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Relatos y Experiencias

Carmen es aquella mujer madura que me encantabamás cada vez que la veía. Tenía 44 años bien vividos y yo 50. Mujer muy alegre y que gusta de bailar, lo que hacemuy bien. Tuvimos dos años y medio de amores a escondidas de su esposo, de sus hijos y de todos. Cuando la conocíella se sentía sola por un percance con su aburrido marido que le había sido infiel toda la vida y quien no le mostraba respeto alguno hacia ella. Nos hicimos bastante amigos, pues ella me contaba sus desdichas y yo la consolaba en el tibio climade las tardes solitarias en las que sus hijos estaban en la escuela y su marido en el trabajo. Es extraño, pues normalmente una mujer casada tiene otras amigas con las que se desahoga, pero Carmen lo hizo conmigo.

Al principio yo tomé las cosas guardando las distancias, pero cada vez que hablábamos la atmósfera se enrarecía, se ponía muy tensa, hasta que dejamos de vernos como desconocidos, sino como Carmen y yo. Así fue que durante una lluviosa tarde nos permitimos un beso pequeño, cálido y escaso que sirvió como punto de partida para una relación amorosa pletórica de sexualidad inusitada.

Una semana después del beso tuvimos sexo en una residenciadel centro. Casi que no mediamos palabras en el viaje en taxi,pues ambos sabíamos lo que queríamos que pasara. Una vez se cerró la puerta yo la abracé por sus anchas caderas y mirándola fijamente a sus ojos negros la besé con firmeza en la boca de labiosgruesosque tanto había deseado desdeel primer dia que la vi sentada sola en aquella cafetería. Sus labios tenían un sabor indescifrable y delicioso mezcla de dulce y sal, sensual y tímida.

Ella vestía una falda suelta, como de bolero, hasta poco más arriba de las rodillas y una blusa blanca de botones y manga corta muy bonita. Tenía puesto un sostén negro que se adivinaba claro bajo la tela blanca. Sus senos grandes ahora con sus pezonesapuntaban hacia mí y sentí su dureza cuando la abrace. Mi verga estaña erecta y el corazón nos latía muy rápido a media que el beso pasaba de lotierno a lo erótico. Ella me abrazó con ternura y yo le acariciaba la espalda blanca mientras la besaba. Estuvimos así de pie en la puerta de aquella habitación.

Sin dejar de besarnos nos fuimos andando hasta encontrarnos al borde de lacama. Estaba frío el ambiente, pero el calor de nuestros cuerpos elevaba la temperatura. Finalmente ella se sentó en el borde de la cama y yo permanecí de pie. Me acariciaba las piernas sobre el pantalón y me miraba o más bien nos mirábamos con ansias penetrantes. El bulto que hacia mi verga en el pantalón se notaba y a ella eso le divertía. Me frotaba la mano porallí y sonreía con picardía. Me desabrochó el pantalón y éste cayó por la gravedad dejándome solo en bóxer. Me pasó la lengua vulgarmente sobre la tela en lazona del pene mientras se desabrochaba lentamente los botones de su blusa hasta llegar al último. Yo le abrí la blusa mirando desde arribauna vista espectacular de sus senos gloriosos aún tras su brasier negro de encaje. Me llamó la atención su par de pezones oscuros y redondos que coronaban sus pechos. Se veía muy sexy y me sorprendió su piel suave y sedosa…olía a rosas. La verdad es que ella tiene unos senos muy bonitos y sabe sacar partido de ello.

Yo me arrodillé y metí mi cabeza en sus tetas. Las besé suavemente sin quitar el sujetador y agarrando. Le lamí mientrassus gemidosme indicaron que ella empezó a excitarse. Deshice el broche y sus tetas salieron disparadas hacia mí. Que hermosas estaban. Muy carnosas, blancas y con el pezón amplio y ovalado de un marrón oscuro, revelador que merecían una chupada tremenda. Cuando me dispuse a hacerlo no me lo permitió y me dijo: "Las damas primero, así que de pie señor". Yo me levanté ansioso de mamar sus tetas. Una vez estuve de pie con mi verga apretada entre mis bóxer ella la liberó. Bajó mi bóxer hasta poco más encima de mis rodillas y mí

Verga salto casi golpeando su cara. Ella la miro y empezó a acariciarla y frotarla mientras sus ojos llenos de lujuria me miraban directo a los míos. Mientras con la mano derecha me acariciaba las bolas.Con la punta de su lengua jugaba con el árbol sin llegar a la cabeza. Sabía chuparla. Así lo demostró con maestría pues sabía muy bienmanejar los ritmos. Luego de algunos minutos de juego preliminar durante los que experimenté una ansiedad tremenda, Carmenmetió la mitad de mi verga en su boca y con su delicada mano me agarraba el resto. Chupó como si fuera una paleta de helado y se notaba que hacía mucho tiempo no lo hacía pues su ansiedad era evidente. Lamía con suavidad sin sacar mipene de su boquita. Luego se entregó a chupar con ritmo y fuerza engullendo casi toda la verga. Lo que mejor hacía era jugar con su lengua en la cabeza mí verga.

Eso me hacía ver estrellas ygemir de placer. Sentí entonces que no tardaría en venirme. Ella lo intuyó así y se detuvo. Luego se dedicó a lamer mis huevas con dulzura mientras me acariciaba el trasero y yo la sostenía por su corta pero abundante cabellera negra.

Pero inmediatamente tomó la verga con su hábil mano y me masturbó hasta hacerme llegar. Disparé misemen contra su rostro que no dejaba de sonreír y de contemplar con ávido interés como el líquido blanco y espeso chocaba sin contemplaciones contra su mentón, sus mejillas y hasta parte de su nariz. Fue una corrida que me dejó más ansioso que al principio. Tomó un pañuelo de su bolsoy se limpió el rostro diciendo una frase jocosa: "Estabas bien cargado caballero".

Ella entonces se reclinó hacia atrás y subió las dos piernas recogidas y aún cubiertas por la falda en el borde de la cama. Yo me arrodillé en el piso y subí su faldahasta sus caderas descubriendo el tesoro de sus muslos y dejando a mi vista su tanguita de encaje negro delgado que hacía juego con el brasier . Abrió sus piernas y yo pude rozar mis dedos contra la vulva que se dibujaba tenuemente por debajo de los encajes eróticos y tremendamente sugestivos mientras yobesaba y lamiasus muslos gruesos y firmes.

Después de algunas caricias que fueron encendiendo a Carmen, tomé la tela de su tangay la fui bajando hasta más debajo de su rodilla. Su vulva quedo expuesta a mi nariz y mi boca, con ese olor intenso a mujer en celo y con un depilado sencillode suaves vellosnegros que solo se interrumpían por la carnosidad rojiza de sus labios que como pétalos de rosa abierta suspiraban por ser lamidos y chupados. En un impulso di un beso a esa flor abierta mientras ella se relajaba abriendo más la pierna como alas de mariposas y yo pude apoderarme de esa vulva. La lamí por fuera y luego me fui adentrando con mi lengua hasta las plegaduras de sus labios menores que sabían a lujuria. Mi lengua jugueteó con el clítoris. Cada vez que yo rozaba mi lengua sobre ese casi pene erecto y pequeño, Carmen convulsionaba como si tuviera una fiebre de 40 gimiendo un <<< aahhhh>>> profundo como su vagina hasta quecon un gemido más largo sentí correr en mi boca su primer orgasmo seguido de dos o tres más .

Me subí sobre ella que ya estaba totalmente acostada sobre el colchón blanco y blando con sus pezones apuntando al cielo. Sin quitar su falda, ni falta que hacía, dejé que mi verga se hundiera hasta el fondo en el calor blando de esa cuca que sería por mucho tiempo la cuca de mis orgasmos.

A pesar de que era yo quien estaba encima, Carmen era quien tenía el control. Yo disfrutabamirando como mi pene se metía y salía de ese hoyo oscuro y húmedo; y como sus tetas bailaban sobre la cama. Me incline hasta sentir sus tetas n mi boca. Sus pezones eran tan deliciosos que no dejé de chuparlos con gusto hasta que, sin darnoscuenta cambiamos de pose. Nos volteamos lentamente y Carmen quedó sentada sobre mí, cabalgando. Echaba sus nalgas hacia atrás y luego hacia adelante tragándose toda mi verga. Sus tetas saltaban mientras ella y yo nos mirábamos perdidamente a la cara. Ella sintió venir su nuevoorgasmo con sacudidas cada vez más violentas y gemidos que fueron cambiando a un tono parecido al que emite una gata en llanto. Yo me estremecía de placer sintiendo el calor de su cuca transmitido a mi verga.

Gimió profundamente poniendo punto final y se detuvo a disfrutar su orgasmo acostándose totalmente sobre mí. Nos volvimos a girar y metí la verga entre sus tetas y ella me ayudó a masturbarme con una excitación fuerte hasta que volví a disparar semen, esta vez sobre sus ricas tetas.

Acabamos en un mar de caricias y besos que marcaron la agenda de nuestros siguientes encuentros como amantes furtivos.


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