo nerviosa que estaba, pero sentía como mis pezones si iban poniendo cada vez mas duros y paraditos. Me acosté en la cama con la mirada puesta en esa puerta; la expectativa terminó cuando de aquel baño salió un hombre grande, era de piel oscura sus brazos eran enormes, se notaba lo cuidado que estaba para ser un veterano; no puedo decir que tenía unos abdominales super marcado, pero lo que si me asombró fue el tamaño de su verga, era una manguera negra que colgaba de ese hombre, jamás había visto una como esa era grande, era gruesa y no pensé que siquiera me entraría la mitad de aquella verga.

¿Se acercó a mí y tomó su billetera me dijo “te pago ahora por el servicio o al final?” yo estaba enmudecida, estaba congelada y solo atiene a decirle ahora mas tarde papi; él asintió con la cabeza y se acostó a mi lado, abrió una de las cervezas en lata y me dijo, “tu amiga me habló maravillas de ti, me dijo que eras la más perra de todas las putas, es más dijo que ni una actriz porno lo mueve tan rico como tú; acaso está en lo correcto o exageró para que yo te buscara?” para nada amor, le respondí, y empecé a besarlo, besaba rico el tipo, y mientras me besaba veía como aquella verga se paraba estaba tiesa como una estaba, metió rápidamente sus dedos en mi cuca, ese hombre sabía cómo acariciar la cuquita de una mujer. Me dijo “úntame la verga con leche condesada y hazme una de esas mamadas que sabes hacer” así lo hice abrí la lata de deje caer un pequeño chorrito en esa verga grande, empecé lamiendo tímidamente la cabeza, era de un tono oscuro fuerte, y era bastante caliente en la boca, de pronto sentí como como su mano dirigía mi cabeza hasta sus huevas, que, aunque estaban bien depiladas y limpias, se notaban que estaban cargaditas de leche. Me dijo “ponme el condón que te voy a dar duro”; saqué el condón y se lo puse, estaba apretado, se veía literal como un salchichón negro metido en un papel brillante. Yo estaba acostada, se puso entre mis piernas, me echó salivita en la cuquita y me punteó con la cabeza; estaba gruesa, pero se sentía bien; se inclinó para besarme y de pronto sentí como esa verga me atravesó por dentro, era un sensación rara, esa vergota me estaba llegando al útero; nunca un hombre me había llegado tan adentro, ese hombre tenia una potencia en esa cadera, me daba duro, sentía como me golpeaba el gallito, y mis nalgas rebotaban contra él cada vez que me embestía, me tenía en pollo asado pero cuando me levantó las piernas hasta las orejas, en ese momento sentí que me iba a partir en dos; esa HP verga me estaba golpeando el útero y hasta más, lo sentía en el estómago, sentía que me iba a hacer mear en cualquier momento, este tipo sabía lo grande que la tenía y me estaba dando huevo sin compasión, era un HP salvaje, yo gritaba, jadeaba, temblaba, esta vuelta mierda con esa verga bien adentro; después de un rato de tanto castigo me dijo ponte en cuatro, como pude me acomodé en el borde de la cama y así como al principio y sin tiempo de apenas prepararme este tipo me clavo la verga, esta vez no la sentí tan adentro pero el HP me lo acomodó donde era me dio verga como un minuto cuando yo sentí que me estaba meando literalmente, este hombre me estaba haciéndome venir como hacía mucho no me venía. Yo parecía una fuente sin control, y si mentir volví mierda esa cama, el charco de mis fluidos en el piso, en la cama, en mis piernas, la verga del negro goteando y yo botada bocabajo intentado respirar después de haberme venido de esa manera tan brutal. Como pude me puse de lado y sentía como este hombre me levantó la pierna y me volvió a clavar, me daba como a rata arrinconada, les confieso que ya para ese momento yo solo sentía esa verga rascándome las entrañas. Este hombre empezó a bramar de una manera rara y sentía como se empezó a venir adentro de mí, sentí como su verga salió de mi roja y adolorida cuquita. Y como siempre si avisar me metió los dedos en cuca y me frotaba por dentro era brusco, pero yo ya estaba vuelta nada no sentía las piernas, en rato y cual perra me volví a venir, no tan exagerado como la primera vez, pero si bastante. Como pude me senté en la cama y le pregunté, si le gustó mi amor; a lo que él man me dice “estuvo bien ahora falta probar ese culito”. Le dije uy papi ese no creo que aguante todo eso, el me miró y sonrió. Me dijo “te quedo bien abierta esa cuquita, te doy 20 lukas mas si me dejas que te la orine” me quede pensando y le dije uy, amor yo nunca he hecho eso, a lo que él me dijo “esta bien, 40 lukas más, pero te dejas orinar toda. La verdad no le vi problema, y le dije listo, nos metimos a la ducha y me arrodillé, cerré los ojos y sentí como ese chorro caliente de orina me cayó en las tetas, no tenía un olor tan fuerte, pero si bastante caliente; me dijo siéntate y abre las piernas para llenarte esa cuca de orina, me acomodé como quiso y sentí como entraba esa orina en cuquita me lavó por dentro. Me paré me bañé y ya lista y después de haberme pagado me fui; sabiendo que repetiría esta deliciosa aventura


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